El Servicio

juntos podemos“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.” Hebreos 10:24-25 NVI

No hay nada más emocionante que entregarnos a una misión trascendente y que haga una diferencia en el mundo. El servicio en nuestra vida cristiana es tan importante porque nada menos contribuimos en la expansión del reino de Dios. Para esto es necesario congregarnos en una iglesia sana donde podamos, junto con otros hermanos ejercer nuestros dones y así cumplir con los propósitos de Dios en la tierra hasta que Cristo nos lleve a su presencia. (Jn.14:1-3)

La iglesia es la familia de la fe. El conjunto de todos los seguidores de Cristo, quienes han nacido de nuevo. Así como necesitamos a nuestra familia natural, donde compartimos actividades cotidianas, recibimos alimento, protección, consuelo, educación, y todo lo necesario para crecer como individuos sanos, también necesitamos de la familia de la fe para crecer como cristianos, servir al Señor, ser bendecidos y bendecir a otros.

La Iglesia tiene una misión. Luego de resucitar y antes de volver al Padre, Jesús les dejo a sus seguidores el siguiente encargo: “…id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Mateo 28:19-20.

Eso es lo que se llama “La gran comisión”, y ese es el verdadero propósito de la iglesia: difundir los mandamientos de Jesús por todo el mundo, y enseñar a obedecerlos. ¿Por qué? Porque es el anhelo de Dios que cuando Jesús vuelva para llevar a Su Iglesia, la mayor cantidad posible de personas ya le pertenezcan y puedan ir con Él. (1Ti.2:4; 2P.3:9)

Para que la misión de la iglesia de difundir el Evangelio pueda ser efectiva, es fundamental que los cristianos den un buen testimonio de cómo debe ser un discípulo de Jesús. Una de  las funciones de la iglesia, a través de sus distintos ministerios, es el capacitar a sus miembros para que puedan llevar adelante esa misión.

La iglesia es  un lugar donde los cristianos somos instruidos en la Palabra e instruimos a otros, somos animados, y animamos a otros, somos restaurados y ayudamos a restaurar a otros. La idea es que, en ese todos vayamos creciendo, persiguiendo como objetivo el llegar “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:13

¡Y Cuanto más nos acercamos a ese ideal, mejor capacitados estaremos para poder cumplir con la gran comisión que le encargo Jesús  Su Iglesia!

Ahora bien, ¿Has observado alguna vez en un fogón lo que sucede si desparramamos las brasas encendidas? ¡Muy pronto se van apagando hasta extinguirse! Cuando están casi apagadas, prueba de volver a acercarlas unas a otras, ¡y veras como se vuelven a encender!

Dios anhela que nuestra fe y nuestras ganas de servirlo no se apaguen, y sabe que para eso necesitamos la comunión permanente con otros cristianos, para apoyarnos, sostenernos y animarnos unos a otros.

Si dejamos de congregarnos, inevitablemente nos iremos enfriando como esas brasas separadas del fogón. Dios desea que su luz brille a través de nosotros, y las brasas apagadas no brillan.

A esto. Una vez que se es salvo, el cristiano encontrara en la Biblia que es su deber congregarse y no solo se limita a ir al templo el fin de semana. Sino bautizarse, tomar la cena del Señor (o Santa cena) regularmente una vez bautizado, contribuir en las finanzas (diezmo, ofrenda) y sobre todo participar desarrollando sus dones y talentos.

En Colosense 1:8 y también 1 Corintios 12:12-27 la iglesia es presentada simbólicamente como un cuerpo. Ahora bien, un cuerpo tiene varias partes, no es todo mano, ni todo ojo. Sino que son diferentes órganos con distintas funciones todos unidos de acuerdo a un plan.

Así cada cristiano, con los dones que Dios le da, debe ocupar su función colaborando para que todo el cuerpo (con quienes tengan otra función) pueda avanzar correctamente con la misión principal de llegar con el evangelio a toda criatura.

La pregunta seria, ¿Cómo puedo encontrar mis dones y talentos para servir? Bien, hay preguntas que se responden mejor haciendo otras preguntas primero, y este es uno de esos casos. Hazte las siguientes:

–          ¿Qué me apasiona?

–          ¿Qué cosas disfruto hacer?

–          ¿Cuándo me siento con más energía en el ministerio?

–          ¿Qué tipo de jóvenes o de amigos me atraen naturalmente?

–          ¿Qué puedo hacer muy bien?

–          ¿Qué les gusta a mis amigos que haga?

–          ¿En qué cosas  usualmente me piden ayuda?

–          ¿Cuáles son mis pasatiempos favoritos?

–          ¿Qué pude estudiar y que cosas he aprendido?

–          ¿Qué experiencias de mi vida Dios puede usar?

Los dones son regalos de Dios, sobrenaturales, los cuales uno va descubriendo progresivamente al paso que va creciendo en la fe. Y los talentos, creo que también parten de cómo Dios nos diseño pero también sumando el hecho de las cosas que nos ha permitido vivir desde que nacimos y a las cuales tendemos a dirigirnos naturalmente, y por eso considera que estas preguntas son importantes.

En cuanto a los dones, si prestas atención a la Biblia te darás cuenta de que allí hay diferentes listas de dones espirituales, y se deja en claro que a unos les fueron dados unos dones y a otros, otros. (Rom.12:6-8; 1Co.12:7-11). También se aclara que no todos tenemos que tener los mismos dones, y se los diferencia del fruto que produce el Espíritu Santo en nosotros (Gá.5:22-23)

Pero entonces, ahora sí: ¿Cómo puedo saber cuáles son los míos? Dos practicas básicas: 1) Prueba diferentes maneras de servir a Dios, y 2) Pasa tu Tiempo Diario con Dios. Recuerda que los dones espirituales son habilidades que no da el Espíritu Santo para facultarnos a hacer la voluntad de Dios.

La clave final es empezar por lo que tiene a mano. El propósito de Dios al darnos dones es que sirvamos mejor a la iglesia, extendamos su reino, podamos relacionarnos con Él y con los hermanos, y desarrollar su voluntad en nuestra vida. Así que si ponemos nuestros esfuerzos en esos mismos objetivos vamos a ir notando que Dios nos va a dando capacidades especiales para lograrlo.

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Compartiendo el Evangelio

Evangelizando“Y vosotros sois testigos… comenzando desde Jerusalén” Lucas 24:47-48

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”Hechos 1:8

Nada parece atemorizar más a los creyentes que su responsabilidad de compartir su fe con los demás. Pocos llegan a ser grandes “ganadores de almas” – aunque el verdadero ganador de almas es el Espíritu Santo- muchas desean serlo en forma de testificar y compartir el evangelio a los perdidos.

En Juan 15:1-8 leemos que Dios quiere que llevamos “mucho fruto” por testificar a otros de Jesucristo, y la manera que podemos hacer esto es por ser obedientes a Su llamado a nosotros a permanecer en Cristo y ser Sus testigos.

Pero ¿Dónde empiezo? Empezaremos contestando las siguientes preguntas

  1. ¿Qué es el evangelio?
  2. ¿Qué digo? ¿Como uso la Ley en el evangelio?
  3. ¿Cómo testifico?
  4. ¿A quien debo testificar compartiéndoles el evangelio?
  5. ¿Cuál debería ser mi actitud?

¿Qué es el evangelio?

Evangelio significa (Gr. Evangelion) Buenas noticias o buenas nuevas en este caso de Salvación. Pero para entenderlo un poco mejor hay que comprender que no hay buenas noticias sino hay antes malas noticias. Vamos a ver:

Malas noticias: Somos pecadores (Ro.3:10) Todo el mundo está bajo la ira y el juicio de Dios (Slm.7:11; Jn.3:36; Ro.1:18) Ninguna buena obra nos pueda acercar al cielo (Is.64:6; Ef.2:8-9) Nuestro pecado nos aleja de Él (Ro.3:23; Ro.6:23) y estamos condenados al infierno eterno (Jn.3:18-19; Ro.3:23; Ro.6:23)

Pero…

Buenas noticias: Dios envió a su hijo al mundo (Jn.3:16), el cuál vivió una vida pura sin pecado (2Co5:21), realizo milagros, señales (Hch.2:22), proclamo ser el Mesías (Mr.14:61-62), Dios hecho carne (Jn.8:58), el salvador del mundo (Jn.12:47; Jn.14:6) y entregó su vida a causa de todos nuestros pecados, murió y al tercer día Dios lo levantó de los muertos, presentándose luego a más de 500 testigos (1Co.15:1-8) antes de ascender nuevamente a los cielos donde hoy está sentado a la diestra del padre. Y volverá pronto. (Hch.1:9-11)

Lo único que se demanda es creer (confíes, te aferres) a él, en lo que hizo por vos y así serás salvo. Dios te va a dar un nuevo corazón, y tu vida pasada quedará en el olvido.

¿Qué digo? ¿Como uso la Ley en el evangelio?

Este es el meollo de artículo. Para presentar el evangelio correctamente. Debes saber manejar la Ley de Dios. ¿Por qué la Ley de Dios? Hoy en día se ha olvidado que esta ha sido la manera bíblica e histórica de predicar el evangelio. Desde el mismo Señor Jesús, pasando por lo apóstoles, los “padres” de la iglesia en los primeros siglos, los reformadores y posteriormente los grandes predicadores de los siglos VI al XIX.

Hoy las iglesias llenan sus bancas con personas que solo “hicieron una decisión”. Pero nunca se les demostró la realidad de su pecado y culpabilidad ante Dios. Es probable que estas personas solo sean una mas en la iglesia y lamentablemente no sean conocidas en el cielo.

Ahora, bien para responder la pregunta ¿Por qué la Ley de Dios? Es sencillo, comenzando con el Salmo19:7 este dice: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” Salmos 19:7

Matthew Henry dice: “Nada se le debe añadir y nada se le debe quitar. Es útil para convertir el alma, para restaurarnos personalmente, a Dios y a nuestro deber; pues nos muestra nuestra pecaminosidad y miseria y nuestro alejamiento de Dios y la necesidad indispensable de volver a él.”

Si leemos atentamente Romanos 2:15; 3:19-20; Romanos 7:7; Gálatas 3:24 veremos las 5 funciones de la Ley de Dios.

1)      Detiene la boca del pecador de justificarse a sí mismo

2)      Hace que todo el mundo se de cuenta que es culpable

3)      Acusa su conciencia

4)      Causa el conocimiento del pecado

5)      Funciona como un maestro que nos lleva a Cristo

Ahora, ¿Cuál es la definición bíblica de pecado?

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” 1 Juan 3:4

La definición bíblica del pecado es la trasgresión de la ley. Esta es la definición del pecado en general. La traducción literal de la palabra griega “pecado” (hamartia) es “fallar al blanco” (la ley perfecta de Dios es el blanco al que debemos apuntar). Romanos 3:20 nos dice: “por medio de la ley es el conocimiento del pecado”. El borde recto de una regla muestra la sinuosidad de una línea.

Si nos detenemos un momento en 1 Timoteo 1:8-10 veremos que La Ley no fue dada para el que ya es cristiano, sino ¡para todos los pecadores que viven infligiéndola y están camino a la perdición!

¿A que nos referimos con La Ley de Dios y como podríamos usarla de una manera practica? Primero la Ley de Dios es todo lo que Él decreto en cuanto a reglas morales tanto en el AT como en el NT (Principalmente en el Antiguo Testamento) La mejor manera para empezar a poner en práctica esto es la evangelización es por medio de los 10 mandamientos. La base de la Ley.

De allí en más uno puede presentar las buenas nuevas. Cristo pago lo que nosotros no podríamos hacerlo. Su sangre derramada limpia nuestros pecados. Lo único que se demanda es que se crea en aquel sacrificio que el hizo en la cruz del calvario.

El tema da para mucho más por eso te dejo los siguientes enlaces al final para que tengas una perspectiva mas amplia de lo que vengo comentando y asimismo ejemplos prácticos para que puedas aplicarlo eficazmente.[i]

¿Cómo testifico? Debes testificar por medio:

. La oración. Ora por la salvación de ellos. Hazlos parte de tu lista de oración.

.Tu ejemplo. Construye puentes de amor y respeto. Gánate el derecho de ser oído.

-Tu testimonio. Obedece las impresiones que te el Espíritu Santo para testificar. Permite que te conduzca. Deja que Él haga la obra por medio de tu vida.

¿A quien debo testificar? A tu “circulo de influencia” Tu “circulo de influencia” es toda persona que reciba una influencia de tu vida. Si tú no les testificas de Jesucristo, ¿Quién lo hará? Estas personas son:

. Tus familiares cercanos

. Tus vecinos

. Tus amigos

. Tu familia lejana

. Tus compañeros de trabajo o del colegio.

Aquí te encuentras con una responsabilidad. Ya que tal ves, tu seas el único creyente que conocer, el único evangelio que oyen predicar. Si tú no les testificas del Señor Jesucristo, ¿Quién lo hará?

¿Cuál debería ser mi actitud?

Un modelo de actitud en cuanto a la evangelización se encuentra en la vida de Felipe en Hechos 8:26-40.

Felipe era obediente al mandamiento del Señor (v.26). Era sensible a la dirección del Espíritu Santo (v.29). Era sensible a la necesidad del Etiope (v.30). Era hábil en la palabra (v.34-35). Este es un modelo bíblico; sensato y al alcance de cada creyente. ¡Permite que Dios te utilice a testificar a otros, compartiendo el evangelio y ganarles al Señor Jesucristo! ¡Se un testigo!


[i] Te recomiendo los estudios del Evangelista Ray Comfort

  1. Un video interactico sobre el tema: ¿Eres un buna persona? http://www.youtube.com/watch?v=aeKai8MYQik&feature=c4-overview&playnext=1&list=TLpwJWKywepGE
  2. busca en internet “El Uso De La Ley En El Evangelismo” Su página es: http://www.aguasvivientes.com/
  3. El libro de Ray Comfort y Kirk Cameron llamado “Vence tu temor, comparte tu fe”
  4. Otro libro de Ray Comfort el cual puedes leer en línea. “Dios tiene un plan maravilloso para tu vida-el mito del mensaje moderno” Link: http://media.wix.com/ugd/be8eea_a84b797f2c0e13f404ef3abf049565ee.pdf
  5. 5.       Del Pastor John MacArthur sus libros más específicamente: “El evangelio según Jesucristo” “La evangelización” y tambien puede ser “Dificil de creer”

El Amor Obediente

ObedecerEn Mateo 22:36, un intérprete de la ley pregunto a Jesucristo, “¿Cuál es el gran mandamiento?” Jesucristo respondía, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Luego dijo que el segundo mandamiento era: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

El mandamiento es primero – ¡Dios nos manda a amar! Ahora, según nuestro modo de pensar en nuestra cultura, el amor no puede ser dictado o mandado, sino que es algo espontaneo, voluntario, no controlable. ¡Pero esto no es el amor Bíblico! Jesucristo dijo en Juan 14:15, “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”

Solamente en nuestra cultura pensamos que un mandamiento o mandato implica la compulsión o la obligación, y por lo tanto no respondemos voluntariamente, sino bajo obligación. Pero en toda la Biblia el amor y los mandatos andan de la mano. La idea o concepto bíblico de un mandamiento incluye la idea de la espontaneidad, o sea, – la obediencia voluntaria, inmediata y gozosa.

Podemos entender esto cuando nos damos cuenta de que si hacemos lo que debemos hacer, lo que Dios nos manda en Su Palabra, entonces hacemos lo mejor para nuestras vidas.

En su libro Growing Up God’s Way “Creciendo como Dios quiere”, John A. Stromer dice lo siguiente: ““Obedecer” es la palabra más importante de la Biblia. Ser obediente es la clave para recibir todas las bendiciones de Dios. Para ser salvo del pecado y del infierno, una persona tiene que obedecer el mandato de Dios… Hechos 16:31. Hay una multitud de bendiciones materiales y espirituales para aquellos que obedecen a Dios.”

Este siglo moderno, en general, se ha caracterizado por la rebeldía. La rebelión y la desobediencia vienen directamente de la naturaleza pecaminosa del hombre. Vea 2 Timoteo 3:2 y Romanos 5:19. Observamos rebelión en los hogares, en la sociedad, y en nuestras iglesias, todo originado por una actitud rebelde hacia Dios. Tal vez ahora, como nunca antes, necesitamos interesarnos seriamente por el tema de la obediencia.

El mismo Stormer da la siguiente explicación o definición de la obediencia: “La obediencia es cumplir con los deseos o exigencias de la autoridad. Es lo opuesto de hacer lo que uno mismo quiere o desea. La verdadera obediencia implica hacer lo que autoridad desea inmediata, respetuosa, gozosa y completamente. La obediencia requiere una sumisión total de la voluntad particular a las autoridades. La verdadera obediencia tiene su raíz en la sumisión a Dios.”

Según las Escrituras, el mismo Dios dice que obedecer es mejor que los sacrificios. (1S.15:22) Él llama a David como un “varón conforme a mi corazón” (Hch.13:22) Esto se refería a la obediencia del Rey David. Contrariamente Dios compara la desobediencia con el pecado de adivinación (1S.15:23) y bajo la ley mosaica un hijo rebelde debía ser apedreado sin más. (Dt.21:18-21) También encontraremos que “guardar” también se refiere a obedecer (Jn.14:15, 23)

Vemos en el Señor Jesucristo el ejemplo de un hijo obediente. El fue obediente a la voluntad de su Padre (Jn.6:38-39); El no fue de ninguna manera inferior al Padre, y dijo, “Yo y el Padre uno somos.” (Jn.10:30). Según Filipenses 2:5-8, Jesús se hizo obediente hasta la muerte. Siendo su “comida” hacer la voluntad de quien lo envió (Jn.4:34). De igual manera. En su infancia el Señor se sujeto a su madre terrenal y a José. Vea Lucas 2:51.

Algunas áreas de autoridad que requieren la obediencia del cristiano:

  1. Siempre cuando Dios nos hable a través de su palabra para hacer cambios en cuanto a actitudes y/o conductas morales, ya sea para con Él o para con nuestros semejantes.
  2. En el matrimonio (para los casados) Las casadas deben estar sujetas a sus maridos
  3. En el hogar. Los hijos deben obedecer a sus padres.
  4. En el trabajo. Los siervos deben ser obedientes a sus amos.
  5. En la sociedad. Cada ciudadano debe someterse a las autoridades superiores.
  6. En nuestra iglesia. Los miembros deben sujetarse a su pastor.

En cada uno de estas áreas Dios espera nuestra obediencia (y con una buena actitud) a las autoridades establecidas tal como lo haría a él. Sin embargo, en cada una de estas áreas es donde encontramos mayor rebeldía hoy en día – abuso de autoridad, tiranía en el hogar (de esposa a esposo o viceversa), niños rebeldes, sindicatos militantes, anarquistas y miembros de iglesias que continuamente se oponen al pastor.

Estas cosas no deben ser nombradas en nuestras vidas – ya vimos la opinión que Dios tiene de la rebelión. Si una autoridad está fallando, es decir el líder o el responsable, Dios se ocupara de él. Deje a Dios – no intente de rectificarlo usted mismo usurpando la autoridad. ¡Esto sería un error también!

Entonces. De de esta manera:

  1. Hago la voluntad de Dios;
  2. Hago progresar el reino de Dios – Su programa para este mundo.
  3. Haciendo lo que Dios manda es lo que trae las bendiciones de Dios.
  4. Haciendo lo que Dios me mandó es lo que trae las recompensas en el futuro.
  5. Haciendo lo que dios me manda es lo que es lo mejor para mí y para los demás.

Para hacer la Voluntad de Dios, y así realizar lo que es lo mejor para nosotros:

  1. Debemos identificar los preceptos y principios morales en la Biblia que se aplican a nosotros.
  2. Debemos identificar los preceptos y principios morales que debemos desarrollar en nuestras vidas.
  3. Debemos identificar los preceptos que obedecemos voluntaria, inmediata y gozosamente.

Entonces, ¿Sera que siempre me conviene hacer la voluntad de Dios? La respuesta a esta pregunta es una cuestión de lógica: Por un lado creemos que Dios es un padre bueno, que nos ama y siempre desea lo mejor para nosotros. Pero alguien podría argumentar que nuestros padres terrenales también son buenos, nos aman, y siempre desean lo mejor para nosotros, y sin embargo a veces pueden equivocarse al darnos un consejo, o no saber exactamente qué es lo mejor para nosotros. Incluso otras veces puede que sepan que es lo mejor para nosotros, pero no nos lo puedan dar o no puedan ayudarnos a conseguirlo, debido a sus limitaciones humanas.

Aquí entran en juego otros atributos (otras características) que conocemos de Dios: El es perfecto (ES decir que nunca se equivoca) y omnisciente (es decir lo sabe todo). Ah, y además, ¡es omnipotente (es decir lo puede todo)!

Ahora, si le sumamos a todo esto el hecho de que Dios es un padre bueno, entonces podemos contestar con total seguridad que sí. La lógica nos confirma que siempre nos conviene hacer la voluntad de Dios porque El no solo quiere darnos lo mejor, sino que sabe exactamente qué es lo mejor, y además puede hacer lo necesario para que tengamos lo mejor.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”  Jeremías 29:11 NVI

Cabe aclarar que esto es válido ya sea que entendamos o no la voluntad de Dios en determino momento. Puede ser que a veces la entendamos y a veces no, porque nosotros solo vemos a corto plazo. El ve el cuadro terminado.

Así que no es una cuestión de “sentir” o de “entender” para que resulte bueno hacer la voluntad de Dios. Recuerda esto para que tus pensamientos, emociones, o sensaciones no te desvíen: Siempre nos conviene hacer la voluntad de Dios porque siempre será buena para nosotros.

Si no nos ponemos serios en hacer esto, no vamos a progresar espiritualmente. Nuestra vida moral será nada más que un tipo de sube y baja, sin avanzar. Sin embargo, esto debe a animarnos a ir conociendo la voluntad revelada y escrita de Dios (Su Palabra) y adoptar la voluntad de Dios para que sea la nuestra por forzar nuestra voluntad a que se conforme con la voluntad de Dios.

“…para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2b

La oración eficaz

La mejor oración“…orar siempre, y no desmayar.” Lucas 18:1

La oración es simplemente conversar con Dios. En nuestro tiempo a solas con el Señor, no debe faltar la oración. Según Hechos 2:42, los cristianos jóvenes en la fe, junto con los creyentes maduros “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y EN LAS ORACIONES.”

Estos cristianos desarrollaron, desde el principio de su nueva vida, unos hábitos concretos que incluyeron a la oración. A través de su Palabra, La Biblia, Dios habla a los cristianos. En la oración, el cristiano habla con Dios. Sin embargo en el mundo atareado y afanado en que vivimos, tanto el estudio de la Biblia como la oración han sido descuidados pos muchos.

En Mateo 7:7. La palabra “orar” significa simplemente “pedir” En la oración estamos pidiendo  – es el ruego de un cristiano a Dios, la petición de un hijo a su Padre. En Filipense 4:6 vemos que orar es exponer nuestras “peticiones”. Y Según 1 Juan 5:14 orar es pedir alguna cosa según su voluntad.  Hay cuatro maneras en que las oraciones pueden ser contestadas.

  1. Si
  2. No
  3. Espera
  4. Yo tengo una idea mejor.

Pero ahora, ¿Por qué es importante orar? Cierta vez Martin Lutero dijo: “Tengo tanto para hacer hoy que me voy a pasar las primeras tres horas del día orando.” Y fue una decisión muy inteligente. Empezar ya el día conversando con Dios es muy importante. Ya que la Biblia enseña que la oración es tanto un mandamiento, como un privilegio.

Y digo conversando porque no solo se trata de hablarle, sino también de escucharlo a través de su Palabra. Además, ¡si vivimos conscientes de su presencia no podemos levantarnos en la mañana y no saludarlo!

La oración crea gozo, esperanza y poder. Hablar con Dios nos calienta el corazón, y es por eso que cuando pasamos mucho tiempo sin hablar con Él se nos enfría la relación. Es igual que si dejaras de hablar con tu papa o tu mama terrenales. No podrías saber que hacen, que piensan, ni que sienten, y pronto dejarías de entenderlos. Hoy todos saben que para la que las relaciones interpersonales funcionen debe haber una buena comunicación. Lo mismo sucede con Dios.

Ahora, ¿Cuándo deberíamos orar? Hay dos respuestas bíblicas a esta pregunta: A) debo orar sin cesar (1Ts.5:17). Esto significa que deberíamos estar en una actitud de oración, listos para orar en todo tiempo. No hay ningún TIEMPO cuando no podamos orar. B) Deberías tener tiempo fijo para orar. Daniel oro tres veces diarias (Dn.6:10). David oro cada mañana (Sal.5:3). El Señor Jesús oraba muy de mañana (Mr.1:35). Los apóstoles mantuvieron tiempos de oración (Hch.3:1). Es vital que se desarrolle un patrón ordenado de oración. Comenzando el día siempre con una oración. (Job.8:5-6; Prov.8:17)

La oración no es un monologo que rebota contra el techo. Esto es algo de lo cual debemos tener cuidado. Jesús acuso de hipócritas a los fariseos por querer mostrarse “espirituales” al orar. Contrariamente el Señor nos enseña cual es la manera correcta de orar. (Mateo.6:5-6)

En la vida del cristiano la oración personal, debe ser, en como Jesús llama “su secreto”, lo cuál significa que necesitamos orar donde no hay interrupción. El Señor también aseguro que Dios escucha atentamente cada oración, y, a su tiempo, responde a nuestras oraciones en secreto.

En cuanto a la oración publica, la cual se hace normalmente en las reuniones de la iglesia y de creyentes. La misma debe ser dirigida por uno a la vez. (1Co.14:23,40) Evitando el alboroto y el descontrol. Cuando uno dirige a la congregación en oración, todos participan de la oración diciendo “Amen” (así es) a la conclusión. (1Co.14:16)

Asimismo, el Señor también advierte el hacer “vanas repeticiones” (Mt.6:7-8). Es irónico que la escena religiosa que predomina hoy en día enseña a hacer con el famoso “Padre nuestro” lo que el Señor dijera que no se haga. Hacer vanas repeticiones. Esto es fruto de una terrible ceguera que genera ignorancia escritural y espiritual.

Sin embargo, el Señor nos deja el Padre nuestro como un modelo de oración. (Mt.6:9-15) No para que lo repitamos como loros. Sino para que profundicemos en las prioridades de la oración.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿para cuales cosas debemos orar? He aquí un modelo. De las seis peticiones, tres estan relacionadas con Dios (Mt.6:9-10 y tres con las necesidades humanas.(vv.11-13). Cabe mencionar aqui que la dirección de nuestras oraciones siempre debe ser al Padre en el nombre de Jesús (Jn.14:14; 15:16; 16:23-24) Por el poder del Espirítu Santo (Efesios 2:18; Jud.20) (También es lícito orarle directamente a Jesús Ver Hechos 7:59)

Padre Nuestro: Es reconocer que Dios es nuestro padre y que nosotros somos sus hijos. A través de la Sangre de Jesucristo tenemos la entrada a su presencia. (Hb.10:19)

Que estas en los cielos: Dios está en los cielos. Nosotros estamos en la tierra. Afirmamos nuestra dependencia total de Él cómo Sus criaturas.

Santificado sea tu nombre: Aquí debemos de exaltar todo lo maravilloso que es Dios. Su esencia, su carácter, es glorificar, alabar, exaltar su precioso nombre. Y Agradecer por sus bondades.

Venga tu reino: Es una exclamación para que Cristo instaure su reino en la tierra pronto. Pero mientras en este tiempo. Es para orar por la expansión del reino de Dios en los corazones de aquellos quienes creen en Jesucristo a través de la obra del evangelio llevada a cabo por la Iglesia. Con todo lo que conlleva orar. Esto es, por hermanos, pastores, misioneros, etc. (Mt.9:37-38; Efesios 6:19-20)

Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra: Toda la oración se somete a los propósitos, planes, y gloria de Dios. Debemos a estar dispuestos a pedir por ella en nuestras vidas y también por lo que Dios desea. La paz y la salvación de Israel (Sal.122:6; Ro.10:1), Orar por todos los hombres, reyes (presidentes), eminencias, etc. (1Timoteo 2:1-4)

El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy: Es agradecer primeramente y luego pedirle a Dios por la provisión diaria de sustento no solo alimenticio sino de cualquier índole en su voluntad, por ejemplo si alguien busca trabajo, aquí debería ser la petición. Asimismo “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mt.4:4) También debemos pedir que su palabra haga su obra en nuestra vida.

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores: Entiéndase deudas como pecados. Debemos perdonar lo que otros nos puedan haber hecho en el pasado o el presente. Para así confesar nuestras pecados a Dios y que la sangre de Cristo nos limpie. (1Jn.1:9) Se repite una advertencia en cuanto esto al final (v.14-15)

No nos metas en tentación: Esta petición puede parecer contradictoria con Santiago 1:13, que declara que Dios nunca tienta a nadie. Sin embargo, Dios si permite que Su pueblo sea puesto a prueba. Esta petición expresa una sana desconfianza de la propia capacidad de resistir a las tentaciones o de pasar las pruebas. Reconoce la total dependencia del Señor para la preservación.

Mas líbranos del mal: Esta es la oración de todos los que desean desesperadamente ser guardados del pecado por el poder de Dios. Es el clamor del corazón para la diaria protección en la propia vida del poder del pecado, quienes “nos ultrajan, persiguen” y Satanás. Asimismo pedir dirección, sabiduría, discernimiento, entendimiento, integridad, obediencia, etc, para cada día.

 Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén: Concluye con la doxología perfecta, reconociendo que la base de todas nuestras oraciones no son otras que Dios solo.

¿Cómo está tu vida de oración? ¿Qué vas a hacer para mejorarla? Te recomiendo orar desde la mañana. Entrega el dia en sus manos, agradecele por todas sus bendiciones, ten un momemonto intimo de adoracion y alabanza a su nombre, confiesa tus pecados y presenta delante de su trono algún pedido que tengas.

Luego puedes orar, aunque sea muy brevemente, en distintas oportunidades a lo largo del día, y otra vez antes de irte a dormir encomienda tus sueños en sus manos. ¡No dejes de hacerlo! él nunca esta tan ocupado como para no escucharte! “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones” 1 Pedro 3:12

“La oración eficaz del justo puede mucho.” Santiago 5:16

Escudriñando y Memorizando las Escrituras

Biblia Verdad“Escudriñad las Escrituras” (Jn.5:39) Aunque probablemente los judíos a quienes fueron principalmente dadas estas palabras dominaban las Escrituras, estos no permitían que las Escrituras lo dominen a ellos. Ya que con sus tradiciones terminaban deshonrándola. Sin embargo las palabras del Señor aun siguen vigentes para nosotros.

La palabra Escudriñad en griego nos da la idea de buscar, investigar, inquirir. La imagen más vivida de esto la encontramos en Hechos 17:11 “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.”

La pregunta es la siguiente: ¿Cuál es la “autoridad” en tu vida? Todo el que cree algo debe tener razones para sus creencias. Así como hay reglas en los negocios, en la política y en la educación – también el cristiano debe tener unos principios para sus creencias, sus acciones y todas sus conductas. (Col.3:16; Fil.4:7-8)

Mucha gente tiene como autoridad la conciencia. Dicen, “Déjate guiar por tus sentimientos.” Esto parece bien, pero la Biblia dice en Tito 1:15 que la conciencia esta corrompida; en 1 Timoteo 4:2 esta cauterizada y en 1 Corintios 8:7 está contaminada.

Otro tipo de gente, especialmente la gente religiosa (como los judíos fariseos), tiene su base en tradiciones y doctrinas de hombres; en estas apoyan su autoridad. Pero estas cosas no son dignas de confianza – y la razón es que el hombre las hizo. Colosenses 2:8 advierte contra Filosofías y Tradiciones. (Ver Mateo 15:3, 6,9)

Pero para el cristiano, solamente existe la Biblia, la Palabra de Dios, como la autoridad inmutable de la fe y practica.

Muchos argumentan que el estudio de la Biblia es para personas ignorantes y sin estudio secular. Esta mentalidad es totalmente errónea. Los siguientes son comentarios de solo algunas de las tantas personas reconocidas las cuales han dicho lo siguiente sobre la Biblia, la Palabra de Dios. Observemos cada uno de ellos.

Isaac Newton: “Encuentro más indicios de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana”. [1]

Albert Einstein: “Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad vibra en cada palabra. No es posible crear un mito con esa vida.” [2]

Johann Wolfgang von Goethe: “La Biblia se vuelve más y más bella en la medida en que uno la comprende.”[3]

Abraham Lincoln: “Creo que la Biblia es el mejor don que Dios jamás haya dado a los hombres.”[4]

Jean Jacques Rousseau: “Cuán mezquinas y cuán menospreciables son las palabras de nuestros filósofos con todas sus contradicciones, comparadas con las Escrituras. ¿Es posible que un libro a la vez tan sencillo y tan sublime sea simple palabra de humanos?”[5]

Ahora, comencemos por el principio. ¿Qué es la Biblia? La Biblia es la Palabra de Dios (Ro.10:17). Asimismo es una recopilación de 66 libros. Está dividida en dos secciones mayores que son el Antiguo y el Nuevo Testamento. A la Biblia también se la menciona como Las Sagradas Escrituras, o Escrituras simplemente. (2Ti.3:15)

¿Cómo nos llego la Biblia? La Biblia no es solo un libro: es EL LIBRO – es diferente a cualquier otro libro que ha sido escrito. La Biblia es un libro sobrenatural por la manera en que Dios la dio a los hombres.

“Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” 2 Pedro 1:21

Este versículo enseña 3 puntos muy importantes sobre la manera en que hemos recibido la Biblia.

  1. No fue obra de los hombres (“… no fue por la voluntad humana…”)
  2. Los hombres de Dios escribieron la Biblia (“…los santos hombres de Dios hablaron…”)
  3. Dios es el autor de la Biblia. (“… siendo inspirados por el Espíritu Santo.”)

Dios uso hombres para Escribir sus palabras. Él uso a 40 autores con diferentes estilos de vida y de distintas clases sociales. Toda la Escritura fue hecha en un periodo de 1600 años. Casi todo el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. El Nuevo Testamento fue escrito en griego.

Esta es la gran verdad: Dios Es El Autor De La Biblia.

Una manera de ilustrar el milagro de la Biblia es observar cómo se ven algunas cosas escritas en una hoja de papel. La pluma es la que escribe, pero solamente escribe lo que queremos. Las características de la letra dependerán del tipo de pluma que usemos. Por ejemplo: Escriba su nombre en una hoja usando una pluma de punto fino y otra vez con un plumón. Son las mismas palabras pero con apariencia diferente.

El Espíritu Santo movió a los escritores de la Biblia para registrar la sabiduría y la Palabra de Dios a través de cada uno de sus estilos literarios.

La manera en que Dios nos dios la Biblia fue por inspiración. Inspiración significa en griego “aliento de Dios”. Porque la Biblia es la Palabra inspirada por Dios la debemos tomar como la base de todo lo que creemos y hacemos.

Tenga cuidado de los hombres que dicen “La Biblia llegara a ser palabra de Dios cuando hable a ti personalmente”. Busque Mateo 24:35; 1 Corintios 2:13; De acuerdo con estas Escrituras, Dios ha inspirado toda la Biblia (no solamente ideas y los pensamientos).

Asimismo, cuidado de los hombres que dicen, “La Biblia contiene la palabra de Dios.” Quieren decir que solo hay partes de la Biblia que son la Palabra de Dios. Vea en 2 Timoteo 3:16. De acuerdo con este pasaje, ¿Qué parte de la Escritura es inspirada? La respuesta es, absolutamente toda.

También tenga cuidado con aquellos que vienen con “Revelaciones” ya sea sobre, a la par o aun “mas profundas” de las Escrituras. Lea Judas 1:3. Allí “Fe” se refiere al cuerpo de revelación doctrinal y “ha sido una vez dada” significa “una vez dada para siempre” La Biblia es la única y completa revelación de Dios al hombre, y es la única noma de fe y conducta tanto para creyente individual como para la Iglesia.

La Biblia es inspirada por Dios, es la verdad desde el principio hasta el fin (Sal.119:160; Mt.24:35; Jn.17:17). No puede ser quebrantada (Jn.10:35). En ella encontramos “las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad” (2Pe.1:3). Es perfecta y completa, y contiene todos los recursos que necesitamos para vivir la vida cristiana (Sal.19:7-11; Pro.30:5-6).

¿Por qué necesitamos la Biblia? Son varios los porque, primero, La Biblia es nuestro alimento espiritual. (1Pe.2:2; Mt.4:4; 1Co.3:2; Heb.5:12-13; Sal.19:10; Jer.15:16). También es nuestra arma contra el enemigo. (Heb.4:12; Ef.6:17). Ella nos guarda del pecado. (Sal.119:11). La Biblia es la guía del cristiano (Sal.119:105). Nos ayuda a no apoyarnos en nuestra propia prudencia (Porv.3:5-6). La Biblia es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruye en Justicia (2Ti.3:16). Y la Palabra de Dios es nuestro consuelo (1Ts.4:18; Sal.119:50).

Consejos para el estudio de la Biblia

  • Comienza con una pequeña oración, pidiéndole al Señor que te enseñe. Tomando el Salmo 119:18 como modelo nos dice: “Abre mis ojos, y miraré, Las maravillas de tu ley.”
  • Antes de Escudriñar, es necesario leer. Lee frecuentemente, no un pasaje. Sino varios parrafos o capitulos por día.
  • Recuerde que lo quiere decir Dios es lo que dice. Toma cada palabra por su primer sentido, su significado literal – al no ser que el contexto indique claramente otra cosa. Cuando las cosas son de un sentido claro, no les busque otro, o todo se volverá sin sentido y entendimiento.”
  • Presta atención al contexto. Para poder entender mejor un pasaje hágase estas cuatro preguntas.

– ¿Quién está hablando?

– ¿A quién está hablando?

– ¿Sobre qué esta hablando?

– ¿Cuando está hablando?

  • Todos los cristianos nuevos tienen problemas para encontrar los libros de la Biblia, particularmente durante las predicaciones, pero esto no le debe dar vergüenza. Puede usar el índice o recibir la ayuda de algún hermano. Cuanto más use la Biblia más pronto estará familiarizado con ella.
  • Ten un orden de lectura y asimismo también puedes tener un cuaderno donde escribir las verdades, ideas y preguntas.
  • Marca la Biblia, subraya versículos, escribe al margen.
  • Trata la Biblia como una carta personal de Dios. Él mismo hablándote a tu vida.
  • La Escritura se interpreta a sí misma. 2Pedro 1:20. Siempre interprete un pasaje difícil a la luz de otro pasaje más claro.
  • También puedes preguntarle al pastor por algún pasaje de la Biblia, aunque su dictamen no sea “infalible” él se deleita en enseñar las Escrituras y puede ayudar en gran manera en la compresión del mismo.
  • Sobre todo, debe decidirse a obedecer a la Palabra de Dios en la medida que la lea y estudia. Juan 15:15

Algunas sugerencias practicas para la memorización:

  • Selecciona la versión apropiada (Se recomienda Reina Valera 1960).
  •  Busca un versículo o pasaje apropiado para tu vida o necesidad.
  • Léelo varias veces para aprender bien el contenido total.
  • Comienza memorizando versículo por versículo.
  • Busca, si puedes otros textos que se relacionan.
  • Puedes visualizar los pasajes narrativos, las secuencias de la acción en la historia (su desarrollo)
  • Escríbelo en algún lugar donde puedas leerlo con frecuencia.
  • Repítelo frecuentemente
  • Compártelo con otra persona.
  • Úsalo en la oración.

Por último, tengamos la actitud que tenia Esdras hacia las Escrituras:

“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.” Esdras 7:10

[1] http://es.wikiquote.org/wiki/Isaac_Newton

[2] http://es.wikiquote.org/wiki/Einstein

[3] http://es.wikiquote.org/wiki/Johann_Wolfgang_von_Goethe

[4] http://es.wikiquote.org/wiki/Abraham_Lincoln

[5] http://es.wikiquote.org/wiki/Jean-Jacques_Rousseau

Biblia Verdad

Nuestra relación con Cristo y El Tiempo Diario con Dios

Comunion con DiosAlguien desea tu atención diaria. En un lugar designado y al tiempo indicado El desea tener comunión contigo. No solo que Él la desea, tú la necesitas también. Una cita tranquila, un Tiempo Diario con Dios.

La comunión con Dios es el objetivo de la muerte de Cristo. (1 Juan 1:1-3) Según el apóstol Juan en su primera carta, él dice en la última parte del versículo:

“Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.” 1 Juan 1:3b

Un cristiano no puede tener verdadera alegría excepto en una apropiada relación con Dios y con el Señor Jesucristo. ¡Cuan maravilloso que los pecadores culpables lleguen a ser jamás introducidos en la comunión con ellos! Y sin embargo, esta es precisamente la verdad que tenemos aquí. V más alla de una religión legalista, fría y arcaica para convertirse en una verdadera relación. Ya que toda religión es el intento del hombre para alcanzar a Dios. El Cristianismo es Dios alcanzando al hombre por medio de su Gracia. Dandonos la posibilidad de conocerle a Él.

El apóstol Pablo agrega a esto escribiendo: “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” 1 Corintios 1:9

La palabra comunión, es la palabra griega “koinonia” esta da la implicancia de una interacción mutua. El cristianismo bíblico es una persona, el Señor Jesucristo. Cuando nosotros recibimos al Señor como nuestro Salvador, le recibimos como una persona real en nuestro corazón y vida – y aunque hay muchas cosas que necesitamos aprender del Señor y de la vida cristiana, nunca debemos olvidar que hay una relación, una comunión personal que podemos disfrutar y que debemos mantener.

Es muy importante que entendamos la relación que ahora sostenemos con Cristo, habiendo “nacido de nuevo”. Confesando la singularidad del Señor Jesucristo. Creyendo que Él es Quien dijo ser – el divino hijo de Dios… más que un maestro – Él es Dios encarnado, “El Verbo hecho carne”. (Jn.1:1)

Teniendo la certeza de su resurrección de entre los muertos. Dándonos dos verdades importantes. Primero El es el Señor viviente – la tumba no pudo retenerlo. Por lo tanto el plan de la redención es suficiente. Si Jesucristo no hubiese resucitado de los muertos, aun estaríamos en nuestros pecados, sin esperanza, sin certeza de nada.

Pero. Segundo. Siendo el Señor viviente – Podemos conocerle y podemos relacionarnos con Él. La particularidad del cristianismo bíblico no una mera religión. Si una relación con una persona. El Señor Jesucristo.

Ahora, ¿como mantenemos esta relación con Dios y con Cristo? Hay un número de requisitos que son esenciales para un buen crecimiento físico. De igual manera existen requisitos vitales para un buen crecimiento espiritual. 2 cosas vitales como el estudio de las Escrituras y la oración.

Es un hecho que nuestro tiempo con Dios debe ser constante. En el libro de Josué. Vemos el mandato de Dios a Josué, el cual fue que su Palabra nunca se aparte de su boca ni de día ni de noche (Jos.1:8). Asimismo en cuanto a la oración en el NT se nos manda a orar sin cesar (1Ts.5:17)

Sin embargo, con las ocupaciones seculares de la vida diaria, es necesario que cada cristiano aparte un tiempo definido cada día para tener un devocional con el Señor. Viene la vida de otros hombres de Dios. Podemos ver a Daniel quienes oraba 3 veces al día (Dn.6:10). Los hombres de Berea escudriñaban las Escrituras cada día. (Hch.17:11)

Ten tu lectura bíblica, por el placer de leer y descubrir cosas nuevas al estar guiado por el Espíritu Santo. ¡No leas un versículo! Lee por lo menos un párrafo. Lee sistemáticamente. A los creyentes nuevos se les recomienda que comiencen por el Evangelio de Juan. Lee los libros más fáciles antes de romanos, Judas, o el Apocalipsis. Ninguna cantidad de capítulos en particular. Lee hasta que la Palabra te hable a ti.

Luego, es necesaria la aplicación. Medita en lo que hayas leído. En un anotador o cuaderno anota la aplicación personal de lo que lees. Deja que “la Palabra se haga carne” en ti.

Oración. Comunícate con Él como de amigo a amigo. Alábale. Confiésale  todo pecado no confesado ya. Comparte tus peticiones y luego avanza al gozo de la intercesión orando por otros. Haz una lista de oración. Anota las respuestas. Da gracias por todo. Siempre en el nombre de Jesús.

A esto, no hay un tiempo prescrito para que usted tenga su devocional diario – lo importante es que haga un tiempo. Puede ser temprano en la mañana, después de que la familia haya salido a sus actividades diarias, puede ser durante un descanso para el almuerzo, o cuando la familia se haya ido a dormir.

Usted define el tiempo. Obviamente, ante todo, hay que solicitar la ayuda del Señor para querer y establecer ese tiempo diario (Fil.2:13). Luego hay que apartar un tiempo y un lugar para tu cita con Dios.

En cuanto al lugar se puede elegir uno en cual puedas estar atento y tranquilo. Sal de la cama. Siéntate correctamente. No te pongas tan cómodo que empieces a dormirte nuevamente. Que sea tu “aposento espiritual” (Mt.6:6), y una vez allí “cierra la puerta”. Deja fuera todo lo que puede distraer tu atención. Como Jesucristo, hay que buscar la soledad (Lc.5:16)

Veamos este otro texto: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.” Si Jesús valora sus momentos a solas en la presencia de Su Padre Celestial, nos da el ejemplo, ¡Cuánto más deberíamos nosotros sentir esa necesidad!

Ahora, ¿En qué me beneficiara este tiempo con el Señor? En varias maneras

  1. En el conocimiento de su voluntad para mi vida
  2. El poder para hacer su voluntad y evitar las trampas del enemigo
  3. Aliento y animo cuando este desanimado
  4. Gozo de estar a solas con Él, a quien amamos, sin haberle visto.

La disciplina demanda un esfuerzo. Satanás odia la idea de un Tiempo Diario con Dios. El no dejara que sea fácil. Tu Tiempo diario con Dios requiere disciplina, y esto significa muchas veces tener que luchas contra tu propio estado de ánimo. Recuerda que las acciones correctas a menudo producen los sentimientos correctos. Dios premiara tu fidelidad

Usa la variedad para evitar el estancamiento. Me refiero a leer el mensaje en himnos, canciones edificantes, devocionales clásicos, u otra literatura cristiana. Ocasionalmente pasa todo el tiempo en la oración. Si tu mente divaga, pídele ayuda al Espíritu Santo para “llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo” (2Co.10:5). De fallar o faltar un día, pregúntate “¿Por qué?”.

Aprende de esa experiencia a evitar su repetición y negligencia. Después de tres semanas de disciplina adecuada uno comienza a sentirse cómodo con la nueva costumbre. En seis semanas pasa a ser parte de tu rutina diaria.

Decir “no puedo hacerlo, si somos honestos, es decir “no quiero hacerlo”. Podría ser que en una actitud de auto-suficiencia inconscientemente estemos diciendo “no necesito ese tiempo con Dios, puedo arreglarme solo o sola”.

No faltes a tu tiempo diario con el Señor. En algunos lugares, la falta de una cita con el doctor o el dentista se cobra igual. Falta y te mandaran la cuenta igual. Y, ¿Qué acerca de tu cita con el Rey de reyes y Señor de señores? Falta, y aunque Él “no te mandara la cuenta”, igual te costara a lo largo. Muchos hermanos de experiencia habitualmente se lamentan de “no haber orado más”. También abras perdido la gran oportunidad de obtener fortaleza y conducción que necesitas para vivir tu día al máximo de su potencial.

La Salvación II

Salvacion CruzLa fe salvadora da por sentado el arrepentimiento de los pecados (arrepentimiento da el significado de cambiar de opinión en cuanto a tus pecados, y dar la vuelta de ellos). Esto es completamente unido a la fe. Se ha dicho que estos son “dos lados de la misma moneda.”

El Libro de Los Hechos parece enfocarse especialmente en el arrepentimiento con respecto a la salvación. (Hechos 2:38; 3:19; 11:18; 17:30; 20:21; 26:20). Por lo tanto podemos deducir que la Palabra de Dios enseña que el arrepentimiento es esencial a la salvación.

Hay varios textos a través del NT que infieren el mismo punto como 2 Corintios 7:10; 1 Tesalonicenses 1:9; 2 Timoteo 2:25; 2 Pedro 3:9, etc. El mismo Señor comenzó su ministerio diciendo: “Arrepentíos” (Mateo.3:8; Marcos 1:15) Y comisiono a los discípulos con sus palabras finales diciendo “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lc.24:47)

También tenemos que entender que esto no “agrega” algo al requisito de fe para la salvación. No es “fe más arrepentimiento” que salva, pero si una fe arrepentida. Definitivamente la noción de que la salvación es posible aparte de un arrepentimiento genuino y sincero no es bíblico.

Así mismo la salvación es una obra sobrenatural de Dios. En la cual la persona es nacida de nuevo (regeneración). Siendo transformada por el poder del Espíritu Santo por fe en la palabra de Dios, y siendo participante  de la naturaleza divina.

El Señor Jesús lo dijo tan claro en Juan 3: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

El Señor Jesús introdujo estas maravillosas palabras con la expresión “De cierto, de cierto” (literalmente, Amen, amen). Estas palabras en hebreo nos alertan al hecho de que se está dando una verdad importante. Nadie puede entrar en este reino si primero no nace de nuevo.

Así como el primer nacimiento es necesario para la vida física igualmente es necesario un segundo nacimiento para la vida divina. (La expresión nacer nuevo puede también significar “nacer de lo alto”.) En el reino de Cristo solo pueden entrar aquellos cuyas vidas han sido cambiadas. (2Pe.1:4) Cuando una persona confía en Jesús tiene lugar un nacimiento espiritual. Cuando alguien vuelve a nacer por medio del Espíritu, recibe una nueva naturaleza, y es apto para el reino de Dios.

Pablo escribe: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2Co.5:17)

El nuevo nacimiento es una experiencia que solo los verdaderos cristianos conocen. Esta se encuentra por encima de cualquier teoría, filosofía y/o misticismo. Para ser un hecho real, concreto y visible en la vida de aquel a quien Dios Suministrando su Espíritu Santo lo capacita de allí en más para la santificación durante su vida cristiana diaria y con el fin de la entrada al reino de los Reino. (Ti.3:5)

En cuanto a la santificación, este es un proceso progresivo por el cual el Espíritu Santo trabaja en la vida del creyente capacitándolo durante su vida cristiana para cumplir la voluntad de Dios a través de la obediencia a su Palabra, volviéndose más y más como nuestro Señor Jesucristo. (No debemos confundir con santidad ya que este es un estado. El cual es inmediato a la salvación de la persona)

La santificación involucra aspectos como la separación, la cual incluye el mandato de Dios a la separación de cualquier tipo de apostasía religiosa y prácticas mundanas y pecaminosas. Es probable que la persona que no tiene evidencias de santificación y/o separación no haya sido salva. (Ro.12:1-2; 1Co.5:9-13; 2Co.6:14-7:1; Ti.1:16; 1Jn.2:15-17; 2Jn.9-11)

Así mismo la persona que es salva, durante su santificación tendrá  conflictos diarios contra su carne, pero hay provisión adecuada para la victoria por medio del poder del Espíritu Santo. Toda afirmación de que el creyente puede erradicar el pecado en su vida terrenal, no es bíblica. Eso no es posible, pero si el Espíritu Santo proporciona lo necesario para la victoria sobre el pecado. (Gá.5:16-25; Fil.3:12; Col.3:9-10; 1P.1:14-16; 1Jn.3:5-9)

Para finalizar. ¿Se pierde la Salvación?

En este tema siempre hay división en cuanto a opiniones. La cuestión es que si la hay, la misma debe ser con una perspectiva bíblica centrada contextualmente, Y no hablar por hablar. (1P.4:11). Personalmente durante un largo tiempo pensé que la salvación si se perdía, por no tener el conocimiento claro de lo que era la apostasía. Entendiendo ahora que quienes practican esta última, prevaleciendo en ella nunca fueron salvos. (Mt.7:21-23; 1Ti.6:3-5; Hb.6:4-6; 10:26-31; 2P.2; Jud.1)

Pero tras un repaso bíblico diligente, la biblia enseña que el mismo poder de Dios que nos salva, es el mismo poder que nos guarda. (Ro.8:38-39; Hb.7:25; 1P.1:5; Jud.1:24) Dios promete que quiénes El salva, nadie los arrebatará de sus manos, no se perderán, El les dará vida eterna y no perecerán jamás. (Jn.6:37-39; Jn.10:28-29). Si la salvación se perdiera ya no sería vida eterna, sino temporal. Si el señor dice que los suyos no perecerán, no se perderán ni nadie los arrebatara de sus manos, ¿por qué debemos creer lo contrario?

Satanás siempre tratara de causarle dudas acerca de su salvación. El puede hacer que usted pregunte si realmente es un cristiano, y él puede decirle que como usted no siente ninguna diferencia en relación a su vida anterior, nada paso verdaderamente.

Muchos cristianos basan la seguridad de su salvación en los sentimientos. El problema con esto es que los sentimientos cambian. Un día puedes sentirte salvo; el siguiente día por las circunstancias, puede sentir que no lo es. Sin embargo, tenemos algo más que los sentimientos para guiarnos. La Palabra De Dios. Que no cambia

“Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” 1 Juan 5:11-12

La verdad, es que la salvación no se pierde, De todas las cosas de las que debemos estar seguros en esta vida, la más importante es nuestra salvación eterna. Y la seguridad, por medio del testimonio de las Escrituras, de que la poseemos.

Salvacion Cruz

La Salvación I

SalvaciónAsí como en el artículo anterior vimos que la Sana Doctrina es fundamental, ya que la presencia o ausencia de ella determina si somos salvos del pecado o no. Ahora veremos el concepto bíblico de la Salvación el cual incluye también los conceptos escriturales de Redención, Justificación, regeneración y la santificación como fundamento para la vida cristiana.

Para comenzar todo cristiano verdadero cree que la salvación de los pecadores es únicamente por gracia mediante la sangre derramada de Jesucristo. El apóstol Pablo da una vivida ilustración en Efesios 1:7.

“En quien [Jesucristo] tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”

Al seguir la vastedad sublime del eterno plan de Dios para Su pueblo, llegamos a continuación al hecho de la redención. Esto describe aquel aspecto de la obra de Cristo mediante la que somos liberados de la esclavitud y la culpa del pecado y somos introducidos a una vida de libertad.

El Señor Jesucristo es el Redentor (En Él tenemos redención).  Redención implica un rescate. Nosotros somos redimidos. (Rescatados) Su sangre es el precio del rescate; nada menos nos podría servir.

Uno de los resultados de la redención es el perdón de pecados. El perdón no es lo mismo que la redención; es uno de sus frutos. Cristo tuvo que hacer una plena satisfacción por nuestros pecados antes que pudiesen ser perdonados. Él, pues, tomó nuestro lugar, y recibió el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Esto se hizo en la cruz y ahora lo mínimo que podemos hacer por ello –con la ayuda del Espíritu Santo- es glorificar a Dios mediante una vida pura y fructífera.

La medida de nuestro perdón se da en las palabras según las riquezas de su gracia. Si podemos medir las riquezas de la gracia de Dios, entonces podremos medir cuan plenamente El nos ha perdonado. ¡Su gracia es infinita! ¡Y lo mismo es su perdón!

A esto, la justificación en la salvación es totalmente aparte de las obras y el merito propio del hombre. Es llamativo que cada grupo pseudo cristiano, menos el cristianismo bíblico. Enseñe que la salvación se consigue total o parcialmente a través de las obras del ser humano. Esa enseñanza no es bíblica, no es cristiana. Ningún cristiano verdadero puede decirte que para ser salvo necesitas hacer obras para salvarte y/o mantener tu salvación.  El apóstol Pablo muestra en Romanos 3:24-26 y Efesios 2:8-9

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

Este es el sencillo plan de salvación que podemos hallar en la Biblia. Todo se origina en la Gracia de Dios. Gracia es aquello que no meremos. Sin embargo, Dios toma la iniciativa para proveérnosla. La salvación es dada a los que son totalmente indignos de ella, sobre la base de la Persona y de la obra del Señor Jesucristo.

La manera en que recibimos el don de la vida eterna es por medio de la fe. La fe significa que el hombre asume su puesto de pecador perdido y culpable y recibe al Señor Jesús como su única esperanza de salvación.  Justicia es un término legal, donde Dios imputa los pecados de la persona en cuestión a la obra que su hijo hizo en la cruz. (Col.2:14; 1P.2:24) y en Jesús, esa persona es considerado justo. (1Co.1:30; 2Co.5:21).

La verdadera fe salvadora es la entrega de una persona a una Persona. Cualquier idea de que el hombre pueda jamás ganar o merecer la salvación queda para siempre eliminada con estas palabras: Y esto no proviene de vosotros. Los muertos nada pueden hacer, y los pecadores nada merecen sino el castigo.

Es don de Dios. Un don, naturalmente, es un presente, un regalo gratuito e incondicional. Es solo sobre esta base que Dios ofrece la salvación. El don de Dios es la salvación por gracia y por medio de la fe en Jesucristo. Y es ofrecido a todos en todo lugar.

No es base a obras, es decir, no se trata de algo que nadie pueda ganarse mediante unas obras supuestamente meritorias. Nadie se salva por las obras. Y nadie se salva por la fe más las obras. La salvación es por medio de la fe y nada más.

En el momento en que se añade obras de cualquier clase o en cualquier cantidad como medio de conseguir la vida eterna, la salvación ya no es por gracia (Ro.11:6). Una razón de que las obras queden positivamente excluidas es para impedir toda jactancia humana. Si alguien pudiese ser salvo por sus obras, entonces tendría razón para gloriarse delante de Dios. Esto es imposible. (Ro.3:27)

Si alguien pudiese ser salvo por sus propias buenas obras, entonces la muerte de Cristo fue innecesaria (Gá.2:21). Pero sabemos que la razón por la que murió es que no había otra forma en la que los pecadores culpables pudiesen ser salvos. Sus palabras “consumado es” (Jn.19:30) Son determinantes en el asunto.

La fe en Él es la cosa más cuerda, racional y lógica que pueda haber. Confiar totalmente en el Creador y Redentor es totalmente lógico y razonable. Si no podemos confiar en Él, ¿en quién podemos hacerlo? Él ha resucitado y hoy vive.

Por útimo, Las obras son el producto de la salvación. Una verdadera fe salvadora dará implicancias en las posteriores obras las cuales “Dios ha preparado de antemano para anduviésemos en ellas” (Ef.2:10). No hay conflicto con Santiago 2:14-26. Aquí no dice que los hombres sean salvos por la fe mas las obras, sino por la clase de fe que resulta en una vida de buenas obras. Las obras demuestran la realidad de nuestra fe. Las enseñanzas de Pablo están cordialmente de acuerdo con las de Santiago.

Salvacion Jesus

La Sana Doctrina

Sana DoctrinaHoy en día mucho se habla de la doctrina, más específicamente, de la sana doctrina. Pero ¿Qué es la sana doctrina? ¿Por qué es tan importante lo que creemos? ¿Por qué tenemos que poner tanto énfasis en la doctrina? ¿Qué tiene que ver la Sana Doctrina con nuestra vida cotidiana? ¿Cómo influye esta?

Primero, la palabra “doctrina” simplemente quiere decir  “enseñanza”, y la Palabra de Dios es esencialmente la enseñanza de Dios el Creador a nosotros Sus criaturas. Es llamativo que haya personas las cuales dicen que “no es importante la doctrina”. Pero, ¿será esto así a la luz de las Escrituras?

De ninguna manera, ¿Por qué? Principalmente porque la doctrina que creemos determina si somos salvos del pecado o no.

Pablo escribe en Romanos: “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” Romanos 6:17-18

Los cristianos de Roma habían dado una obediencia de corazón al evangelio de la gracia al que habían sido encomendados, incluyendo toda la doctrina que Pablo enseña en este Carta. La doctrina correcta debería conducir a un deber correcto. Respondiendo a la verdad de que habían sido libertados del pecado vinieron a ser siervos de justicia.

La frase libertados del pecado no significa que ya no tenían una naturaleza pecaminosa. Tampoco significa que no cometiesen ya actos de pecado. El contexto muestra que se está refiriendo a liberad del pecado como el poder dominante en la vida.

También en las cartas pastorales el apóstol dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.” 1 Timoteo 4:16

La integridad de un líder piadoso se resume en su santidad personal y su enseñanza pública. La perseverancia en predicar la verdad y vivir esa verdad, siempre acompaña a la idea de una conversión genuina.

El apóstol Juan en su segunda Carta nos dice: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.” 2 Juan 1:9

Cuando Juan dice Cualquiera que se extravía, y no persevera en doctrina de Cristo, se refiere a los falsos maestros. Extraviarse aquí es transgredir, ir más allá de los límites definidos (1Co.4:6). Esto es lo que hacen las sectas y movimientos falsos: pretenden tener nueva luz, nuevas revelaciones y enseñar doctrinas que Dios no ha revelado en Su palabra.

Dos principios útiles para reconocer un movimiento sin Sana Doctrina es viendo su manejo con las Escrituras. Hay quienes dicen que la Biblia no es la palabra de Dios, sino que esta contiene la Palabra de Dios. Cuidado allí. Estas personas seguramente son liberales. El otro extremo son aquellos que afirman la autoridad de las Escrituras, pero también tienen la “revelación del ungido”. Esto es característico en los carismáticos. Los liberales niegan la supremacía de la Escritura. Y los carismáticos socavan su suficiencia. En palabras de Apocalipsis 22:18-19. Los liberales “quitan” y los carismaticos “añaden” a la revelación final dada por Dios, su santa palabra.

Estos no se mantienen en los límites de la revelación cristiana ni perseveran en la doctrina de Cristo, lo que significa las enseñanzas que Cristo mismo dio. Podría también significar todo lo que la Biblia enseña acerca de Cristo.

Asimismo otro principio que nos deja el apóstol Juan, es cuando enfatiza en el versículo 9 que un sectario puede pretender conocer a Dios, pero si no cree en la absoluta deidad y humanidad del Señor Jesús, no tiene a Dios en absoluto. Esta es una doctrina esencial del cristianismo. Quien niega esto de seguro no es cristiano. “Porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.” Jn.8:24 (Comp. Jn.8:58; Ex.3:14)

Viendo en el libro de los Hechos, contemplamos como los primeros discípulos perserveraban en la Sana Doctrina de los apóstoles. (Hch.2:42). Esta es la esencia de la Sana doctrina: Las enseñanzas de los apóstoles y profetas bíblicos, fundamentadas en Jesucristo. Las cuales fueron dadas en las Escrituras una vez y para siempre. (1Co. 3:11; Ef.2:20; Jud.1:3)

Esto es tan significativo, que nuestras vidas cotidianas deben ser nutridas con la Sana Doctrina. Pablo dice en 1 Timoteo 4:6 “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.”

La alimentación continua con las verdades de las Escrituras es esencial para la salud espiritual de todos los cristianos (2Ti.3:16-17). Aquí “las palabras de la fe” es una referencia general a las Escrituras, la verdad revelada de Dios. “Buena doctrina” indica el tipo de teología que enseñan las Escrituras.

Otra causa por la cual es necesaria la Sana Doctrina es para beneficiarnos de su uso, aprendiendo a manejar bien la Palabra de Dios para ser obreros aprobador de Dios. “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15

Dios nos manda constantemente a ocuparnos o retener la Sana Doctrina.

“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” 2 Tesalonicenses 2:15

Esta exhortación directa fue un llamado a tener la respuesta correcta a las grandes verdades sobre las cuales acaba de escribir Pablo. En lugar de agitación deberían experimentar fortalecimiento y firmeza en su vida cristiana. En lugar de aceptar enseñanzas falsas deberían adherirse con fidelidad a la absoluta verdad.

Pablo a traves de sus cartas pastorales habla mucho de la Sana Doctrina y de la manera en que el cristiano debe enfatizar, guardar, ocuparse y retener a la misma. (1Ti.4:13; 2Ti.1:13) Si la doctrina no es importante como dicen, ¿Por qué Pablo nos habla tanto de ella a través de sus cartas?

El apóstol le dice a su discípulo Tito: “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.” Tito 2:1

“Sana” significa saludable y es una palabra que Pablo utiliza nueve veces en las epístolas pastorales (cinco veces en Tito), siempre en el sentido de que la verdad produce bienestar y crecimiento espiritual.

Contrariamente es lo que sucede con la enseñanza falsa la cual menciona en su segunda carta a Timoteo: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” 2 Timoteo 4:3-4

Esta es una profecía que señala que en los postreros tiempos, o sea en estos tiempos. Los hombres rechazaran la Sana Doctrina. El apóstol prevé un tiempo cuando la gente exhibirá una repugnancia evidente hacia la enseñanza saludable. Se apartaran de forma voluntarista de aquellos que enseñan la verdad de la Palabra de Dios.

Tendrán comezón de oír doctrinas placenteras, agradables, cómodas a su carne. Para satisfacer su concupiscencia por doctrinas novedosas y gratificantes. Apartaran de la verdad el oído de una manera que sacrificaran la verdad por las fabulas, esta última se refiere a las falsas ideologías, filosofías y perspectivas presentadas en una gran diversidad de formas, que se oponen a la doctrina sana.

Lamentablemente no es lo peor. Lo peor es que la consecuencia de no tener la Sana Doctrina es la abertura y exposición directa hacia la apostasía. Si uno se aparta de la Sana doctrina se abre a todo tipo de pecado y da muestra de que no ha sido salvo.

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” 1 Timoteo 4:1

La apostasía es la caída del fundamento de la fe. Figurativamente es el divorcio de la verdad y el compromiso con el error. Doctrinas de demonios, son doctrinas inspiradas por demonios. No necesariamente un apostata se convierta en ateo. Mayoritariamente estos mantienen una sutil apariencia de piedad, pero su doctrina se encuentra contaminada. La consecuencia de apostatar y/o mantenerse en la apostasía tiene causas de condenación eterna. (2Ts.2:11-12; Hb. 6:4-6; 10:26-27; 2P.2:1-3)

Dios clasifica a los que se oponen a la Sana Doctrina con los demás pecadores que lo rechazan según 1 Timoteo 1:10, “…para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina.”

Muchos que se encuentran defendiendo falsas doctrinas suelen llamar “divisionarios” a aquellos que los exhortan e instan al arrepentimiento y regreso a la suficiencia escritural. Pero no se dan cuenta que aquellos que se apartan de la Sana Doctrina son los divisionarios, y no quienes los reprenden. Llega un momento donde debemos apártanos de los que causan divisiones en contra de la Sana Doctrina.

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.” Romanos 16:17

La solución de Dios a alguien que se encuentra en la apostasía, en falsas doctrinas, es apartarse de dichas personas y consecuentemente de dicha iglesia y buscar un lugar donde se lo alimente espiritualmente con la Sana Palabra de Dios. Si bien no existen iglesias perfectas. Si existen iglesias sanas doctrinalmente que anuncian todo el consejo de Dios. (Hch.20:27)

“Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.” 1 Timoteo 6:3-5

HE SANA DOCTRINA

Madurez espiritual por medio de la DISCIPLINA

DisciplinaEn épocas de cosas instantáneas como el café y flan instantáneo, etc., muchos creyentes desean la madurez instantánea. El apóstol Pablo compartió la clave hacia la madurez con su discípulo, el joven Timoteo. En 1 Timoteo 4:7 leemos:

Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad

Ejercítate para la piedad. Literalmente este versículo nos dice que nos alineemos con Dios. Esto nos habla de una estructura, un estilo de vida diario organizado que conduce día tras día hacia la madurez.

Todo ejercicio requiere disciplina. La palabra “disciplina“, significa trabajo y esfuerzo diario. Pablo usó una palabra atlética de donde nosotros obtenemos la palabra “gimnasio”. Al igual que no existen atletas instantáneos, tampoco existe la madurez instantánea. Del mismo modo que existen frutos como resultado de la disciplina en la vida de un atleta, numeroso son los frutos de la vida cristiana disciplinada. Cosas comienzan a ocurrir. Cambios hermosos ocurren y Jesucristo comienza el proceso de moldearnos a Su imagen.

Es un gozo saber que no tendrás que hacerlo a solas. Es más, no puedes hacerlo en y por ti mismo. Solamente el Espíritu de Dios podrá hacer que tengas éxito en esta empresa.

La Verdad revelada

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La obediencia disciplinada

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El poder del Espíritu Santo en Ti

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EL CRECIMIENTO EN LA PIEDAD Y LA MADUREZ

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13

Dios nos ha dado una capacidad asombrosa la cual llamamos “habito”. Entregándole a Cristo hábito tras hábito, nuestra vida es moldeada hacia el crecimiento y la madurez.

El Dr. Jay Adams hace un comentario en su panfleto La piedad por medio de la Disciplina, que es de mucho valor: “Generalmente lleva por lo menos 3 (tres) semanas de un esfuerzo diario adecuado para sentirte cómodo realizando una nueva practica. Lleva más o menos otras 3 (tres) el apropiarte tal práctica. Muchos creyentes abandonan después de 3 días.” Un nuevo estilo de vida puede formarse en 6 (seis) semanas. Nosotros utilizaremos 9 (nueve). ¡Piensa en las posibilidades!

Un último pensamiento. Uno de los mayores obstáculos para disciplinarnos es la esclavitud a nuestra “vieja naturaleza”. Muchos no tienen éxito en disciplinarse porque son esclavos de sus sentimientos. Muchas veces no tendrás ganas de nada y tendrás que escoger: obedecer a tus sentimientos o actuar en contra de ellos. Solo la persona que actúa en obediencia a lo que se requiere de él, tenga ganas o no, será exitosa en la adquisición de las disciplinas necesarias para el crecimiento espiritual. La disciplina demanda esfuerzo, pero ¡devuelve cuantiosos beneficios!

Las acciones correctas producen sentimientos correctos. Santiago 1:25 dice “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”