Guardando la fe En Una Época Sin fe: la Iglesia como una Minoría Moral

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“El mayor problema de nuestro tiempo”, decía el historiador Will Durant, “no es el comunismo contra el individualismo, no Europa contra Estados Unidos, ni siquiera Este contra el Oeste; es si los hombres pueden vivir sin Dios.” Esa pregunta, ahora parece, será respondida en nuestro propio tiempo.

Durante siglos, la iglesia cristiana ha sido el centro de la civilización occidental. La cultura occidental, el gobierno, la ley y la sociedad se basan en los principios cristianos de forma explícita. La preocupación por el individuo, un compromiso con los derechos humanos, y el respeto por el bien, la belleza y la verdad; todo esto surgió de las convicciones cristianas y la influencia de la religión revelada.

Todos éstos, ahora apresuramos a añadir, están bajo un ataque serio. La misma noción de bien y el mal está ahora descartada por grandes sectores de la sociedad posmoderna. Cuando no se descarta, a menudo es degradada. Tomando una página de Alicia en el País de las Maravillas, los secularistas modernos simplemente llaman al mal, bien y el al bien, mal.

El teólogo Quaker D. Elton Trueblood una vez describió a Estados Unidos como una “civilización de flor cortada.” Aquella cultura, argumentó, esta cortada de sus raíces cristianas como una flor cortada en la roda. Aunque la flor mantendrá su belleza durante un tiempo, está destinada a marchitarse y morir.

Cuando Trueblood dijo esas palabras hace más de dos décadas, la flor podría todavía ser vista con un poco de color y señales de vida. Pero la flor ha perdido desde hace tiempo su vitalidad, y es hora de que los pétalos caídos sean reconocidos.

“Cuando Dios ha muerto”, argumentó Dostoievski, “todo está permitido.” La permisividad de la sociedad moderna de Estados Unidos difícilmente puede ser exagerada, pero puede atribuirse directamente al hecho de que los hombres y mujeres modernos actúan como si Dios no existe, o es impotente para cumplir Su voluntad.

La iglesia cristiana se encuentra ahora frente a una nueva realidad. La iglesia ya no representa el núcleo central de la cultura occidental. Aunque los puestos avanzados de influencia cristiana se mantienen, éstas son excepciones y no la regla. En su mayor parte, la iglesia ha sido desplazada por el reinado del secularismo.

El periódico trae un bombardeo constante que confirma el estado actual de la sociedad posmoderna. Esta época no es la primera en ver un indescriptible horror y maldad, pero es el primero en negar cualquier base consistente para identificar el mal como bueno o malo como bueno.

La iglesia fiel es, en su mayor parte, tolerada como una sola voz en el ámbito público, pero sólo con tal de que no intente ejercer alguna influencia creíble sobre el estado de las cosas. Si la iglesia habla enérgicamente sobre una cuestión de debate público, se castiga como coercitiva y pasada de moda.

¿Cómo piensa la iglesia de sí misma a medida ue hace frente esta nueva realidad? Durante los años 1980, era posible pensar en términos ambiciosos en la iglesia como la vanguardia de una mayoría moral. Esa confianza se ha visto seriamente sacudida por los acontecimientos de la última década.

Poco progreso hacia el restablecimiento de un centro de gravedad moral puede ser detectado. En cambio, la cultura se ha movido con rapidez hacia un abandono más completo de toda convicción moral.

La iglesia confesante ahora deben estar dispuesta a ser una minoría moral, si eso es lo que exige los tiempos. La iglesia no tiene derecho a seguir la llamado de la sirena secular hacia el revisionismo moral y las posturas políticamente correctas sobre las cuestiones del día.

Cualquiera que sea el problema, la iglesia debe hablar como iglesia, es decir, como la comunidad de caídos pero redimidos, que están bajo la autoridad divina. La preocupación de la iglesia no es conocer su propia mente, sino conocer y seguir a la mente de Dios. Las convicciones de la Iglesia no deben surgir de las cenizas de nuestra propia sabiduría caída, sino a partir de la Palabra de Dios con autoridad que revela la sabiduría de Dios y Sus mandamientos.

La iglesia debe ser una comunidad de carácter. El carácter producido por personas que están bajo la autoridad del Dios soberano del universo, inevitablemente, estará en contradicción con la cultura de la incredulidad.

La iglesia estadounidense se enfrenta a una nueva situación. Este nuevo contexto es tan actual como el periódico de la mañana y tan antiguo como las primeras iglesias cristianas de Corinto, Éfeso, Laodicea, y Roma. La eternidad registrará ya sea que la Iglesia está dispuesta a someterse únicamente a la autoridad de Dios o no; o si la Iglesia va a renunciar a su vocación para servir a dioses menores.

La iglesia debe despertar a su estatus como una minoría moral, y aferrarse al Evangelio que se nos ha confiado predicar. De este modo, los brotes profundos de la verdad permanente revelarán la Iglesia para ser un oasis que da vida en medio del desierto moral del mundo.

Por Albert Mohler, publicado bajo el titulo original “Keeping the Faith in A Faithless Age: the Church as a Moral Minority ”, aquí. Editado por Ezequías Caleb.

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Como estudiar La Biblia (John MacArthur)

A continuación presentamos principios prácticos que lo ayudarán a aprovechar al máximo el estudio de este “manual divino”. Estos principios ayudarán a responder a la pregunta más importante de todas: “¿Con qué limpiara el joven su camino?” El salmista responde: “Con guardar tu palabra” (Sal. 119:19)

¿Por qué es importante estudiar la Biblia?

¿Por qué es tan importante la Palabra de Dios? Porqué contiene la mente y la voluntad de Dios para su vida (2 Ti. 3:16,17). Es la única fuente de autoridad divina y absoluta para usted quien es siervo de Jesucristo.

Es infalible en su totalidad: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.” (Sal. 19:7).

Es inerrante en sus partes: “Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso.” (Pr. 30:5, 6).

Está completa: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” (Ap. 22:18, 19).

Tiene la autoridad final: “Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos. “ (Sal. 119:89).

Es totalmente suficiente para sus necesidades: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Ti. 3:16, 17).

Llevará a cabo lo que promete: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Is 55:11).

Provee la certeza de su salvación: “El que es de Dios las palabras de Dios oye…” (Jn 8:47; cp. 20:31).

¿Cómo me beneficiare de estudiar la Biblia?

Cada semana se imprimen millones de páginas de material. Miles de libros nuevos son publicados cada mes. Esto no sería sorprenderte para Salomón quien dijo “…sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros…” (Ec. 12:12).

Aún con la riqueza de libros y ayudas de computadoras hoy día, la biblia permanece siendo la única fuente de revelación divina y poder que puede sustentar a los cristianos en su “caminar diario con Dios” Note estas promesas significativas en las escrituras.

La Biblia es la fuente de verdad: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” (Jn. 17:17).

La Biblia es la fuente de bendición de Dios cuando es obedecida: Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. (Lc. 11:28).

La Biblia es la fuente de victoria: “…la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Ef. 6:17).

La Biblia es la fuente de crecimiento: “desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 P. 2:2).

La Biblia es la fuente de poder: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” (Ro. 1:16).

La Biblia es la fuente de guía: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” (Sal. 119:105).

¿Cuál debe ser mi respuesta a la Biblia?

Debido a que la Biblia es tan importante y a que proporciona beneficios eternos sin paralelo, entonces estas deben ser sus respuestas:

Créala (Jn. 6:68, 69)

Hónrela (Job 23:12)

Ámela (Sal. 119:97)

Obedézcala (1 Jn. 2:5)

Guárdela (1 Ti. 6:20)

Peleé por ella (Jud. 3)

Predíquela (2 Ti. 4:2)

Estúdiela (Esd. 7:10)

¿Quién puede estudiar la Biblia?

No toda persona puede ser un estudiante de la Biblia. Evalúese a sí mismo a la luz de estos requisitos necesarios para estudiar la Palabra de Dios con bendición:

–          ¿Es salvo por fe en Jesucristo (1 Co. 2:14-16)?

–          ¿Tiene hambre por la Palabra de Dios (1 P. 2:2)?

–          ¿Está escudriñando la Palabra de Dios con diligencia (Hch. 17:11)?

–          ¿Está buscando la santidad (1 P. 1:14-16)?

–          ¿Está lleno del Espíritu (Ef. 5:18)?

La pregunta más importante es la primera. Si nunca ha invitada a Jesucristo a ser su Salvador personal y el Señor de su vida, entonces su mente está cegada por Satanás a la verdad de Dios (2 Co 4:4). Si Cristo es su necesidad deje de leer en este momento y con sus propias palabras, en oración, vuélvase del pecado hacia Dios: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” (Ef. 2:8, 9).

¿Cuáles son los principios elementales del estudio bíblico?

El estudio bíblico personal, en precepto, es sencillo. Quiero hablarle de cinco pasos para el estudio bíblico que le darán un patrón a seguir.

PASO 1 – Leer. Lea un pasaje de las escrituras repetidamente hasta que entienda su tema, lo cual quiere decir la verdad principal del pasaje. Isaías dijo: “¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá” (Is. 28:9, 10).

Desarrolle un plan de cómo leerá a lo largo de la Biblia. A diferencia de la mayoría de los libros, probablemente no la ha leído de principio a fin. Hay muchos planes de lectura de la Biblia que están disponibles, pero a continuación le presento uno que he hallado útil.

Lea de manera continua todo el Antiguo Testamento por lo menos una vez al año. Conforme lee, anote en los márgenes cualquier verdad que usted quiera recordar en particular, y escriba por separado cualquier cosa que no entienda de manera inmediata. Con frecuencia a medida que lee, encontrará que muchas preguntas son respondidas por el texto mismo. Las preguntas a las cuales no pueda encontrar respuestas se vuelven puntos iniciales para un estudio más profundo, usando comentarios u otras herramientas de referencia.

Siga un plan diferente para la lectura del Nuevo Testamento. Lea un libro a la vez repetidamente durante un mes o más. Esto lo ayudará a retener lo que hay en el Nuevo Testamento y no siempre tendrá que depender de una concordancia para encontrar cosas.

Si quiere tratar con esto, comience con un libro corto, tal como Primera de Juan, y léalo de principio a fin sin detenerse diariamente durante treinta días. Entonces al final de ese tiempo sabrá lo que hay en el libro. Escriba en tarjetas el tema principal de cada capítulo. Al referirse a las tarjetas conforme lleva a cabo su lectura diaria, comenzará a recordar el contenido de cada capítulo. De hecho desarrollara una percepción visual del libro en su mente.

Divida los libros que son más largos en secciones cortas y lea cada sección diariamente durante treinta días. Por ejemplo: el Evangelio de Juan tiene 21 capítulos, divídalo en tres secciones de siete capítulos cada una. Al final de un periodo de noventa días, terminara Juan. Para variar, alterne libros cortos y largos, y en menos de tres años habrá terminado el Nuevo Testamento en su totalidad ¡Y realmente lo conocerá!

PASO 2 – Interpretar. En hechos 8:30, Felipe le pregunto al eunuco etíope: “¿Entiendes lo que lees?” O dicho de otra manera: “¿Qué quiere decir la Biblia por lo que dice?” No es suficiente leer el texto y entrar directamente a la aplicación; primero debemos determinar lo que quiere decir, o de lo contrario la aplicación podrá ser incorrecta.

Conforme lee las Escrituras, siempre mantenga en mente una pregunta sencilla: “¿Qué quiere decir esto?” Responder a esta pregunta requiere el uso del principio de interpretación más elemental, llamado la analogía de la fe, el cual le dice al lector que “interprete la Biblia con la Biblia”. Deje que el Espíritu Santo sea su maestro (1 Jn. 2:27), escudriñe las Escrituras que Él ha escrito, use referencias cruzadas, compare pasajes, emplee concordancias, índices y otras fuentes de ayuda. Para aquellos pasajes que aún permaneces oscuros, consulte a su pastor o a hombres piadosos que han escrito en esa área en particular.

Errores que evitar

Conforme interprete las Escrituras, varios errores comunes se deben evitar.

1-      No llegue a una conclusión a expensas de la interpretación apropiada. Esto es, no haga que la Biblia diga lo que usted quiere que diga, sino que más bien deje que diga lo que Dios quiso que dijera cuando la escribió.

2-      Evite la Interpretación superficial. Ha escuchado a personas que dicen: “Para mí, este pasaje quiere decir”, o “Siento que esto dice…” El primer paso que debe dar al interpretar la Biblia es reconocer las cuatro áreas que tenemos que estudiar: idioma, cultura, geografía e historia (vea más adelante).

3-      No espiritualice el pasaje. Interprete y entienda el pasaje en su sentido normal, literal, histórico, gramatical, tal como entendería cualquier otra porción de literatura que estuviera leyendo hoy día.

Áreas que estudiar

Los libros de la Biblia fueron escritos hace muchos siglos atrás. Para que podamos entender hoy día lo que Dios estaba comunicando entonces, hay varias áreas que necesitan entenderse: el aspecto del idioma, el cultural, el geográfico y el histórico. La interpretación apropiada, entonces, toma tiempo y esfuerzo disciplinado.

  1. Idioma. La Biblia fue originalmente escrita en griego, hebreo y arameo. Con frecuencia, entender el significado de una palabra o frase en el idioma original puede ser la clave para interpretar correctamente un pasaje de las Escrituras.
  2. Cultura. El aspecto de la cultura puede ser confuso. Algunas personas tratan de usar diferencias culturales para anular los mandamientos bíblicos más difíciles. Reconozca que en primer lugar, las Escrituras deben ser vistas en el contexto de la cultura en la cual fue escrita. Sin un entendimiento de la cultura judía del primer siglo, es difícil entender los Evangelios. Hechos y las epístolas se deben leer a la luz de las culturas griega y romana.
  3. Geografía. Un tercer aspecto que necesita ser estudiado es la geografía. La geografía bíblica hace que la Biblia cobre vida. Un buen atlas de la Biblia es una herramienta de referencia con un valor inestimable, que puede ayudarlo a comprender la geografía de la Tierra Santa.
  4. Historia. También debemos estudiar el aspecto de la historia. A diferencia de las escrituras de la mayoría de las religiones del mundo, la Biblia contiene el registro de personas y acontecimientos históricos. Un entendimiento de la historia bíblica nos ayudará a colocar a las personas y los acontecimientos en su perspectiva histórica apropiada. Un buen diccionario bíblico o enciclopedia bíblica es útil para esto, como lo son los estudios históricos elementales.

Principios a entender

Cuatro principios deben guiarnos conforme interpretamos la Biblia: literal, histórico, gramatical y síntesis.

  1. El principio literal. Las escrituras se deben entender en un principio literal, normal y natural. Mientras que la Biblia contiene un lenguaje figurado y símbolos, tiene intención de comunicar una verdad literal. No obstante, en general, la Biblia habla en términos literales y debemos permitir que hable por sí misma.
  2. El principio histórico. Esto quiere decir que interpretamos un pasaje en su contexto histórico. Debemos preguntar lo que el texto significo para las personas a quienes fue inicialmente escrito. De esta manera podemos desarrollar un entendimiento contextual apropiado de la intención original de las Escrituras.
  3. El principio gramatical. Esto requiere que entendamos la estructura gramatical básica de cada oración en el idioma original. ¿A quién se refieren los pronombres? ¿Cuál es el tiempo del verbo principal? Cuando hace algunas preguntas sencillas como estas, descubrirá que el significado del texto se vuelve inmediatamente más claro.
  4. El principio de síntesis. Esto es lo que los reformadores llamaron analogía scriptura. Quiere decir que la Biblia no se contradice a sí misma. Si llegamos a una interpretación de un pasaje que contradice una verdad enseñada en otras partes de las escrituras, nuestra interpretación no puede ser correcta. Las Escrituras se deben comparar con las Escrituras. Para descubrir su significado en su totalidad.

PASO 3 – Evaluar. Usted ha estado leyendo y a la vez haciéndose la pregunta: “¿Qué quiere decir la Biblia?” Después ha interpretado mediante la pregunta: “¿Qué quiere decir la Biblia?” Ahora es el momento de consultar a otros para asegurarse de que tiene la interpretación apropiada. Recuerde: “La Biblia nunca se contradice a sí misma”.

Lea introducciones a la Biblia, comentarios y libros acerca del contexto que enriquecerán su pensamiento por medio de esa iluminación que Dios le ha dado a otros hombres y le dará a usted a través de sus libros. En su evaluación, sea verdadero estudiante. Sea una persona que acepta la verdad de la Palabra de Dios, aunque le pueda causar que cambie lo que usted siempre ha creído o le cause que altere su patrón de vida.

PASO 4 – Aplicar. La siguiente pregunta es: “¿Cómo penetra y cambia mi propia vida la verdad de Dios?” Estudiar las escrituras sin permitirle que penetren hasta llegar a las profundidades de su alma sería como preparar un banquete sin comer lo que ha preparado. La pregunta que hacer es: “¿Cómo se aplican a mi vida las verdades y principios divinos contenidos en un pasaje, en términos de mi actitud y acciones?”

Jesús hizo la siguiente promesa a los que llevan su estudio bíblico hasta este punto: “Si sabéis estas cosas, bienaventurado seréis si las hiciereis” (Jn. 13:17).

Después de leer e interpretar la Biblia, usted debe tener un entendimiento elemental de lo cual la Biblia dice, y lo que quiere decir por lo que dice. Pero el estudio de la Biblia no termina ahí. La meta final debe ser que deje que le hable a usted y lo capacite para crecer espiritualmente. Esto requiere aplicación personal.

El estudio bíblico no está terminado hasta que nos preguntamos: “¿Qué quiere decir esto para mi vida y cómo puede aplicarlo de manera práctica?” Debemos tomar el conocimiento que hemos obtenido de nuestra lectura e interpretación y extraer los principios prácticos que se aplican a nuestra vida personal.

Si hay un mandato que debe ser obedecido, lo obedecemos. Si hay una promesa que debe ser recibida, la reclamamos. Si hay una advertencia que debe ser seguida, la escuchamos. Este es el paso final: Nos sometemos a las Escrituras y dejamos que trasformen nuestra vida. Si usted se salta este paso, nunca disfrutará su estudio bíblico y la Biblia nunca cambiará su vida.

PASO 5 – Comparar y relacionar. Esta última etapa relaciona la doctrina que usted ha aprendido en un pasaje o libro particular con verdades y principios divinos enseñados en otras partes de la Biblia para formar el marco general. Mantenga siempre en mente que la Biblia es un libro en 66 partes. Contiene varias verdades y principios enseñados una y otra vez de varias maneras y en circunstancias diferentes. Al comparar y relacionar referencias cruzadas, comenzará a edificar un sólido fundamento doctrinal por el cual vivir.

Y ahora, ¿qué?

El salmista dijo: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.” (Sal. 1:1-2).

No es suficiente sencillamente estudiar la Biblia. Debemos meditar en ella. En un sentido muy real le estamos dando a nuestro cerebro un baño, lo estamos lavando en la solución purificadora de la Palabra de Dios.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Josué 1:8

Aquí está el pan que alimenta la vida
Que la muerte no puede atacar.
Las preciadas buenas de salvación,
Vienen a nuestros oídos de aquí.
La fortaleza de nuestra fe está aquí,
Y escudo de nuestra defensa.
Entonces no seáis como el cerdo que tenía
Una perla a su deseo.

Y se deleita más en el comedero
Y en revolcarse en el lodo.
No leáis este libro en ningún caso, Sino con un solo ojo.
No leáis sino para desear en primer lugar la
gracia de Dios,
Para entenderla así.
Ora aún en fe con respecto a esto,
Para llevar buen fruto así,
Para que el conocimiento pueda traer este efecto,
Para mortificar vuestro pecado.
Entonces feliz serás en toda tu vida,
Sea lo que sea que enfrentes.
Si, doblemente feliz serás,
Cuando Dios por muerte a vosotros llame.

(De la primera Biblia impresa en Escocia, 1576)

El “Ministerio” de Judas

Juan 15.20 “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán…”

Si bien es cierto, que el Judas que traicionó al Señor Jesucristo, fue parte de un hecho histórico único sucedido hace 2000 años, podemos ver como hoy en día aparecen muchos “Judas contemporáneos” traicionando a la verdadera Iglesia.

1 ~Judas Convivió con Jesús durante todo su ministerio terrenal~ Judas duro los tres años junto a Jesús al igual que los otros discípulos. Sabía muy bien las palabras del Señor, conoció muy bien el ministerio del Señor en la tierra. No tenía escusa de no conocerlo. De igual forma los “Judas contemporáneos”, han conocido +degustado+ el ministerio, la fe, del evangelio, pero cuidado, no son verdaderos cristianos.

2 ~Judas era el tesorero, robaba frecuentemente~ Lo que hizo al final de la historia no fue nada nuevo, Judas administraba el dinero de los apóstoles y lo que era para los pobres y lo robaba solapadamente. Pasa igual con los “Judas contemporáneos” toman los dineros que recaudan en el nombre del Señor y los toman para sí, lo que debería ser dado a los hermanos en necesidad, a las viudas o huérfanos, o realmente para ser dado a verdaderos siervos del Señor, Los dineros del ministerio son desviados a sus propios bolsillos. Juan 12:6 “Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.”

3 ~Judas se presentaba como piadoso, pero su interés era el dinero y no que adoraran al Señor ~ Esas caritas de “yo no fui” resplandecen en los “Judas contemporáneos”, dicen que todo es por una causa justa, que es para “la obra del Señor” pero la verdad es que no les no les importa que Dios sea adorado aunque lo aparentan, lo que realmente les importa es el ca$h. Judas 11 “!!Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré”.

4~Judas no tenía ningún problema con establecer relaciones con los enemigos del Maestro ~ Entraba y salía con los sacerdotes del Sanedrín, no le importaba que estos personajes odiaran al Señor, al igual los “Judas contemporáneos” hacen sus “alianzas ecuménicas”, no les importa codearse con los romanos enemigos de la cruz, con los políticos que son enemigos de la cruz, todo por ver que provecho para sí pueden lograr. Son mercenarios infiltrados, prostituidos por su avaricia. Usan el conocimiento que tienen del Señor para su “propio beneficio” (entre comillas). 2 Timoteo 3:5 “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”

5 ~La traición de Judas no era sorpresa para el Señor ~ de igual forma, no debe sorprendernos ver a los “Judas contemporáneos”, como solapadamente trabajan para sus intereses y solo ven la fe como fuente de ganancia y ser a la vez vasos de deshonra para el Señor. Romanos 9:21“¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”

6 ~Por solo 30 monedas de plata traicionó al Maestro ~ (1 moneda equivalía a un denario, 30 denarios equivalentes según algunos estudiosos, a un salario promedio mensual en el tiempo del imperio Romano) No significaba mucho dinero en ese tiempo. Para los enemigos de Cristo, cuando le ofrecieron 30 monedas, lo que le decían a Judas era : Ese “Jesús no vale mayor cosa”, eso mismo pensó Judas cuando recibió esas 30 monedas. No lo amaba ni un poquito, por el contrario, era realmente su enemigo, los apóstoles y el Señor estuvieron “durmiendo con el enemigo” dentro del campamento. Lo mismo pasa con los “Judas contemporáneos” para ellos el Señor vale nada, duermen con los redimidos en el campamento, son los enemigos a sueldo. Marcos 14:11 Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.”

7 ~Judas caminaba como discípulo, de hecho era uno de los apóstoles pero -no era convertido – regenerado – La fama del Señor hizo famosos a los discípulos, y todo el mundo les podía reconocer fácilmente, por su manera de vestir, de caminar y hablar. A Judas le reconocían todos, Igualmente, el día de hoy los “Judas contemporáneos” son famosos a causa del nombre del Señor, son muy populares, hablan textos bíblicos, hacen hasta milagros, cualquiera diría que son verdaderos siervos del Señor. Peo cuidado, son “Judas” y su cobre se hará evidente, si es que aún no lo han sacado. Juan 13:27 “Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, haz lo más pronto.”

8 ~Judas cumplió un plan divino – Tenía que haber un Judas que entregara al Maestro, esto estaba profetizado, al igual, hoy estos “Judas contemporáneos” deben también caminar entre nosotros, y deben cumplir también un plan divino en nuestro tiempo. 1 cor 11.19 “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.”

9 ~Judas tuvo un falso arrepentimiento y luego se suicidó. Su final es muerte y condenación. Proverbios 14:12 “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.”

10 ~QUE HACER CON ESTOS JUDAS CONTEMPORANEOS? NO LOS DEFIENDAS. NO SEAS COMPLICE DE ELLOS, NO SON DE NOSOTROS, NO TE ENGAÑES. 1 Juan 2:19 “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.” Pide a Dios que te de discernimiento. Mateo 24.4 “Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.” hay una promesa de discernimiento para el remanente en estos tiempos finales. Al igual que en el tiempo de Malaquías, los sacrificios que hacían eran deficientes, nadie hacia algo de balde. Todo lo hacían por sus propios intereses, aun así hubo un despertar entre el remanente, y Dios les dio esta promesa: Malaquías 3.16-18 “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.”

Luis Alberto Rodríguez 

13 Diferencias entre El Arrebatamiento y La Manifestación (Segunda venida) de Cristo

Por William MacDonald

[Ver también la entrada Respondiendo argumentos en contra del arrebatamiento (Rapto) Pretribulacional]

El Arrebatamiento (rapto)

  1. Cristo viene en el aire (1Ts. 4:16,17)
  2. El viene por Sus santos (1 Ts. 4:16,17)
  3. El arrebatamiento es un misterio, esto es, una verdad desconocida en los tiempos del Antiguo Testamento (1 Co. 15:51)
  4. Nunca se dice que la venida de Cristo a por Sus santos vaya precedida de señales en los cielos.
  5. El arrebatamiento está identificado con el Día de Cristo (1 Co.1:8; 2 Co. 1:14; Fil. 1:6,10)
  6. El arrebatamiento es presentado como un tiempo de bendición (1Ts. 4:18)
  7. El arrebatamiento tiene lugar en un momento, en un abrir y cerrar de ojos (1 Co. 15:52). Esto implica de una manera poderosa que este no será presenciado por el mundo
  8. El arrebatamiento parece implicar principalmente a la Iglesia (Jn. 14:1-4; 1 Co. 15:51-58; 1 Ts 4:13-18)
  9. Cristo viene como la estrella resplandeciente de la Mañana (Ap. 22:16)
  10. El arrebatamiento no es citado en los evangelios sinóptico, pero se alude varias veces en el evangelio de Juan.
  11. Los tomados los son para bendición. (1Ts.4:13-18). Los dejados lo son para juicio (1Ts.5:1-3)
  12. No se da ningún sistema cronológico para los acontecimientos que preceden al Arrebatamiento.
  13. El título de “Hijo del Hombre” nunca se emplea en ninguno de los pasajes que tratan del Arrebatamiento.

La Manifestación (Segunda venida)

1. Él viene a la tierra (Zac 14.4).

2. Él viene con Sus santos (1 Ts. 3:13; Jud. 14).

3. La manifestación no es un misterio; es tema de muchas profecías del Antiguo Testamento (Sal. 72; Is. 11; Zac. 14).

4. La venida de Cristo con Sus santos será anunciado por señales en los cielos (Mt. 24:29, 30)

5. La manifestación es identificada con el Día del Señor (2 Ts. 2:1-12)

6. El principal énfasis de la manifestación recae en el juicio (2 Ts 2:8-12).

7. La manifestación será visible alrededor de todo el mundo (Mt. 24:27; Ap.1:7)

8. La manifestación implica principalmente a Israel, y también a las naciones gentiles (Mt. 24:1 – 25:46).

9. Cristo viene como el Sol de justicia con salvación en Sus alas (Mal. 4:2).

10. La manifestación (Segunda Venida) es característica en los Evangelios Sinópticos, pero apenas mencionada en el Evangelio de Juan.

11. Los tomados los son para Juicio. Los dejados lo son para bendición (Mt.24:37-41)

12. Para la manifestación (Segunda Venida) se da un elaborado sistema cronológico, como 1260 días, 42 meses, 3  años y medio (Dn.7:25; 12:7, 11-12; Ap.11:2; 12:14; 13:5)

13. La manifestación (Segunda Venida) es designada como la venida del Hijo del Hombre (Mt.16:28; 24:27; 30, 39; 26-64; Mr.13:26; Lc.21:27)

William MacDonald

“La letra mata mas el espiritu vivifica” y… “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”

(2 Corintios 3: 4-6) “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”

(1 Corintios 8: 1) “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica”

“LA LETRA MATA MAS EL ESPÍRITU VIVIFICA” Y… “EL CONOCIMIENTO ENVANECE, PERO EL AMOR EDIFICA"

Introducción

Una de tantas cosas malas y condenables dentro de la mala praxis del cristianismo es la de usar textos bíblicos para hacer argumentos con ellos que nada tienen que ver con el fin por el que fueron escritos y divinamente inspirados.

“La letra mata mas el espíritu vivifica”, y… “el conocimiento envanece, pero el amor edifica” son dos de esos muy usados textos, fuera de contexto.

Cuando se enfatiza la importancia de aprender más de la Palabra, de aumentar el conocimiento bíblico, de crecer en doctrina y sabiduría y cosas así, algunos se oponen aduciendo sendos pasajes bíblicos, sin el más mínimo pudor ni recato.

Lo que pretenden decir es que el conocimiento no es bueno, y lo que es bueno es la “fe”, la unción del Espíritu, las experiencias personales con Dios, lo emocional, etc.

La pregunta que nos debemos hacer es esta: ¿Por qué ha de ser una cosa en vez de la otra? He ahí la trampa.

¿Es que la Palabra nos enseña que la fe, la experiencia con el Espíritu Santo, etc. todo ello es contrario al conocimiento, como que se oponen? Sabemos que no es así.

De entrada queremos decir que el conocimiento bíblico es básico para poder experimentar una saludable vida cristiana, de otra manera seríamos víctimas fáciles del enemigo y de nuestra propia carne.

“Si el conocimiento de la Biblia fuera malo, entonces ¿qué tendríamos que hacer con ella? Les diré qué: ESTUDIARLA, porque gracias a Dios, ¡Bendito conocimiento es este!”

“Si el conocimiento de la Biblia fuera malo, entonces ¿qué tendríamos que hacer con ella? Les diré qué: ESTUDIARLA, porque gracias a Dios, ¡Bendito conocimiento es este!”

¿El conocimiento es malo?

(1 Corintios 8: 1) “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica

La subrayada es una de las frases que los tibios e inconstantes utilizan muy a menudo para defender sus costumbres e ideas, acordes a su carácter y particular entendimiento de la espiritualidad. Lo hacen, primeramente porque lo han oído mil y una veces de muchos enseñadores pretendidamente muy avivados, que a la verdad, poco saben de teología, ya que, lejos de estudiar e hincar los codos, muchos de ellos se refugian y justifican con aquello de que “el Espíritu les lleva a toda verdad” – o que plagiando al rey David – “aun en las noches les enseña su conciencia”, defendiéndose, diciendo que sólo con el celo por Dios es suficiente, haciendo de la ignorancia una virtud.

Quizás ellos mismos lo han aprendido de la boca de su pastor que es de los legalistas de lo que ellos llaman la “sana doctrina”. Otros quizás en algún congreso “profético y de avivamiento”, o en algún libro de alguno de esos falsos apóstoles actuales de la “prosperidad”… quien sabe.

Cualquier cosa antes que reconocer que el conocimiento de la Palabra de Dios es sumamente importante, para conocer a Dios; porque ¿Cómo es posible conocer a Dios si no es por Su Palabra?

Pero veamos, qué es lo que en realidad pretendía enseñar el apóstol Pablo a aquellos corintios sumamente engreídos muchos de ellos. Para ello, deberemos hacer un poco de historia antes.

El por qué de las palabras de Pablo a los corintios

Los griegos y los romanos eran politeístas, y así como creían en muchos dioses, también creían que por contrapartida, habían espíritus malos, lo que diríamos nosotros, demonios.

Creían que los espíritus malos se pegaban, en concreto, a las viandas, para así entrar en los cuerpos de las personas. Por ese motivo, esos idólatras de la Antigüedad, lo que hacían era ofrecer esa carne a un dios. El sacrificio, no sólo cumpliría la función de obtener el favor de ese dios en concreto, sino que además con ello creían que esa carne era purificada de la contaminación demoníaca. Luego esas carnes, en definitiva, se vendían en los mercados.

Surgía entonces para los creyentes en general un problema de conciencia, ya que no tenían la suficiente confianza o fe como para comer de esa carne, que por cierto era la única que se podía comprar en los mercados. Por otro lado, estaban muchos de esos corintios que tenían superado este asunto, y desembarazadamente comían esas carnes ante esos otros creyentes más débiles en su fe, provocándoles quizás, aun sin quererlo, el que ellos también comieran, pero sin tener la suficiente convicción, y por tanto de ese modo, pecaban por hacer tal cosa.

Ese es el motivo por el cual Pablo les estaba diciendo a esos corintios que tenían conocimiento suficiente como para no tener problemas de conciencia consigo mismos, que ese conocimiento no les eximía de su responsabilidad de cuidar de los más débiles en la fe, para no llevarles indirectamente a pecar. De ahí lo de que el conocimiento envanece, ya que a pesar de su conocimiento, eran capaces de hacer algo indebido por causa de los demás, envaneciéndose de su “libertad” en Cristo, mientras que el amor edifica; es decir, que por amor a sus hermanos más pequeños, debían abstenerse de comer ante ellos.

¿Qué tiene que ver todo esto con lo que muchos predican y muchos otros creen y dicen, de que el conocimiento envanece? ¡Nada! Y con esa excusa, ya no estudian suficientemente la Biblia, no profundizan en la Palabra, aunque a muchos les encante pretender ser “teólogos” a través del Facebook o de cualquier otra red social, etc. porque como dice el Proverbio: “En su propia opinión el perezoso es más sabio que siete que sepan aconsejar” (Prov. 16: 16)

“La ingestión de carne no ha de ser ningún problema para ningún cristiano en la actualidad"

“La ingestión de carne no ha de ser ningún problema para ningún cristiano en la actualidad ya que aquellas costumbres paganas de dedicación de la misma a los dioses, quedaron en el baúl de los recuerdos. No obstante para muchos de aquellos cristianos de aquel tiempo, sí era un problema de conciencia”

La letra mata mas el Espíritu edifica

En este estudio veremos con profundidad lo que el apóstol Pablo quiso decir cuando empleó esta frase: “La letra mata, el espíritu vivifica”, y nos daremos cuenta que nada de nada tiene que ver con lo que todos estos cristianos tibios y desinteresados realmente en las cosas de Dios quieren decir, o aquellos que son ignorantes y andan un tanto confundidos.

Pero hagamos la conveniente exégesis desde la hermenéutica de todo esto.

Pablo defiende su ministerio ante los corintios

El apóstol Pablo escribe a los corintios, y en ese contexto, primeramente les hace defensa de su ministerio. Veamos el texto:

(2 Corintios 3: 4-6) “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”

Sabemos de la dureza de muchos de aquellos corintios, y de cómo eran tan fácilmente permeables a la doctrina de los falsos apóstoles de aquel tiempo, tal y como ocurriría ahora. Nada ha cambiado. Por ello, Pablo hace una defensa de la fe y de su ministerio como canal de expresión y enseñanza de la fe.

De ese modo, Pablo da a conocer su total confianza en Dios al respecto: (V. 4) “Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios”.

Esa confianza de Pablo, insiste él, no es en sí mismo, sino en Dios, y en ese sentido exime su debilidad como hombre falible con honestidad ante sus lectores: (V. 5) “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios”.

Tal es el grado de confianza de Pablo en Dios y en su llamamiento en Él, que va más allá, y esgrime ante los corintios una verdad, quizás algo oculta a los ojos de ellos, engreídos muchos de ellos (ver 1 Co. 4: 8). Esa verdad es que él y los que estaban con él, fueron constituidos por Dios “ministros competentes de un nuevo pacto…” (V. 6)

Esta expresión: Un nuevo pacto es importante, pues está hablando del Nuevo Pacto, también denominado Nuevo Testamento.

El nuevo pacto, superior al anterior

Ese “nuevo pacto” es el que todos conocemos, pues. Es el pacto de Dios hacia los hombres por Cristo, y en Cristo. Pablo les decía a los corintios que él fue escogido por Dios para dar a conocer esa bendición divina.

Con que está hablando de un “nuevo” pacto, da a entender que existe un pacto anterior. Este es el “antiguo pacto”, conforme a lo expresado por Dios por mano de Moisés: la Ley mosaica.

Ese “nuevo pacto” es efectivo en misericordia hacia el creyente, porque suministra el perdón de Dios, cosa que el anterior no hacía. En cambio, la “letra”, entiéndase aquí, la ley y su exigencia de cumplimiento, no podía cumplir su requisito más básico de amor y misericordia: el perdonar al pecador.

Por lo tanto, Pablo cuando habla de “un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu” (V. 6), se está refiriendo a eso mismo.

El Nuevo Pacto es el del Espíritu, el antiguo pacto es el de la letra, es decir, la ley mosaica.

Letra vs Espíritu

Hasta aquí ya podemos entender mejor el sentido de lo que ahora acabaremos de ver y comprender. Nótese pues, que la letra es el “espíritu” del antiguo pacto, y el “espíritu” en este caso, es el Espíritu Santo, dado por Dios a través y en función del “nuevo pacto”.

La letra no es en sí la Biblia, no es el conocimiento bíblico, no es en sí la Palabra escrita, pues. La letra a la que se refiere un tanto poéticamente Pablo, es la Ley en su exigencia de cumplimiento por parte del hombre, exigencia que jamás este pudo cumplir, por eso, esa letra, mata.

(V. 6) “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”:

Insistimos. ¿La letra mata? Sí. Esa letra – reiteramos – es la exigencia de santidad de un Dios Santo a una humanidad caída. Mata, porque produce muerte, ya que NADIE excepto Jesús, pudo cumplir con esas exigencias divinas.

La letra mata de dos maneras:

  1. Resulta en una muerte en vida. Ahí tenemos el ejemplo del mismo Pablo antes de conocer a Jesús. El pensaba que agradaba a Dios porque buscaba el cumplir con la letra de la ley, pero estaba muerto en sus pecados, como él mismo lo dice: (1 Timoteo 1: 13) “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad”
  2. Resulta en muerte espiritual eterna. Por su misma incapacidad de salvar, la letra (la ley exigida) enviaba a aquel que pretendía justificarse por el cumplimiento de la misma a la perdición eterna: (Romanos 10: 2, 3) “Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios”

Entendiendo más sobre el propósito de la Ley

(Romanos 7: 9-11) “Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató”

Es curiosamente paradójico que haya creyentes de índole judaizante que tengan la Ley como algo incluso superior a Cristo, y aún en cierto modo se avergüencen de ese Nombre, cuando fue Él, Cristo, el único que pudo cumplir con ese divino requisito indispensable de santidad, no tanto para sí mismo ya que era el Justo, sino para nosotros, los que esperamos en Él.

La Ley es muerte para el hombre natural, tanto si ese hombre es judío o es gentil. Fíjense en las palabras de Pablo. Él con humildad expresa que cuando llegó a ser consciente por el conocimiento de la Ley o mandamiento de que vivía en pecado, ese pecado, por el conocimiento de esa exigencia de Dios, cobró vida en él, y le mató.

La Ley le acusó ante Dios; la Ley le desnudó espiritualmente ante sí mismo y ante Dios, y le mostró como era él realmente: un pecador, y por tanto excluido de la gloria de Dios.

El mandamiento, o la Ley, es vida en sí mismo, pero es muerte para aquel que pretende cumplirlo en sus únicas fuerzas.

El pecado es inherente en el hombre natural, pero muchos no son conscientes de ello; por la Ley, el hombre llega a conocer su estado de muerte espiritual. La Ley revela lo que hay en el hombre.

Pero la Ley no conoce la misericordia. De ahí que mata. Mata, o más bien declara la muerte del hombre, quien es incapaz de cumplirla en sí o por sí mismo.

La Ley básicamente resume la exigencia de un Dios santo.

Recapitulando

Como hemos visto entonces, y a modo de recapitulación:

“la letra mata, mas el espíritu vivifica”:

La “letra” es la ley de Moisés en su calidad de exigencia de santidad, hacia un cumplidor externo de la misma, buscando el así salvarse, y obteniendo lo contrario: muerte.

El “espíritu” es el Espíritu Santo, el cual descendió para ratificar el nuevo pacto, y dar vida a los que reciben a Cristo a lo largo de los siglos.

Como puede verse, nada de todo esto tiene que ver con utilizar esa frase bíblica para escudarse en un posicionamiento de error doctrinal o de costumbre, acción u omisión, tal y como argumenté al principio.

¡SOLI DEO GLORIA!

Miguel Rossell

Como en los dias de Jeremías: “El materialismo cristiano”

La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro Mi palabra para ponerla por obra.” (Jeremías 1: 11, 12)

Introducción

Antes de nada, permítanme aclarar que un servidor jamás estará en desacuerdo con toda prosperidad que provenga de Dios o que Dios apruebe, como no podría ser de otro modo. Estaré hablando en este escrito de la errada y pecaminosa búsqueda de toda prosperidad que llega a ser ilícita a los ojos de Dios, y que no es más que materialismo.

Como dice F.V. Davold; “Este espíritu materialista: nuestro deseo de cosas en preferencia a la voluntad de Dios”

Dicho esto, comienzo.

Más que nunca antes en la historia de la Iglesia, levantando bien en alto el blasón de la “bendición” de Dios, a través de innumerables publicaciones, congresos y demás operaciones de púlpito mayor y menor, el corazón del creyente es empujado hacia la prosperidad materialista, a la cual yo rebautizo con el apelativo de “materialismo cristiano(cristiano, en cursiva).

Muchos no se aperciben de esa infernal realidad, pero siguiendo el seductor y acaramelado dulce son de los nuevos pseudo-celestiales flautistas de Hamelín, decrecen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, convirtiéndolo en una aspiración personalista y ajena a la verdad y finalidad del mismo.

Para los celestiales flautistas, el glorioso Evangelio queda reducido a simple mercadería, al próspero negocio de las crédulas, pánfilas, y sin sabiduría dadivosas masas (2 Pr. 2: 1-3).

En cuanto a aquellos primeros, están los que ya disfrutan de una incierta prosperidad, a la cual bajo ningún concepto van renunciar sino todo lo contrario, ya que viven atados a ella.

Por otro lado, están los que todavía anhelan desesperadamente esa “bendición” que jamás logran alcanzar, aunque la pretenden a través de “pactar” y “re-que-te-pactar” una y otra vez con el dios de los maestros del “materialismo cristiano”, los cuales materialmente les succionan una y otra vez.

Luego están otros, que tienen presuntamente responsabilidad ministerial, pero que no la ejercen como es debido, porque no advierten consecuentemente a los santos acerca de todas esas deleznables actuaciones y mentiras de los muy afamados maestros del “materialismo cristiano”.

No los rebaten en modo alguno, porque no se atreven por pusilanimidad – es decir – por diferentes miedos y temores, o por falta de convicción, cobardía, o quizás porque en su fuero interno les gustaría ser como uno de ellos.

Temen más a los hombres que a Dios, cuando el Señor le advirtió al mismo profeta Jeremías que le obedeciera en todo lo que le iba a mandar decir a Su pueblo, y lejos de temer a la gente, le temiera a Él, si pensaba no hacerlo:

“Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.” (Jeremías 1: 17)

Escribe el Pastor David Wilkerson al respecto:

“En mi opinión, existen muchos mercenarios en el púlpito hoy en día, pastores cobardes que están contentos con darle a los cristianos fríos lo que ellos piden. Predican mensajes cortos, optimistas, positivos, que no representan amenaza alguna, con poco o ningún contenido bíblico o evangélico. Para la gente no es otra cosa que una experiencia que los hace sentir bien, ¡y que los está conduciendo a la destrucción!” 

¡Hermanos! Son como manadas de lobos hambrientos que raudos se aproximan al campo abierto donde están las ovejas, pero el pastor, en vez de protegerlas llevándolas al seguro redil, las entretiene y las mantiene distantes unas de otras en grupitos separados – que sería aquí, la famosa “visión celular” del G12 – o los famosos y católicos Encuentros, o cualquier otra distracción no exenta de peligro en sí misma, y hace que miren al suelo, invitándolas a soñar y a visualizar los mejores pastos terrenales, en vez de hacer que eleven sus cabezas, observen y aprendan lo que es de lo Alto, tal y como ordena la Escritura:

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3: 1-3)

Para los destructores lobos, ávidos de sangre, será mucho más fácil capturar a las dispersas, ingenuas y engañadas ovejas, que además están demasiado entretenidas en el campo del desamparo, sólo preocupadas en alimentarse con el siguiente bocado de hierba que parecen visualizar sus enceguecidos ojos, llamando a todo ello, “avivamiento y victoria”.

“Las ovejas dispersas en grupitos pequeños, son presa fácil de los lobos”

“Las ovejas dispersas en grupitos pequeños, son presa fácil de los lobos”

Vara de almendro (shaked): Dios apresura su Palabra (shoked)

“La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro Mi palabra para ponerla por obra.” (Jeremías 1: 11, 12)

Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.” (Jeremías 4: 4)

A pesar de que el Señor siempre fue bueno con Su pueblo (ver Jer. 1: 5-7), ellos tremendamente desagradecidos, le dieron interiormente la espalda, y andaban en sus propios y egoístas caminos. Dios trajo juicio a Judá y a Jerusalén, porque Su pueblo pretendía ser lo que no era. Se mostraba santo por fuera, pero el materialismo y otros pecados controlaban su vida.

La cosa no ha cambiado demasiado. La misma “vara de almendro” que fue para entonces, Dios la trae ahora en relación a lo que genéricamente llamamos Iglesia de Cristo, porque nuestro Dios, en cuanto a los suyos,  “al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (He. 12: 6)

El celo del Señor por la santidad – sin la cual nadie le verá (He. 12: 14b) – está muy encendido, pero la respuesta de Su pueblo por lo general, es contraria a ese sentir y demanda de Dios.

Sinceramente, se que el Señor está mostrándonos Su vara de almendro, que significa justamente que está apresurando Su Palabra para ponerla por obra (Jer. 1: 11) y esa palabra que pondrá por obra es Su juicio: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4: 17)

No es ese un juicio para destrucción, sino para purificación, pero no va a ser fácil, hermanos.

No obstante, lejos de este pensamiento, hoy, los falsos profetas y apóstoles de turno, como en los días de Jeremías en cuanto a Judá, o como en los tiempos de Isaías en cuanto a Israel, en vez de dar la verdadera palabra que el pueblo de Dios debe oír, profetizan lo fácil y agradable, lo bueno, lo halagüeño, la conquista, la prosperidad, los sueños realizados, etc. etc. etc.

Todo lo que muchos desean oír, “porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras (Is. 30: 9, 10);  por lo tanto, la misma palabra que fue para aquellos falsos profetas, lo es para estos de hoy en día:

“Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos(Jeremías 5: 12, 13)

“En hebreo vara de almendro es Shaked, y tiene un sonido similar a Apresurar – Shoked – de ahí el juego de palabras”

“En hebreo vara de almendro es Shaked, y tiene un sonido similar a Apresurar – Shoked – de ahí el juego de palabras”

¡Hermano, sea sabio en cuanto a los tiempos!

Muchos no se aperciben realmente de los tiempos, y de este tiempo en concreto: “Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.” (Jer. 8: 7), y al sabio en su propia opinión, el Señor le pregunta y afirma: “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas (Jer. 8: 8). Estos que continuamente profetizan lo agradable y lo halagüeño al pueblo de Dios, adormeciéndolo, son los que han cambiado la Palabra del Señor en mentira.

Se está cumpliendo a cabalidad la profecía neotestamentaria: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (2 Ti. 4: 3, 4)

Cualquier fábula, cualquier distracción, cualquier cuento, ¡cualquier cosa antes que atender a la Palabra de santidad del Señor!, y por supuesto, siempre hay hombres engañadores dispuestos a darles lo que piden.

El otro evangelio; el de la prosperidad materialista

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas(Mt. 6: 24)

Lejos de oír la voz de Dios; lejos de vivir vidas que busquen el agradar a Dios, muchos sólo atienden a la voz de sus apetitos, y sus corazones están ya cargados de glotonería, sólo atendiendo a los afanes de esta vida. Sólo piensan en lo material, en la oferta de este mundo, y a eso lo llaman “prosperidad”. Sólo se preocupan de cómo crecer y engrandecerse, de cómo verse ante los demás como “bendecidos”, y a eso también le llaman “avivamiento”.

“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.” (Fil. 3: 18, 19)

No piden el pan nuestro de cada día (Mt. 6: 11), sino que eso se les ha quedado ya en muy poca cosa; ahora buscan el emular, y aún superar a los impíos, argumentando que si ellos tienen tanta abundancia, con más razón nosotros hemos de tener mucho más, ya que somos hijos del Rey…cuando el Rey ni siquiera tenía donde recostar su cabeza cuando anduvo entre nosotros (Lc. 9: 58).

¿Cómo podrán ser tenidos por dignos todos estos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre? (Lc. 21: 36) ¡No hay manera!

Presos en su propia ceguera, tienen como ídolos y ejemplos a seguir a todos los afamados maestros del “materialismo cristiano”, porque son prósperos en lo material. Lamentablemente no se aperciben que estos son ricos gracias a las dádivas que ellos les dan de continuo.

Y como dijo el Señor: “Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos. Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?”(Jeremías 5: 27-31)

Tanto unos como los otros, viven en engaño. Sólo se preocupan en “prosperar”, vestir bien, ir a la última moda, poseer todo lo que un impío cualquiera desea y busca, presumiendo de estar en bendición, de tener el favor de Dios, dejando de lado a los necesitados que les rodean diciendo, que si esos son pobres, es porque todavía están en maldición y necesitan un “cambio de naturaleza” (, y no se dan cuenta de que es a ellos a los que Dios acusa. ¡Pobres ilusos! ¿Cómo Dios no va a castigar esa soberbia en aquellos que dicen ser pueblo de Dios y obran de ese modo?

Siguen las profecías y dichos de los falsos profetas y falsos pastores y apóstoles de la actualidad (Mt. 24: 24) que les dicen mentira, y ellos acomodados al engaño, se dejan seducir porque sus corazones ya están acostumbrados, andan torcidos y llenos de grasa. ¿Qué harán todos ellos cuando llegue el Señor a por los suyos? ¿Les recogerá el Señor, cuando ni siquiera viven esperando Su venida?

“El mensaje materialista, vestido con el disfraz de la prosperidad y la bendición, es la tónica general en estos últimos días, más que nunca antes en muchos medios eclesiales”

“El mensaje materialista, vestido con el disfraz de la prosperidad y la bendición,  es la tónica general en estos últimos días, más que nunca antes en muchos medios eclesiales”

División que sí es de Dios

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.  Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. (Romanos 16: 17, 18)

Existe división que es conforme al diablo. La causan todos los sensuales, que no tienen el Espíritu Santo (Jud. 19) – aunque muchos de ellos, se presentan como los ungidos del Señor. Saben usar la lisonja y las palabras suaves y halagüeñas. Son muy carismáticos y tienen don de gentes, por lo cual, saben como engañar el corazón de los ingenuos y cándidos. Sobre todo, saben como engatusar a aquellos que en el fondo de su corazón tienen una raíz de codicia, avaricia y ambición, a la cual no quieren renunciar.

La Palabra del Señor nos insta a apartarnos de todos estos (ver también 2 Ti. 3: 1-5 y Tito 3: 10, 11)

Pero también existe una división, pero que es de Dios. Esta es una división que actúa para la santificación y purificación del verdadero cuerpo de Cristo. Es un apartar las ovejas de las cabras. Veamos la Escritura:

“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” (2 Timoteo 2: 19)

“…cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” (1 Corintios 11: 18, 19)

Dios conoce a todos los que son suyos – uno por uno – nosotros, realmente, no. Dios da su oportunidad para que todos los que invocan Su nombre, se aparten del mal. Eso lo hace por un tiempo definido, y los plazos se cumplen.

Creo que es ahora cuando genéricamente, el Señor está apartando y colocando – en el estilo de Mt. 25: 31ss – a sus verdaderas ovejas a su diestra, y a las cabras a su siniestra.

Esa división es de Dios, porque Él viene a por una iglesia sin mancha ni arruga, y todo aquel que no esté preparado, se quedará en tierra (1 Ts. 4: 13-17). Todo aquel que persevere en el pecado, será definitivamente apartado del Señor.

Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista

“He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.” (Jer. 5: 15-17)

En el tiempo de Jeremías, Dios trajo enemigos armados contra Judá, y toda la prosperidad en la que confiaban fue de un plumazo barrida, y ellos fueron llevados cautivos a Babilonia. Por haber escuchado la voz de los falsos profetas por años, que les juraban de parte de Jehová todos los parabienes y bendiciones posibles, sus pecados quedaban siempre latentes en sus corazones, y no esperaban en modo alguno ese juicio de parte Dios, ya que ingenuamente creían que Dios estaba contento con ellos, por causa del engaño de esos falsos profetas a los que escuchaban de continuo…

¿Piensan que ahora no va a ocurrir algo similar, cuando el Señor está a las puertas, y viene a por una Iglesia santa, sin mancha ni arruga, la cual Él conoce? (Ef. 5: 27; 2 Ti. 2: 19) ¿Piensan que el Señor va a recoger a todos aquellos que sólo ponen la mira en las cosas de esta tierra, y todavía se jactan de haber muerto para sí y ser de Cristo? ¿De veras creen que el Señor puede ser burlado? (Gl. 6: 7)

¡Temamos a Dios, hermanos!

En primer lugar, así como la abundancia material de Judá terminó, Dios destruirá toda confianza en la prosperidad materialista “cristiana”, porque desposeerá de esos bienes, y lo hará de maneras diferentes. Todo lo terrenal en lo que los cristianos profesantes ciegamente confían, se desvanecerá como un pergamino que se enrolla (Ap. 6: 14), con el fin de apercibirse de que para el Señor son desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos, ¡y esa es Su misericordia!, para que podamos elevar las voces al cielo, clamar a Dios, arrepintiéndonos de los pecados de codicia y de avaricia (Ap. 3: 17, 19), y ser liberados de toda esa trampa infernal.

Toda prosperidad materialista en la que el cristiano pone su confianza, desaparecerá... "

“Toda prosperidad materialista en la que el cristiano pone su confianza, desaparecerá… ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo (Prov.23: 5)”

Dios destruirá la confianza en la oferta de este mundo

“Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates? Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.” (Jer. 2: 18, 19)

El Señor reprochó a Su pueblo que en vez de buscar la provisión en Él, la buscó en el mundo. Esto está ocurriendo de igual manera hoy en día. Nosotros andamos en el camino de Egipto también, ya que aunque no somos de Egipto, estamos en Egipto que simboliza el mundo, pero no hemos sido llamados a beber de las aguas del Nilo, que significa coparticipar del espíritu, las obras y de la oferta de este mundo. No obstante muchos que se dicen cristianos, hacen eso. Su confianza en realidad está en la oferta de este mundo. Beben de sus aguas, tanto del Nilo, como del Eufrates que aquí significa que su confianza la tienen en el mundo, y no realmente en Dios.

El beber de las aguas de este mundo, es sinónimo de depender de la oferta y provisión de este mundo. Así como Dios en tiempos de Jeremías destruyó la confianza y dependencia de Judá y Jerusalén en el mundo que le rodeaba, lo mismo hará hoy, en cuanto a todos aquellos que son hijos Suyos, pero su confianza realmente está en la provisión de este mundo ajeno a Dios.

No en vano la Escritura nos amonesta así:

“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?” (Santiago 4: 4, 5)

Por cierto, ¿Cuántos de esos actuales apóstoles de la prosperidad enseñan acerca de esa escritura?

“Últimamente, ¿Cuántos mensajes contrarios a la “prosperidad materialista” y contrarios a “pactar con Dios” ha escuchado usted de parte de los nuevos apóstoles y profetas?”

“Últimamente, ¿Cuántos mensajes contrarios a la “prosperidad materialista” y contrarios a “pactar con Dios” ha escuchado usted de parte de los nuevos apóstoles y profetas?”

Falta amor por la Palabra

“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. (Jer. 6: 10)

Cuando se ama la oferta de este mundo, no se puede amar la Palabra del Señor. Es incompatible una cosa con la otra; y esto está ocurriendo hoy en día en gran escala. Prefieren oír la vana palabra de los falsos apóstoles del “materialismo cristiano”, que jamás ofende, ni incita a cambiar hacia la dirección del Señor; sólo apunta de continuo hacia la “bendición” material, en realidad, hacia la avaricia y la codicia:

“Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.” (Jer. 6: 13, 14)

Llenan la cabeza de mentiras y desbordan los corazones con emocionalismo y falso avivamiento, ahogándolos respecto a la verdad de Dios. Les prometen un gran avivamiento mundial para este tiempo, una reforma mundial donde rebose la paz, pero como dice la Escritura, y jamás miente; dicen: “Paz, paz; y no hay paz”.

Se les amonesta de mil maneras, pero lejos de avergonzarse y cambiar, montan en su soberbia:

¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová” (Jer. 6: 15)

Tozudamente se niegan a escuchar, y ni siquiera a considerar lo que se les dice:

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.” (Jer. 6: 16, 17)

Lamentablemente, “el Señor traerá su mal, según el fruto de sus pensamientos, porque no escucharon Mis palabras, y aborrecieron Mi ley” (Jer. 6: 19)

Dios está harto de que de su casa se haga una cueva de ladrones

“He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.” (Jer. 7: 8)

Aquellos cristianos del primer siglo, que ni siquiera tenían la Biblia completa en sus manos, preferían morir a manos del emperador romano, antes que negar el nombre de Cristo por participar en la oferta de aquel mundo profano e impío. En cambio, hoy en día, haciendo caso omiso a la Palabra, basándose en lo emocional y en la palabra mentirosa de los falsos apóstoles y profetas de turno, muchos hacen de sus propias vidas y de la casa de Dios, una cueva de ladrones:

“Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.” (Jer. 7: 9-11)

Dios no va a sufrir más que Su nombre sea cuestionado a causa de todos aquellos que llamándose sus hijos, profanen una y otra vez su propio santuario y el santuario de Dios con el pecado de la soberbia, la codicia, la avaricia, y cualquier lujuria más.

No vale ya el artificio de la falsa adoración

“¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan.” (Jer. 6: 20)

El torpe engaño de mezclar lo santo con lo profano, no va a ser más. Dios está hastiado de los congresos cristianos y de los cultos en general, donde se le adora y alaba, y donde al mismo tiempo, se enseña al pueblo en la dirección del “materialismo cristiano” y otras aberraciones escandalosas. Dios abomina todo esto de una manera muy especial.

Creo que la Palabra del Señor para estos últimos días va en la siguiente dirección:

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía” (Ap. 22: 11)

Y eso significa que cada uno sea como realmente quiere ser. El que actúa como impío, no pretenda ser santo (o conviértase de veras); y el que es santo, lo sea de veras, y siga siéndolo.

“La combinación del mensaje materialista “cristiano” con la adoración a Dios, es algo que el Señor no sufre más”

“La combinación del mensaje materialista “cristiano” con la adoración a Dios, es algo que el Señor no sufre más”

Dios ya no va a soportar más la hipocresía, el doble ánimo, la careta de cristiano, ni tampoco la falsa justificación ante los demás: “Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano.” (Jer. 6: 11)

Dios está harto de que se use la libertad en Cristo como excusa para el libertinaje, la banalidad, la farándula cristiana, el flirteo con el mundo, la falsedad, la soberbia. El juicio viene, y el pueblo de Dios no se apercibe, porque vive encandilado por las falsas luces de los falsos profetas del “materialismo cristiano”, que lejos de mostrarles la vara de almendro, sólo quieren que atiendan a su mensaje de “prosperidad” y “conquista” para seguir engañándoles.

¡Tengan muy presente que el Señor ya ha empezado a limpiar su casa!

Muchos creen a esos nuevos pseudo-celestiales flautistas de Hamelín que les aseguran el “gran avivamiento de las naciones”, y la “conquista de las naciones” como un hecho incuestionable, aunque la misma Escritura lo niega, pero lo que va a ocurrir antes de la Parusía gloriosa del Rey Jesucristo, va a ser una cosa muy diferente:

“Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.” (Jer. 7: 34)

Ante nosotros, no viene paz y seguridad, ni tampoco voz de alegría, sino todo lo contrario. El Señor ha levantado la vara de almendro; Él apresura Su palabra para ponerla por obra (Jer. 1: 11), mientras los nuevos flautistas de Hamelín siguen haciendo sonar sus instrumentos melodiosos y encantadores por doquier, y ¡ay de ellos!

“Aquí el flautista de Hamelín, representa el toque mágico y encantador de los embaucadores, y muchos de ellos siguen una determinada agenda”

“Aquí el flautista de Hamelín, representa el toque mágico y encantador de los embaucadores, y muchos de ellos siguen una determinada agenda”

¿Qué hacer en esta hora?

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Ap. 3: 22)

“Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová.” (Jer. 3: 1)

Este escrito que han leído es profético. Es el sentir que el Espíritu Santo me ha trasladado, y estoy compartiendo con todos ustedes, en obediencia al Señor.

Esta dura amonestación es sobre todo dirigida a todos aquellos que son de Cristo. Los que en realidad no lo son, harán caso omiso de ella, como siempre ha sido así. Pero si usted es de Él, y se puede identificar con alguno de los pecados mencionados en este escrito, arrepiéntase y vuélvase de todo corazón a las sendas antiguas (Jer. 6: 16), que es la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo. Si no está en una, busque la congregación evangélica donde se enseñe y se viva esa doctrina.

Dios no se goza con el castigo, sino todo lo contrario. La dura palabra tiene como finalidad la corrección del que se ha desviado. Este es el caso.

¡Despertad!

¡Fíjese! A pesar de que muchos se han amancillado con el mundo y con los enemigos de Dios, nuestro Señor está dispuesto a volver a recibir al que así ha hecho, antes de que sea tarde del todo:

“¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?” (Ez. 18: 23).

Si Dios no desea la destrucción del impío, con menos motivo la quiere de sus hijos que se han desviado. Es hora de arrepentirse de todo mal camino y pecado oculto, y buscar de veras el agradar al Señor, tal y como enseñan las Escrituras.

Dios, en estos difíciles días, ha levantado verdaderos pastores para apacentar al verdadero pueblo de Dios en Su temor y en Su conocimiento:

“Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. (Jeremías 3: 14, 15)

Busque el cuerpo de Cristo y viva según la voluntad de Aquél que un día nos dio a Su precioso Hijo por todos nosotros

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8: 32)

¡El Señor no se tarda!

Miguel Rosell

¡La doctrina de Jezabel!

Podría titular este mensaje: “El Peligro de ser seducido por falsa doctrina”. Lea Apocalipsis 2:18-29 y verá que el mismo Cristo advirtió a la Iglesia en contra de la doctrina de Jezabel: “…porque permites aquella mujer Jezabel, que dice que es profetisa, enseñar y engañar a mis siervos, a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos” (Apocalipsis 2:20). La palabra griega para Jezabel es sinónimo de falsa maestra. Claramente representa falsas doctrinas. Jesús aclara esto continuando: “a cuantos no tienen esa doctrina.” (Ap. 2:24).

Hay una parte del pueblo de Dios lleno de buenas obras y caridad, teniendo fe y paciencia. Pero los ojos de Jesús aparecen entre ellos ardiendo como llamas de fuego. Con todo lo bueno y loable que hay, existe algo muy peligroso que se lleva a cabo, algo tan seductor, que Cristo advierte que enviará juicio y hará de ellos un ejemplo a todas las iglesias. Algunos miembros de las iglesias estaban haciéndole el juego a Satanás. Sus buenas obras, caridad, servicio, fe y paciencia fueron opacadas por la seducción que estaban envueltos, seducción de una falsa doctrina. Estaban bajo el encanto de una falsa doctrina, una enseñanza que vino disfrazada como la verdadera Palabra, pero no lo era, de hecho, era maligna.

La seducción de los siervos de Dios.

Cristo dijo que: “Mis siervos están siendo seducidos.” Ministros, hemos llegado a esta condición peligrosa que Cristo nos advirtió. Hay multitudes de pastores, maestros y evangelistas completamente seducidos por el encanto de la doctrina de Jezabel. Estos maestros que han sido seducidos están a la vez produciendo “hijos de la seducción”. Enseñan fornicación y el consumo de la comida de los ídolos. Esto es fornicación espiritual. Esto es comer la comida de las doctrinas demoníacas que exculpan el pecado. Quiero decir en términos precisos que es peligroso estar bajo una doctrina errónea. Una doctrina falsa puede condenarte más prontamente que toda la lujuria y pecados de la carne.

Falsos predicadores y maestros están enviando más personas al infierno que todos los vendedores de drogas, alcahuetes y prostitutas juntos. Esto no es una exageración. Yo lo creo. Multitud de cristianos mal dirigidos y engañados están cantando y alabando al Señor en iglesias esclavizadas por falsa doctrina. Miles están con maestros que enseñan doctrinas de demonios y al oírlos comentan: “¿No es esto maravilloso?” Cristo no toma este asunto a la ligera.

Sus ojos están otra vez taladrando la iglesia y ha venido a advertir y exponer esta doctrina y a salvar a sus siervos de esta terrible seducción. Es mejor que reflexionemos seriamente acerca de esto. Es muy importante la iglesia en la cual usted se congrega. Es muy importante a quién esta usted escuchando. Es muy importante la enseñanza que usted tiene en su corazón.

El pueblo de Dios se está acercando y entregando a Satanás en todos los aspectos, al entregarse en las manos de falsos maestros y promotores de falsas doctrinas. Entregarse a Satanás evoca el pensamiento de adictos, alcohólicos, prostitutas, enfermos de SIDA y de ateos que odian a Dios. ¡NO! Esto esta pasando en la iglesia, en reuniones evangelísticas, en convenciones religiosas y en los grandes seminarios.

La marca de un cristiano seducido es que es llevado de una parte a otra buscando nuevas y diferentes enseñanzas. La Biblia advierte: “No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas porque bueno es que el corazón haya sido afirmado en la gracia; no en comidas, que nunca aprovecharon a los que se dedican a ellas.” (Hebreos 13:9).

No te dejes arrastrar de aquí y de allá, llevado de sitio en sitio. No estamos hablando de esas pocas ocasiones en que un creyente maduro va a escuchar a un verdadero siervo de Dios predicar a Cristo y de arrepentimiento. Estamos hablando de correr de sitio en sitio, de seminarios a convenciones, de iglesia en iglesia, de servicios evangelísticos a servicios de sanidad divina, sin tener raíces en ningún sitio. Sus oídos siempre están ansiosos de oír algo nuevo, sensacional, entretenido, y placentero a la carne. Los tenemos en la iglesia de Times Square aquí en Nueva York – callejeros, semillas humanas caídas, cabalgando en los vientos de las doctrinas.

Esta clase no vuelve más aquí porque nosotros nos negamos a darle lo que ellos quieren. Ellos quieren ser halagados, y no reprendidos. Por lo tanto ellos vuelven a sus maestros – los aduladores, los promotores del pensamiento positivo. Ellos se asemejan a los atenienses quienes: “en ninguna otra cosa se interesaban, sino en decir o en oír algo nuevo.” (Hechos 17:21). Pablo advirtió a Timoteo: “Porque vendrá el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.” (2 Ti. 4:3)

La doctrina de Cristo.

La marca de un creyente maduro es la negativa a ser llevado por doquiera de todo viento de doctrina. (Efesios 4:14) Estos creyentes no pueden ser manipulados por ningún maestro. Ellos no tienen necesidad de correr de aquí para allá porque están comiendo de la ROCA; están creciendo en Cristo; están dándose banquete en pastos verdes. Ellos han circuncidado sus oídos y han pesado a cada maestro, a cada doctrina, de acuerdo a como se ajusta a la santidad de Cristo. Ellos pueden discernir todas las doctrinas que son falsas y sienten repulsión por todas las nuevas y raras enseñanzas. Conocen a Cristo. Ellos no serán conmovidos por la música, los amigos, las personalidades, milagros, pero sí ¡por un hambre insaciable por la pura Palabra de Dios!

Solamente hay dos doctrinas: la de Cristo y la de Jezabel. Pablo dijo: “…que adornen en todo la doctrina de Nuestro Salvador Dios.” (Tito 2:10). ¿Cuál es la doctrina de Cristo? La gracia de Dios nos enseña: “que renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente.” (Tito 2:12). La doctrina de Cristo te hará conforme a la imagen de Cristo. Desenmascara todo pecado oculto y todo anhelo de maldad.

¿Está tu maestro reprendiendo con autoridad, hablándote y exhortándote a abandonar el pecado y derribar todos los ídolos como él es instruido en Tito 2:7? ¿Estás aprendiendo a odiar el pecado ardientemente? ¿O sales de la reunión de tu iglesia sin estar aún convencido? El mensaje de la doctrina de Cristo es: “Así que, amados, ya que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” (2 Co.7:1).

Muchos nos escriben diciendo: “Nuestro pastor sigue diciendo: “Yo no estoy aquí para predicar en contra del pecado, yo estoy aquí para ensalzar a Jesús. Nada de ésa prédica de condenación desde éste púlpito, yo estoy aquí para quitar el miedo y la depresión a mi pueblo.” Aún en los predicadores pentecostales hay dos extremos. Algunos vociferan un evangelio duro, legalista, sin amor, y de obras; mientras que otros predican acobardados en contra del pecado, mensajes sin contenido. Falso amor y lágrimas de cocodrilo.

Algunos nos dicen: “Mi maestro habla sobre santidad.” Pero yo no me refiero a meramente usar las palabras “santo” y “piedad.” Yo me refiero a predicarlas con toda autoridad. Predicar la doctrina de Cristo te bendecirá, te fortalecerá, y te animará, pero también te convertirá totalmente al extremo que no podrás estar en ella y aún tener algún arraigo por lujurias secretas.

La doctrina de Jezabel.

Vamos a mirar a esta doctrina de demonios y veremos si tú estás en peligro de caer en ella. Hay tres marcas distinguibles en la doctrina de Jezabel. Estas se encuentran en la Jezabel del Antiguo Testamento, la madre y la personificación de falsas doctrinas. Jesús hizo su nombre sinónimo de falsa doctrina. Es una doctrina que enseña que algo malo puede ser bueno, que algo profano puede ser puro.

Jezabel en hebreo significa: “casto, virtuoso, sin idolatría.” ¡Imagínense! La más impía, la más idólatra, tramposa, odiosa mujer en toda la Biblia es llamada virtuosa y sin pecado. Algo muy malo es llamado bueno. Pero irónicamente, ¿es casta? con signo de interrogación; ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo ella vino a ser casta? ¿Cuándo? ¿Dónde?

Y mira a Acab: “Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que habían reinado antes de él. Como si le fuera cosa liviana andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, tomó por mujer a Jezabel hija de Etbaal, rey de los sidonios; y fue, sirvió a Baal y lo adoró.” (1 Reyes 16:30-31). Acab quiere decir: “uno semejante al padre”, o “marcado con la naturaleza de su padre.”

Jezabel representaba la falsa doctrina y Acab es su víctima. La Biblia nos dice que no fue suficiente que Acab tuviera un corazón inclinado al pecado y a la idolatría. El trae a su vida la influencia satánica que lo arraiga al pecado. “No hubo realmente nadie como Acab, que se vendiera para hacer lo malo ante los ojos de Jehová, pues su mujer Jezabel lo incitaba.” (1 Reyes 21:25).

El mensaje es que la tendencia de los cristianos que mantienen pecados y lujurias en secreto es abrazarse y casarse con la doctrina falsa que solo los excitará y los confirmará en sus pecados. Lo último que necesitaba Acab era una Jezabel. ¡Que peligroso! Ella hizo resaltar de él lo peor, lo aumentó, y luego lo destruyó (a Acab). Así es la falsa doctrina. Si existe en ti algún pecado, lujuria, mundanalidad, lo último que necesitas es una doctrina que saque a relucir lo peor de ti. Cuando David pecó con Betsabé, él no necesitó un falso profeta con un mensaje alentador para decirle lo mucho que Dios lo amaba. El necesitó un profeta no comprometido, Natán, con el dedo señalándole y clamando: “Tu eres el hombre.”

Aquellos que predican la doctrina de Cristo demuestran al pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, lo bueno y lo malo. No sale mezcla de sus labios. “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo impuro y lo puro” (Ezequiel 44:23).

Ezequiel denuncia a estos falsos profetas que se enriquecen trayendo mensaje de justificar el pecado. “Porque en medio de ella hay una conspiración de sus profetas; son como un león rugiente que arrebata la presa. Devoran a la gente, se apoderan del patrimonio y de las cosas preciosas, y multiplican sus viudas en medio de ellos. Sus sacerdotes violan mi ley y profanan mis cosas sagradas. No hacen diferencia entre lo santo y lo profano, ni enseñan a distinguir entre lo impuro y lo puro. Con respecto a mis sábados esconden sus ojos, y he sido profanado en medio de ellos. Sus profetas les han recubierto con cal. Ven vanidad y les adivinan mentira, diciendo: “Así ha dicho el Señor Jehová, pero Jehová no ha hablado.” (Ezequiel 11: 25-28).

Como resultado, tenemos toda una generación de jóvenes turbados que ni siquiera pueden reconocer lo maligno cuando lo ven. Los falsos profetas los han engañado. Ellos llaman bueno cuando “rockeros” con pelo pintado, vestidos como monigotes, se contonean y menean sexualmente en el púlpito, tocando su “rock and roll.” A ellos se les dice que el sexo extramatrimonial es bueno siempre y cuando se esté enamorado y se respete a la otra persona. Predicadores y maestros han venido a ser los grandes defensores del pecado en la nación.

La doctrina de Jezabel promueve la codicia.

“Nabot respondió a Acab: ¡Guárdeme Jehová de darte la heredad de mis padres! Acab se fue a su casa decaído y enfadado por las palabras que le había respondido Nabot de Jezreel, quien le había dicho: “No te daré la heredad de mis padres.” Se acostó en su cama, volvió su cara y no tomó alimentos. Jezabel, su mujer, fue a él y le preguntó: – ¿Por qué está decaído tu espíritu, y no tomas alimentos? ¿Tú actúas ahora como rey sobre Israel? ¡Levántate, toma alimentos, y alégrese tu corazón! ¡Yo te daré la viña de Nabot de Jezreel! (1 Reyes 21:1-7).

Escucha la doctrina de Jezabel: Tú eres rey. El número uno. Tú tienes derechos. Que nada te detenga en obtener lo que desees. Ella le dijo a Acab: “alégrate, regocíjate, yo la obtendré por ti.” Esta es la doctrina de la prosperidad en síntesis: No te apures. No te sientas triste o acongojado por esos deseos que te están comiendo por dentro. Yo lo conseguiré para ti. Al igual que los métodos engañosos que usa Jezabel, estas doctrinas tuercen y usan incorrectamente la Palabra.

El gran engaño en la iglesia moderna es el uso de la Palabra de Dios para ponerle una etiqueta de aprobado a la codicia. En su faz, la doctrina de Jezabel trabaja. (Véase 1 de Reyes 21:14-16). Le consiguió a Acab lo que quería. El se posesionó de sus derechos porque cuando un hombre era apedreado por alta traición al rey, sus derechos revertían al rey. Nunca ha habido duda que para muchos, esta doctrina de prosperidad funciona. Como Acab, ellos están disfrutando de sus posesiones.

Pero Acab no podía disfrutarla plenamente porque un impertinente profeta de Dios se lo impedía. Aconteció que vino la palabra de Jehová a Elías el tesbita, diciendo: “Levántate, desciende al encuentro de Acab, rey de Israel, que reside en Samaria. He aquí que está en la viña de Nabot, a donde ha descendido para tomar posesión de ella. Le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿Has asesinado y también has tomado posesión? Luego le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: En el lugar donde los perros lamieron la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre. Acab dijo a Elías: ¿Así que me has encontrado, enemigo mío?” El respondió: “Te he encontrado, porque te has vendido para hacer lo malo ante los ojos de Jehová.” (1 Reyes 21:17-20).

Imagínense a Acab paseando alrededor de su nueva posesión, diciendo: ¡No es la vida maravillosa, Ah Jezabel! Puede que no esté de acuerdo con sus métodos, pero hace lo que dice. Pero siguiendo inflexiblemente sus pasos está el profeta Elías. Acab, perturbado, reacciona. El sabía lo que le venía. Su conciencia le dijo: “Me has hallado enemigo mío.”

Así también es hoy en día, Dios ha enviado profetas a todas partes de esta tierra, clamando a viva voz, denunciando la doctrina del materialismo de Jezabel, haciéndole bien incómodo a los cristianos el disfrute de los entretenimientos y pertenencias. Estos se han alineado a la doctrina. No lo pueden ver, pero el pecado esta detrás de todo esto. Cada vez que trueno en contra de la doctrina de la prosperidad, siento el espíritu y poder de Elías sobre mi. Vas a oír más y más la exposición de la doctrina de Jezabel. Por doquiera voces proféticas se oirán claramente clamando: “Pecado. Estás poseído porque te has alineado al pecado.”

Jezabel odia a los profetas de Dios.

Y Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de como había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero diciendo: “Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.” (1 Reyes 19:1-2).

Los cristianos atados por la doctrina de Jezabel no tienen ninguna estima por los profetas de Dios. Están entenebrecidos, como Jezabel lo estuvo, inconmovible, como cuando Acab le contaba detalladamente el maravilloso despliegue de autoridad sobrenatural en el Monte Carmelo. Escuchen a Acab: “Pero Jezabel, es posible que nosotros necesitemos oír. Yo lo vi con mis propios ojos. Nuestros profetas alborotaban y bailaban por horas, pero no había poder. Elías solo habló Palabra de Dios y el fuego descendió. Por todas partes había personas arrepintiéndose. Le daban la espalda a la idolatría. Dios envió un avivamiento de santidad.” Pero Jezabel no fue impresionada. Al contrario, fue más endurecida.

Así es ahora. Los maestros de la doctrina de Jezabel y aquellos igual a Acab, que son sus víctimas, no están abiertos a, ni convencidos del Espíritu Santo, ni del mensaje del arrepentimiento y de santidad. Lo oyen, y entonces siguen su camino, con más determinación que antes, en sus doctrinas. No hay temor de Dios ante sus ojos.

La señal más elocuente de un maestro falso y de la doctrina de Jezabel es hacer caso omiso a las advertencias proféticas y el rechazo de oír acerca del juicio. Lo tildan de confusión y perdición. Se ríen, mofan y lo ridiculizan. No tienen respeto por señales adversas. Jeremías dice que esos pastores son ciegos y mudos. El Señor dice: “Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que caminaron en la dureza de su malvado corazón, según sus propios planes. Caminaron hacia atrás y no hacia adelante” (Jeremías 7:24).

Esos que enseñan la doctrina de Jezabel reclaman ser profetas. Pero hay una prueba para verdaderos y falsos profetas. Los profetas de Jezabel solo profetizan buenas cosas, paz y prosperidad. “Todos ellos son para mí como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra. Por tanto, así ha dicho y en los profetas de Jerusalén he visto algo horrible: Cometen adulterio, andan en la mentira y fortalecen las manos de los malhechores, de manera que ninguno se convierta de su maldad.”

“Por tanto así ha dicho Jehová de los ejércitos acerca de los profetas: He aquí que les hará comer ajenjo y les hará beber aguas envenenadas, porque de los profetas de Jerusalén ha salido la corrupción a todo el país.” “Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan. Ellos os llenan de vanas esperanzas, hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Continuamente dicen a los que desprecian la palabra de Jehová: tendrán paz. Y a cualquiera que anda tras la porfía de su corazón dicen: No vendrá el mal sobre vosotros.” (Jeremías 23:14-17). Ellos no ayudan a nadie a salir de la maldad. Hablan vanidades, y actúan tontamente desde el púlpito. ¡Son payasos!

El pacto de Acab con el mundo.

Acab se arrepintió por la prédica de Elías. El mensaje de Elías conmovió profundamente a Acab. Rasgó sus vestidos y caminó en humildad por un tiempo. Dios lo catalogó de arrepentimiento. “ve como Acab se ha humillado delante de mi.” (1 Reyes 21:29). Desde ese día en adelante él podía mirar atrás y decir: ¿Arrepentimiento? Sí. Bajo la predicación de ese gran profeta de Dios, Elías, en mi jardín en Jezreel. Para él fue una sola experiencia, no un diario caminar.

No duró mucho. El problema era que él había hecho un pacto con el mundo. Estaba de acuerdo con el pecado. El había venido a ser hermano y amigo del mundo. Hermano quiere decir aquí: afinidad, uno igual a mí; uno al que yo respeto. El había pactado con lo que Dios había maldecido. Y hoy en día hay arrepentimiento, aunque verdadero, muy superficial. Pero volverás atrás si no hay un rompimiento completo con el mundo.

Acab reclamaba que amaba la verdad, pero muy dentro de sí, él odiaba ser reprendido. Acab y Josafat iban a ir a la guerra con los sirios. Cuatrocientos falsos profetas estaban prediciendo el triunfo. “Ve y prosperarás. Tú puedes.” Y allí estaba el único y solitario profeta en contra de los cuatrocientos falsos profetas.

Escuchen a Acab demandando la verdad: “Y Micaías respondió: Vive Jehová que lo que Jehová me hablare, eso diré.” Vino pues al rey, y el rey le dijo: “Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos?” El le respondió: “Sube y serás prosperado, y Jehová la entregará en manos del rey.” Y el rey le dijo: “¿Hasta cuantas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?” (1 Reyes 22:14-16). Sin embargo, en su corazón, él no la quería oír – la odiaba. Por lo tanto encarceló al profeta.

Pastores, maestros y la congregación de hoy en día dicen: “Queremos sólo la verdad. Predicada y enseñada como es. No importa como duela.” Pero en su corazón algunos están molestos e incómodos. La Palabra es muy fuerte, muy dura. No la pueden resistir. Acab estaba completamente ajeno al hecho que estaba siendo guiado por espíritu de mentira.

Este espíritu de mentira no era de Dios, pero sí estaba bajo su autoridad. Espíritus malignos de mentira tienen que obedecer su Palabra. No son de Dios, pero son enviados por Dios. “Ahora pues, he aquí que Jehová ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, porque Jehová ha decretado el mal con respecto a ti.” (1 Reyes 22:23).

Este espíritu de mentira hizo que Zedequías, un falso profeta, declarara que el espíritu de Dios estaba sobre él. El espíritu de mentira en él podía honestamente declarar: “El Señor me envió.” Los espíritus de mentira son muy persuasivos. “Tu los persuadirás.” (1 Reyes 22:22). Acab estaba ahora convencido que estaba oyendo la voz de Dios y que regresaría victorioso.

Cristianos atados por la doctrina de Jezabel están ciento por ciento seguros que ellos están en la verdad. No pueden ver el engaño. Acab no se puso a pensar: “Micaías está en lo cierto. El tiene la mente de Dios. Los cuatrocientos profetas son falsos, ellos no tienen Palabra de Dios.” No. El subió completamente convencido, completamente engañado, totalmente seducido. Estaba convencido que Micaías estaba en un error, y que los cuatrocientos estaban en lo correcto.

¿Por qué caen algunos cristianos
en este tipo de engaño?

“He aquí, vosotros confiáis en palabra de mentira, que no aprovecha. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, quemando incienso a otros dioses y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: ‘Librados somos’ para seguir haciendo estas abominaciones? (Jeremías 7:8-10).

He aquí la respuesta: El asirse a algún pecado, a algún ídolo secreto en el corazón. La justificación para algún pecado. El caminar con el mundo. Una hermandad con el mundo. Entonces vienen a la casa de Dios jactándose: “Yo no estoy condenado.” Esto es una invitación sin restricciones a los espíritus de mentira.

“La doctrina de Jezabel” – David Wilkerson

Una tentativa de última hora para engañar a los escogidos de Dios (David Wilkerson)

He visto a la gente de Jesús de esta generación como los “últimos cristianos”. Satanás va a venir como un ángel de luz, tan sútil, inocente e indefinible, que pocos reconocerán lo que les está ocurriendo. Él va a “camuflar” sus actividades y a intentar engañar a los cristianos con tentaciones que son legítimas en sí mismas, pero si se abusa de ellas, se tornan reprobables.

La tentación número uno para los postreros cristianos será la prosperidad. -Profecía 1973- Enfasis mio. La Biblia advierte que en los últimos días muchos cristianos serán tibios, ricos, prósperos, y no necesitarán nada. No hay nada malo ni de pecaminoso en ser próspero y tener éxito. Muchos de los patriarcas de la Biblia fueron hombres ricos. Abraham era muy rico en ganado, en plata y en oro. Job era inmensamente rico, llegando a poseer 7.000 ovejas, 3.000 camellos, 500 yuntas de bueyes, 500 asna, y tenía muchos criados y una gran casa. Sin duda Dios no está en contra de la riqueza ni la prosperidad, puesto que la Biblia dice que él “se complace en la prosperidad de sus siervos” (Salmos 35:27, traducción libre).

Sin embargo, veo millares de cristianos seducidos por la prosperidad. Los postreros cristianos van a ser afligidos por la prosperidad y probados por ella más que por la pobreza.

En mi visión, veo a Satanás presentándose por última vez delante de Dios, como lo hizo para acusar a Job en la Biblia. Pero esta vez él viene con el próposito de pedir permiso para tentar a los postreros cristianos. He aquí lo que veo:

Y Jehová dijo a Satanás: ¿De dónde has venido? Satanás contestó: De rodear la tierra y de observar a los postreros cristianos. Y Jehová dijo a Satanás: ¿ No has considerado a estos cristianos de los últimos tiempos -cuán consagrados, cuán rectos, cuán temerosos de Dios y amantes de Cristo son? ¿Y cómo tratan de apartarse de tus perversos enredos? Entonces Satanás respondió a Jehová: Sí, pero quita nada más el vallado con que los has rodeado. Job no renegaba de ti en su pobreza- pero solamente multiplica los bienes de todos los postreros cristianos opulentos como Job. Constrúyeles elegantes casas nuevas -dales automóviles finos- todo el dinero y todos los artefactos que necesiten. Abrúmalos con equipos de acampar, lanchas, viajes por el mundo, ropa fina, comidas exóticas, tenencia de tierras y cuentas de ahorro. Observa lo que les ocurre a tus cristianos de los últimos tiempos cuando se lleguen a repletar, a enriquecer, cuando vean incrementados sus bienes, y no tengan necesidad de nada. Abandonarán a Dios y se volverán autosuficientes.

Y yo veo cómo los automóviles, la ropa buena, las motocicletas y toda clase de bienes materiales llegan a ser para los cristianos, un impedimento mayor que las drogas, el sexo o el alcohol. Veo a miles de cristianos apegados a las cosas materiales, que se vuelven tibios, obcecados, débiles y espiritualmente desnudos. Aun estando en medio de todo su materialismo, son desventurados, miserables y totalmente descontentos.

En mi visión veo a Satanás parado atrás y riéndose alegremente:

¡Mira a todos los cristianos que se vuelven locos por el dinero, a todos los que amontonan buena ropa! ¡Atacados por la manía de la seguridad! ¡Haciendo montones de dinero! ¡Comprando todos los muebles nuevos! ¡Adquiriendo carros más grandes! ¡Comprando dos o tres de ellos! ¡Comprando, plantando, vendiendo, casándose, y divorciándose! Esto arruinó la generación de Lot. Y te arruinará a ti también.

Fíjate cómo todos los cristianos que reciben buenos sueldos, que viven una vida cómoda, que acostumbran a comer bien, se vuelven perezosos, tibios, y llegan a ser presa fácil. ¡Oh Dios, derrama prosperidad sobre ellos! Les está llegando a muchos de ellos y está haciendo más fácil mi trabajo.

El Dios que es dueño del ganado de un millar de colinas no quiere nada de lo que el hombre posee. Ni su casa, ni su carro, ni sus ropas, ni su lancha automóvil, ni su acuaplano. Él solo quiere tener el primer lugar en el corazón de aquellos que se llaman a sí mismos por su santo nombre.

David Wilkerson, La visión, p50 (1973)

El Peligro de NO Juzgar

El Peligro de No Juzgar

Trataremos de responder varias preguntas:

  • ¿Será correcto juzgar conforme a las escrituras?
  • ¿Qué tal denunciar las falsas doctrinas?
  • ¿Y denunciar a los falsos maestros?
  • ¿Será correcto dar nombres?
  • ¿Denunciar a los apostatas?

Muchos cristianos aseguran que no se puede denunciar, que es incorrecto. Ellos aseguran que quienes denuncian “les falta amor y que en lo que juzgan, serán juzgados”. Pero, ¿qué dice la Biblia al respecto?

Un pasaje mal empleado es “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mat 7:1).

Si solo leemos este versículo, sí parece decir que no podemos juzgar. Pero, estudiemos todo el pasaje porque para interpretar un texto hemos de considerar el contexto.

La frase no juzgar viene del gr. krino: hacer diferencia, discernir, condenar, decidir castigar, hacer juicio.

No juzguéis para que no seas juzgados – en el griego “condenados“. Es decir, la misma sentencia que damos, esa misma recibimos.

La razón para no juzgar está en el versículo siguiente:

Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. (Mat 7:2).

Aquí la palabra empleada para juicio es el griego Krima, una variante de Krinos. Significa “veredicto que se hace en las faltas de otro”. La misma sentencia que das, es la que vendrá sobre ti.

Veamos el final de la frase “con la medida con que medís, os será medido”:

  • Con la medida: gr. metrón (de donde se deriva metro). Significa medida, porción.
  • Con que medís: implica medir una cantidad
  • Os será medido: medir de igual manera

Hasta aquí, parece que es prohibido juzgar pero sigamos con el pasaje:

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? (Mat 7:3).

Paja aquí se refiere a una ramita seca, siendo una metáfora de una falta y la frase “echas de ver” implica considerar, reflexionar con mucho cuidado. Jesús usa “viga”, refiriéndose a un tronco.

¿No has considerado que tú eres peor que aquel a quien juzgas? Es la pregunta de Jesús.

Jesús está haciendo un contraste metafórico de una falta igual que hicieron el acusado y el acusador: el acusador está haciendo juicio sobre una falta que él también cometió. El mismo pecado que está acusando, él la tiene en su vida.

Por tanto, ¿con qué calidad moral podemos tratar de sacar una falta que nosotros mismos hemos cometido? Esto es hipocresía (y más adelante lo dice). Es como el borracho que reprende al borracho.

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. (Rom 2:1)

¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. (Mat 7:5).

Jesús dice aquí: ¡actor, hipócrita! Está rechazando la conducta hipócrita del acusador. Saca primero: límpiate primero de ese mismo pecado que condenas y que tienes. Saca ese tronco de tu ojo y la siguiente frase es clave en la comprensión del texto: y
entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Es decir, como consecuencia, verás bien. En el original dice: Verás claramente, recuperar la vista espiritual para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Pregunta: ¿está prohibiendo Jesús juzgar en este pasaje? NO

Lo que él está condenando y reprobando es que se juzgue y se condene algo que nosotros mismos estemos haciendo o dejando de hacer.

Por ejemplo: es como si yo tuviera amargura contra alguien y llego a la iglesia a predicar del perdón; exijo que otros perdonen pero yo mismo no perdono. Estoy enjuiciando a la oveja pero estoy igual o peor de resentido. No tengo calidad moral para hacer esto.

Otro ejemplo sería que vengo a predicar sobre las finanzas y el diezmo. Doy un sermón y acuso de ladrones a los que no diezman, menciono Malaquitas y soy bien duro en el mensaje, pero resulta que yo mismo no diezmo. (Aprovecho aquí para decir que los pastores también debemos diezmar). No puedes predicar del diezmo si no diezmas. Sería hipócrita al hacerlo.

Juicios en la Iglesia: 1 Cor 5:1-11 Un caso de inmoralidad sexual.

De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. (2) Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? (3) Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. (4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, (5) el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (6) No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? (7) Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. (8) Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. (9) Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; (10) no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. (11) Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. (12) Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? (13) Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros. (1Co 5:1-13).

En el v.1 leemos que se trataba de un caso de fornicación e incesto. ¡Qué vergüenza! Es la expresión de Pablo porque esto no se da ni entre gentiles.

Ante el v.2 algunos le dirían a Pablo que sacar a alguien de la iglesia es falta de amor.

En el v.3, cuando Pablo dice “ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho”, está diciendo que él ha decidido disciplinar y castigar al que ha hecho esto. No se refiere de ninguna manera a desdoblarse o cosa parecida.

El reclamo de Pablo es que la iglesia de Corinto no había hecho nada. Ellos se jactaban de sus dones, hablaban en lenguas, pero tenían este pecado vergonzoso.

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo (1Co 5:4)

Como ya mencioné, esto no se refiere a esoterismo. Es una expresión para decir que “estamos de acuerdo, yo les apoyo”.

El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. (1Co 5:5)

¿Cómo es que los cristianos de hoy no tienen la capacidad de juzgar y de hablar claramente del tema de la disciplina del Señor?

Error de Pablo hubiera sido juzgar este pecado si él también hubiera estado en pecado, pero su vida era limpia, por tanto tenía la autoridad moral y el respaldo de Dios para excomulgar a este hombre; juzgarlo y como veredicto entregarlo a Satanás.

Cuando Jesús – con la mujer adúltera – les dice que “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”, ellos se fueron porque hacían lo mismo. Si yo estuviera manipulando a las ovejas para sacarles dinero no podría hablar contra este pecado, pero como no lo hago, tengo la autoridad moral para denunciar a los estafadores de los púlpitos.

Si Jesús en Mateo hubiese prohibido juzgar, ¿cómo habría dicho Mat 24 “cuídense de los falsos maestros: disciernan, vean, juzguen su mensaje para no ser engañados?

Veamos los siguientes versículos:

En Juan 7:20 dice que “Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?”. Jesús, en el v.24 contesta: No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”.

Jesús no está diciendo que no juzguen, está diciendo no juzguen mal. No se trata de callar y “dejárselo al Señor”. No podemos juzgar según las apariencias, sino bien sustentados.

Veamos este texto:

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? (Mat 7:15-16)

Guardaos: en el original es “prestar atención a, tener cautela por, escuchar”. Jesús sí nos invita a juzgar rectamente, con justo juicio, juzgar los frutos, no las apariencias. Frutos, como ya lo he mencionado, no es llenar un auditorio.

En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. (1Co 2:15)

Juzguemos según lo espiritual no por las apariencias.

Hay quienes por las apariencias juzgan el fruto de una iglesia, ven la calidad del auditorio de alguna mega iglesia, se impresionan por las riquezas y suntuosidad que ven y creen que Dios está con ellos por esto. No necesariamente el lujo refleja obediencia.

En Guatemala, en cierta Iglesia, estaban recogiendo la “ofrenda” (lo digo entre comillas, pero en realidad era el tiempo del robo) y empezaron a pedir de ciertos montos para arriba (¿desde cuándo se le dice a la gente cuánto dar?). Casi no pude creerlo cuando anunciaron que en el banco tal estaban dando créditos a los miembros de esa congregación. ¡Qué horror!, eso sí es manipulación. No juzgar y discernir que esto está mal, es caer nuevamente en el oscurantismo.

De los versículos favoritos que mencionan para impedir el buen juicio es el de David cuando dice que no puede tocar al ungido de Jehová. Sin embargo, en el original tocar se refiere a “agredir físicamente”. No confundamos “agredir físicamente” con “juzgar sus delincuencias”.

A muchos pastores les encanta que la gente se someta a ellos, pero… veamos el siguiente texto:

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. (Heb 13:7)

¿No dice acaso aquí que juzguemos su conducta? Entonces, imitamos su fe y nos sometemos a ellos. Pero si su conducta no es de Dios, cómo vamos a avalar sujeción.

He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré gravoso, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos. (2Co 12:14)

Este es un punto importante a considerar en la conducta de un pastor: ¿busca a las ovejas o busca lo material que tienen las ovejas?

No hace mucho una señora me contó que fue a un concierto “cristiano” y pagó un lugar VIP. Pues estando ahí adelante, “las hermanas” solteras le gritaban al cantante “Papacito, te amo, las quiero contigo”.

El cantante las miraba y se reía… ¿por qué él no detuvo esta conducta? La señora se tuvo que salir pues no resistió más lo que veía y escuchaba. ¿Qué sigue? es la pregunta en estos casos. ¿Será que falta poco para que se quiten sus prendas íntimas y se las tiran al hermano?

Juzguemos por favor este tipo de situaciones y hagamos algo al respecto.

Frutos: No podemos hacer de los milagros y los grandes eventos nuestra medida para juzgar. Hasta Judas hizo milagros. El anticristo hará que una estatua hable. Los brujos de San Martín hacen milagros y dicen “en el nombre de Jesús”. Ahora, ya tenemos “la virgen del colchón”: acá cerca en Sayula, Jalisco tienen un pesebre y cuando le iban a cambiar las sábanas dicen que quedó la “imagen del niño en el colchón”, pues ahora le están ofreciendo flores al colchón.

Ya tendremos el santo del zapato, la virgen de la lámpara y la virgen de la llanta del camión. Con lo milagroso la gente juzga mal, creyendo que es Dios quien los está apoyando.

¿A qué fruto se refería Jesús? En el contexto se refiere a la doctrina (conjunto de enseñanza) El usó la palabra griega carpos, refiriéndose a frutos de la nueva naturaleza.

¿Cómo vivía Jesús? Esto nos da una medida correcta, después de todo, él es nuestro modelo.

En Gálatas también se usa la palabra carpos: amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, templanza, dominio propio. Estos son evidencias de que estamos llenos del Espíritu. No se trata de milagros ni de estadios llenos.

Juan 15 también habla de frutos.

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. (2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. (3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:1-5)

Sin él nada podemos hacer: refiriéndose a dar frutos espirituales, no a hacer grandes conciertos.

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1Jn 4:1)

¿No es acaso aquí probad: juzguen, disciernan, vean?

Más os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. (Rom 16:17)

Aquí no solo se nos advierte a juzgar, sino también a apartarnos de los tales.

Por último: ¿Es bíblico dar nombres?:

Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. (17) Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, (18) que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. (2Ti 2:16-18).

Aquí Pablo menciona nombres. El Espíritu Santo permitió esto y que nosotros hasta hoy leamos estos textos.

Se imagina que usted sea testigo de un robo en un banco y que al interrogarle la policía usted les diga: “en nombre del amor y paz, se dice el pecado pero no el pecador, no quiero problemas, no hay que juzgar… mejor no vi los hechos”? Solo los tibios y cobardes le tienen miedo a las represalias.

  • David adulteró y asesinó: ¿entonces por qué se predica de este texto y mencionamos su nombre? Nadie enseña de esta historia diciendo: “había un rey que mató y adulteró”.
  • Moisés le pegó dos veces a la roca: se menciona con nombre y predicamos de esto. No decimos “había un hombre que desobedeció a Dios y…”. No, sino que lo mencionamos por nombre.
  • Gal 2 – Pablo resistió a Pedro cara a cara. Dice que era de condenar: de reprobar su hipocresía. ¿Cómo iba a obligar a los gentiles a judaizarse? “Lo reprendí cara a cara delante de todos” dice el texto.

No hace mucho, en el tiempo de oración del culto un hombre empezó a orar a gritos. Pues yo públicamente le regañé, esa no es la forma de orar en mi congregación. Si no es válido reprender públicamente: ¿por qué Pablo lo hizo?

Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. (10) Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia. (3Jn 1:9-10)

Otro de los tantos nombres mencionados en el Nuevo Testamento.

Jud 1:11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

En conclusión, sí se puede juzgar, debemos hacerlo bien (no viendo las apariencias, sino el fruto) y hay peligro en no hacerlo.

“El peligro de no Juzgar” – Chuy Olivares

Lo que hoy no se predica en la Iglesia

La evolución del cristianismo en nuestra época ha tomado un matiz muy peculiar. Las predicaciones se han ido adaptando a las influencias liberales y pragmáticas de la sociedad, y se ha acudido a la técnica del marketing, para disolver todo aquello que molesta al oído,  añadiendo todo aquello que atrae y seduce. Es por ello que la mayoría de los sermones y teología moderna está impregnada de mensajes ilustrativos, motivacionales, psicológicos y de excelencia. Esta tendencia ha modificado las expresiones gramaticales en las traducciones bíblicas modernas, para restarle fuerza al sentido original del texto, principalmente en lo concerniente al concepto de pecado, usando para ello la técnica del llamado “lenguaje inclusivo”.

Existe una fuerte corriente que tiende a la desmitificación bíblica, la cual trata de explicar con una lógica dialéctica los milagros históricos de la Biblia. Con ello tratan de diluir los principios básicos de las doctrinas, porque hay cosas que hieren el oído y molestan la conciencia, principalmente cuando la persona es confrontada con el pecado. Esta corriente presenta la otra cara de la moneda, esto es el aspecto jurídico de las consecuencias del pecado, que es la condenación.

En resumen, hemos fabricado una teología de ofertas barata, y hemos escondido las  demandas, porque nuestra técnica es engordar la iglesia, y atraer al pecador para que entre por la puerta ancha, por donde cabe todo, incluso su vana manera de vivir heredada de sus padres (1 Pedro 1:18-19). Al enseñar la Palabra de Dios actualmente los predicadores optan por el llamado “evangelio fácil” o de la “gracia barata”, en donde Jesucristo te protege, te da riquezas, te abre puertas, te hace excelente, te lleva al cielo aunque andes torcido.  En fin, levanta la mano, confiesa positivamente y “ábrete sésamo” el milagro se hace. Basta una buena ofrenda, un “pacto” económico y la bula o indulgencias de bendiciones, perdón y prosperidad te será dada.

El nuevo vocabulario evangélico es de prosperidad, unción, poder, milagro, sobrenatural, conquista, grandeza, excelencia, salud, pacto, decreto etc. Ya no existe las predicas del pecado, el arrepentimiento, la restitución de daño, el infierno, la santidad, el arrebatamiento, el juicio, el sufrimiento, la negación, la cruz, la humildad, la sencillez, el desprendimiento etc. Incluso, muchos predicadores modernos niegan el infierno como algo real, porque afirman que el concepto de un infierno que arde, y la condenación, no cabe dentro de un Dios amoroso, y que tal concepto es tan solo una expresión metafórica. Así que prediquemos, pero no asustemos a las personas, sino atraigámosle mediante un culto-espectáculo. Basta con estar bien contigo mismo, y olvídate del pecado.

Alguien pregunto: ¿Que sucede cuando la iglesia de hoy día se rinde a la comodidad de un evangelio moderno de tolerancia, carnalidad y compromiso con el mundo, y deja de predicar todo el consejo de Dios que encontramos en las escrituras? El problema de la iglesia contemporánea no se encuentra en aquello que predica, ya que el hecho de que Dios es amor, aunque es una gran verdad bíblica que debemos repetir una y otra vez, y poner en primer lugar, no debe opacar o ignorar que también es juez justo. Nunca el amor puede eclipsar la justicia. El omitir el aspecto justo de Dios nos lleva a predicar un mensaje a medias, diluido, y esto nos hace abandonar la sana doctrina,  permitiendo el libertinaje y levadura en la casa de Señor. Nuestro Dios no solo es un Dios de amor, sino también de santidad y justicia, y el sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos.

La Biblia nos habla claramente del juicio al pecador y del del infierno como un lugar de tormento. Esta relatado en la historia del rico y Lázaro (Lucas 16:23). Jesús menciono el lugar de tormento como un lugar con fuego (Marco 9:45), donde el gusano no muere (Marco 9.46, 48) y relata las consecuencias de no estar en Él cuando afirmó en Juan 15:6: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”. El Señor hablo más del infierno que los profetas y apóstoles.

Pablo menciona el castigo a los desobedientes cuando afirma en 2 de Tesalonicenses 1:7-8: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;”. Hebreos expone el fin de los pecadores, y para ello menciono dos cosas que hoy se omiten, el juicio y el fuego del castigo (Hebreos 10:27). Además en la revelación de Juan, en el juicio final se habrá claramente del fuego eterno, que es la muerte segunda (Apocalipsis 20:15-15,  21:8).

No cabe duda que la doctrina del arrepentimiento es imprescindible para nacer de nuevo (Mateo 4:17; Lucas 13:3; Hechos 2:38, 3:19, 20:21; 2 Corintios 7:10), lo cual produce un cambio de vida definido como el nuevo hombre (2 Corintios 5:17). Esta acción de arrepentimiento nos despoja del viejo hombre y sus hechos pecaminosos (Colosenses 3:9) el cual tiene que ser crucificado en la cruz (Romanos 6:6), lo que significa que a partir de esta acción nos revertimos de mundano o impío a ser un hijos de Dios, lo que nos lleva como meta a vivir en santidad, no persistiendo en repetir el pecado como norma de conducta (Romanos 6).

Si nos apartamos del pecado, entonces rompemos con las costumbres y modelos corruptos del sistema dominante. No podemos hacer amistad con el mundo, porque tal acción nos hace enemigo de Dios (Santiago 4:4), y no podemos servir a dos señores (Lucas 16:13). Este concepto esta encerrado en lo que denominamos “santidad”, o sea, apartarnos de todo aquello que la ley de Dios catalogo pecado, y lo cual esta expresado en los mandamientos, y definido mas claramente como los deseos de la carne. La santidad es la base para poder llegar al cielo (Hebreos 12:14) y  fruto de arrepentimiento, manifestado en las obras, que son las acciones relacionada con nuestra forma de ser, vestir, hablar, pensar y enseñar. (Lucas 3:8, Mateo 7:16).

La Cruz en la vida del cristiano genuino no puede estar ausente, hoy se promueve una “cruz de plástico” la cual solo conlleva la responsabilidad de poner en practica algunos principios bíblicos. Nada de morir al yo (Gálatas 2:20) Ni al mundo (1 Juan 2:15-17) Negarse a uno mismo, a sus deseos egoístas, autocomplacencia, etc. (Lucas 9:23) Se promueve una cruz que te lleva a la puerta ancha y por el camino espacioso. (Mateo 7:13-14) Las palabras del Señor son claras: “Si alguno quiere venir en pos de mi”,significan que nadie queda excusado.

La Biblia presenta a los cristianos como un pueblo diferente al resto, proclamando que es una nación santa “la iglesia” (1 Pedro 2:9)  cuyo modelo a imitar es Jesucristo (1 Tesalonicenses 2:14;), por lo cual se debe formar en los cristianos un varón perfecto (Efesios 4:13), aprendiendo a andar como Jesús anduvo (1 Juan 2:6). Pero la iglesias en vez de conquistar el mundo, más bien el mundo ha conquistado la iglesia. ¿En qué se diferencia un cristiano de un mundano? Todos los esquemas de culto, conciertos, ritmos, modas, estructura de los templos, luces, efectos especiales y mensaje siguen la retórica del sistema dominante, de manera tal que no hay diferencia entre un  evento mundano de uno cristiano. La única diferencia es que a la moda del mundo se le añaden un texto bíblico o un mensaje bíblico para adornar el evento, espectáculo, música o conducta.

El arrebatamiento, tan inminente, más que nunca esta a las puertas el Señor Jesucristo (1 Ts 4:13-18; 1 Corintios 15:51-54; Apocalipsis 22:20). Y hoy se levantan una manada de falsos apostoles, profetas, predicadores diciendo que nada de esto va a pasar, no preparan al pueblo, lo hacen pensar en cosas terrenales, pasajeras y enseñan que la Iglesia tiene que reinar para que recién Cristo pueda venir. (“Teologia del dominio”) (Filipenses 3:17-21) Se evade completamente la profecía bíblica. El Apocalipsis brilla por su ausencia y/o se le da una interpretación subjetiva cambiando el significado de muchos acontecimientos inminentes, y por consiguiente los predicadores se sostienen en “nuevas revelaciones” aun con la advertencia de Apocalipsis 22:18-19. Estas son cosas importantes que debe saber el pueblo de Dios. Lamentablemente los que predican este tipo de mensaje si no se arrepienten no solo corren el peligro de quedarse en la Gran tribulación, sino que puede haber graves consecuencias eternas junto con aquellos que los siguieron. (2 Pedro 2:1-3)

Prediquemos el mensaje correcto. Confrontemos a la gente con su pecado, y llevémoslo al arrepentimiento para que puedan vivir en novedad de vida (Romanos 6:4). Infundamos temor, que como freno nos detienen para no pecar.

Texto original: Mario Fumero

Edición parcial: Ezequias Caleb