Reflexiones finales sobre la despenalización del aborto

IMG_20180613_150317No es posible borrar de mi mente el debate producido a medidados del 2010 en torno a la legalización del matrimonio gay. Debo confesar que en aquellos tiempos, a mis 16 años, no me encontraba preparado para debatir y declarar consistentemente mi posición en cuanto al tema. Que si bien, aun no siendo cristiano. Era en contra.

Hoy con 24 años. Me encuentro en vísperas de otro nuevo debate en el congreso. En este caso, sobre la despenalización del aborto. Si bien hoy estoy en contra, no era así años atrás. Mis razonamientos eran semejantes a los de muchos con quienes he debatido en estos últimos días, “Es desicion de la mujer” “Los hombres no debemos meternos” “No hay seguridad de que haya vida humana”, etc y etc.

Cabe aclarar que hoy sí. Siendo cristiano y estando preparado e informado sobre el tema. Puedo decir que me avergüenzo de todas esas Falacias que yo mismo pensaba.

Pero yendo más allá de mis pensamientos. Que es lo que motiva a aquellos que están a favor del aborto? La respuesta es sencilla: la inmoralidad sexual. El aborto es un peaje más que ciertos sectores de la sociedad están dispuestos a legitimar con tal de que “ellos decidan sobre su cuerpo”, aún a costas de saber, porque lo saben, que hay una vida humana en el momento  de la concepción. Pero el pecado es irracional y siempre busca excusas para justificarse.

Hoy se está debatíendo una ley que puede promover la cultura de la muerte de los mas inocentes en Argentina. O puede contenerse para buscar alternativas superadoras que guarden ambas vidas. Dios quiera que esta ley no se aprube.

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Sobre la belleza

hombre_cosmosA menudo hay confusión sobre este tema porque la belleza incluye elementos tanto subjetivos como objetivos es decir, el gusto y la realidad.

El primero de los casos por lo general no hay conflicto, en cuanto hablamos de gustos frases clichés como “no hay nada escrito sobre gustos” son comunes oírlas de vez en cuando. El problema se presenta en el segundo plano, en las cuestiones relacionadas con la concepción de la realidad. Como son, o cuales son realmente la esencia de las cosas.

Tomas de Aquino argumentará que la belleza en sí es objetiva, ya que es un concepto que se basa en la realidad. En la “Summa teológica”, Tomás define lo bello como aquello que agrada a los sentidos y/o a la inteligencia, es decir, como aquello cuya contemplación agrada. Sin embargo, aunque la contemplación de lo hermoso conlleve un deleite, la belleza no es el agrado o el deleite, sino aquellas propiedades que hacen que dicha contemplación resulte agradable. La belleza (como la bondad o la verdad) no tiene su origen en el sujeto, sino en parte en el objeto. Y este remite a la idea o ente de Belleza que se encuentra y origina en la naturaleza de Dios la cual se trasmite a través de la creación.  Tal como dice San Pablo en Romanos 1. Las cosas bellas (o buenas y verdaderas) seguirán siéndolo, aunque no hubiera nadie contemplándolas o apreciándolas.

Más aun, Según Tomas de Aquino existen tres tipos de belleza

  1. Belleza inteligible o espiritual (vinculada con la verdad y bondad moral). En este sentido, la fealdad (que se definirá como privación de belleza) se identifica con el error, la ignorancia, el vicio o el pecado.
  1. Belleza natural, que procede de la naturaleza de los objetos y/o sujetos. Un hombre o mujer pueden ser naturalmente más o menos bellos. Física o moralmente. En este caso existe la opción de agraciarse (ponerse bello/a), o en su defecto desgraciarse (ponerse cada vez menos bello/a en uno u otro sentido). Junto con esto reconocer el plano intersubjetivo donde podemos en definitiva agradar (como también desagradar) a otra persona la cual considere nuestras características específicas.
  1. Belleza artificial, que podemos encontrar en las obras humanas. Así, existe un modo de práctica que es el arte o las bellas artes, cuyo propósito es la producción de obras bellas.

Asimismo existen rasgos fundamentales que producen el agrado estético: 

  1. La armonía o proporción del objeto en sí mismo y en relación con lo que le rodea. Ya desde los tiempos antiguos, la teoría de la belleza afirmaba que ésta consistía en la proporción de las partes. Por ejemplo: La arquitectura. La belleza de un pórtico surge del volumen, número y orden de las columnas. La música clásica. Las relaciones en este caso son temporales y no espaciales.
  2. Integridad o acabamiento del objeto, en relación con las perfecciones formales requeridas por su naturaleza.
  3. Claridad (material o espiritual). De tres tipos:
  • Entendimiento: Inteligibilidad, integridad, verdad, ser.
  • Vista: Luz, color, nitidez, limpieza.
  • Oído: disposición agradable de los sonidos.

Dentro de una cosmovisión relativista como la que se encuentra en la sociedad actual, no hay parámetros de verdad, sumo bien, orden natural o belleza objetiva. Por lo tanto la belleza pasa a ser simplemente una preferencia subjetiva, personal, atravesada solamente por cuestiones socioculturales. Este paradigma está en relación con la cuestión moral de nuestro tiempo, el cual según este pensamiento, lo bueno o malo sería cuestión de preferencia personal.

Primeramente, así como C. S. Lewis argumenta en su libro “La Abolición del hombre”, el concepto de belleza (y así como también otros valores morales) se encuentra presente en todas las culturas. Independientemente de las manifestaciones que esta asuma. La idea de belleza se encuentra impregnada en todas las sociedades más allá de sus aplicaciones agradables o desagradables de la misma.

Es cierto que lo cultural (creación humana) impone un parámetro estético distinto en cada sociedad. Pero esto es en un plano netamente superficial.  Lo cultural tiene directa referencia tanto con los valores morales, como con los estéticos. Independientemente de sus aplicaciones y modificaciones pertinentes. Lo cultural no determina lo moral o lo bello. Sino a la inversa, lo moral o lo bello determina lo cultural. Todo esto lo compartimos independientemente de nuestra cultura de procedencia. La belleza es objetiva-compartida por todos más allá de sus representaciones y modificaciones culturales. Es algo que sabemos que está ahí, y a lo cual siempre nos remitimos más allá de nuestras preferencias subjetivas.

Cabe aclarar, que, cuando uno habla de belleza objetiva no está hablando en términos positivistas. Esto es, como que ésta sea medible a través del método científico. Al igual que la bondad y la verdad, la belleza no es una propiedad netamente física que la ciencia pueda medir, y su presencia indica que el mundo material no es lo único que existe.

Ahora bien, no todas las manifestaciones o modificaciones que se hacen de la belleza son igualmente válidas. Y aquí es donde se entra en conflicto con posiciones pluralistas-relativistas. Uno podría considerar que hacer ruido desproporcionalmente con un tambor es bello, pero claramente un tambor haciendo ruido no es lo mismo que un instrumento de percusión en consonancia con otros instrumentos en un conjunto filarmónico. Así también en el arte, la imagen de una virgen pornográfica, no es lo mismo que las pinturas de Miguel Ángel en la capilla Sixtina. Hay un algo que nos dice que lo primero no es bello y bueno (conceptos intrínsecamente ligados), hay algo fuera de punto, en estricta asimetría con lo que debería ser.

La capacidad de percibir la belleza incluye una especie de gusto que puede ser cultivado y entrenado o por el contrario distorsionado y entorpecido. Algunas formas de belleza sólo son perceptibles para aquellos que cultivaron un gusto particular hacia ellas mediante una práctica disciplinada. Por ejemplo, los músicos entrenados distinguen variaciones sutiles de tono que otros no perciben, y los pintores ven matices adicionales en un atardecer. En ocasiones a causa de la desatención, el egocentrismo o el sufrimiento, se puede perder la apreciación de lo bello e incluso desarrollar una preferencia por cosas realmente feas.

Los tonos y los matices son propiedades concretas de la música y los atardeceres están presentes ya sea que tengamos o no la suficiente sensibilidad como para percibirlos. Esto se demuestra en nuestra manera de apreciar la belleza, quedamos pasmados ante algo hermoso, incluso puede sorprendernos y dejarnos sin aliento. Reaccionamos ante algo bello con expresiones de asombro, gratitud, agradecimiento o reverencia. Estas acciones demuestran que en realidad no pensamos que es hermoso sólo porque así nos parece o porque se nos dice culturalmente, sino por la belleza que poseen en esencia, independientemente de nuestra manera de pensar sobre sus manifestaciones. Aquello en verdad hermoso merece una reacción de este tipo.

Volviendo a Tomas, como filósofo cristiano no renegara su cosmovisión judeocristiana. Por lo tanto sostendrá que la belleza, en definitiva, tiene su raíz en la naturaleza de Dios. La persona de suprema hermosura. Y luego en la creación. La cual refleja la maestría y los admirables propósitos divinos. Afectada sí por el pecado del hombre quien en consecuencia tiende a asumir una disposición a la fealdad, la cual es la distorsión de la belleza.

De Todas maneras, la belleza trasciende al cosmos físico para señalarnos al Creador. La naturaleza del mundo exhibe la naturaleza del artista divino que lo creo. Y el alma humana percibe que hay tal cosa como belleza objetiva. El profundo anhelo humano por la belleza, es un ansia que no puede hallar satisfacción plena en este mundo caído en pecado y es un indicio de que fuimos hechos para algo más que esta vida.

 

 

¿Es “discurso del odio” la desaprobación de la homosexualidad y el matrimonio homosexual?

bandera

El término “discurso del odio” es frecuentemente usado por el movimiento LGTB en sus ataques contra los cristianos. Todo aquello que no esté de acuerdo con el punto de vista del movimiento homosexual es en ocasiones rotulado como “discurso del odio” y por ende, ridiculizado.

Muchos en la agenda a favor de la homosexualidad, considerarán cualquier discurso negativo como difundir el odio. Esto es solo una técnica psicológica usada por ellos para acallar la oposición y controlar la forma como ellos quieren dialogar. Vamos a echarle un vistazo a la definición. ¿Qué es el “discurso del odio”? :

“Discurso del odio es una forma de comunicación que no tiene un significado diferente a aquel que la expresión de odio hacia algún grupo, especialmente en circunstancias en las cuales la comunicación probablemente provoque violencia. Es primeramente, una incitación al odio contra un grupo de personas definidas por raza, grupo étnico, origen nacional, género, religión, orientación sexual, y similares. El discurso del odio puede ser cualquier forma de expresión considerada como ofensiva a grupos minoritarios en cuestión de raza, etnia y religión y otras minorías discretas o hacia las mujeres.”[i]

Podemos ver entonces que el discurso del odio es el que ataca a una persona o a un grupo sobre la base de su raza, religión, género, orientación sexual, partidos políticos y que tiene el resultado potencial de producir daño.

Tal vez el movimiento LGTB (desde ahora así) deberían estudiar el discurso del odio un poco más. Aparentemente, ellos no lo entienden. ¿No tenemos nosotros los cristianos el derecho a nuestras opiniones? ¿No tenemos el derecho de ejercitar la libertad de nuestras creencias religiosas? Por ahora, lo tenemos. Pero esto podría cambiar como resultado del discurso del odio de parte del LGTB, el cual es con frecuencia dirigido a los cristianos.

Al LGTB les gusta llamarnos “homófobos” (los que rechazan a la homosexualidad y a los homosexuales), promotores del odio, etc., y nos etiquetan como intolerantes y dicen que servimos a un Dios anticuado. Al hacerlo, ellos cometen el mismo error del que nos acusan. Aquí está el cómo…

Ellos nos degradan y atacan como cristianos (un grupo religioso), y estoy seguro que intentan intimidarnos para no participar en el campo de la política y estructuración social de nuestra cultura, basada, en nuestras creencias religiosas. Ellos ultrajan nuestro estilo de vida cristiana el cual incluye el derecho a desaprobar la homosexualidad, la bestialidad, la pedofilia, la poligamia, la poliandria (una clase de poligamia donde la mujer tiene más de un marido), la pornografía, etc. Ellos también incitan a las acciones perjudiciales contra los cristianos con sus informaciones tergiversadas del cristianismo. Por ejemplo, ellos algunas veces llaman al Dios del Antiguo Testamento un asesino de bebés, maniático genocida, verdugo, homófobo, etc. Tales acusaciones pueden fácilmente incitar a la ira, al odio y a la violencia hacia los cristianos. Después de todo, si Usted acusa un grupo religioso lo suficiente, las personas empezarán a creer las acusaciones, y como todos sabemos, tenemos que estar conscientes de que las creencias llevan a la acción. Piense en un momento la propaganda de Hitler contra los judíos y su efecto contra ellos. ¿Qué les sucedería a los cristianos si todos alrededor de ellos piensan que están siguiendo a un Dios asesino de bebés, verdugo que ha sido etiquetado como homófono y alguien que apoya el genocidio? Piense acerca de esto. Al etiquetar a grupos de personas, ya sean cristianos, en forma negativa, se facilita que un grupo  ― ¿el LGTB?― odie a otro, a ser emocionalmente diferente, más irracional y potencialmente violento. ¿Estarían esas personas de la forma como están adoctrinada por el discurso del odio de la hipocresía secular, liberal tratar a los cristianos con amor y bondad o con temor e intimidación? De las anteriores, ¿cuál trae paz y cuál trae persecución?

Pero tal clase de razonamiento no detiene al LGTB de su doble discurso e hipocresía; probablemente porque no han pensado en más adelante. Los insultos, las acusaciones y la intolerancia del LGTB hace que sean rápidos para juzgar y lentos para el amor. Ellos están dispuestos a acusar mientras ignorar su propia culpa. Fácilmente condenan y permanecen ciegos en la forma como hacen las mismas cosas de lo que acusan a otros. ¿Quién sabe? Tal vez las actitudes de ellos han sido moldeadas por su mismo discurso del odio de lo que ellos quisieran entender.

No es intolerante, ni es tener una mente estrecha cuando decimos que seguimos a Cristo y creemos que la homosexualidad, la pornografía, la pedofilia, la violación, el adulterio, etc. están todas equivocadas. Estamos expresando la libertad que tenemos al escoger nuestra religión a pesar del temor y la agenda que fomenta e impone el LGTB.

 Como cristianos estamos supuestos a no odiar a los homosexuales, adúlteros, asesinos, mentirosos, etc. Nuestro discurso no debe estar motivado por ninguna expresión de odio hacia ningún grupo. De todo corazón desaprobamos sus acciones pecaminosas pero también oramos por ellos y por aquellos que nos maldice, persiguen y nos hacen mal calumniándonos: “bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.” (Lc 6:28). Somos perseguidos por lo que consideramos justo y verdadero, vilipendiados, señalados equivocadamente y falsamente acusados por aquellos que buscan sentarnos en juicio por nuestra fe.

Esto no es propagar el odio ni tampoco es la intención difundir el odio. Más bien, es defender la posición bíblica, demostrando los riesgos en la salud biológica y psicológicamente debido a la homosexualidad. Argumentar que no aporta “progreso” a la sociedad. Y sostener el estándar y la definición tradicional del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Pero acusar a los cristianos de propagar el odio es algo que tanto seculares como homosexuales regularmente hacen. Son ellos quienes expresan desdeño y ridiculizan a la comunidad cristiana y son ellos, quienes difunden odio en sus abiertas y constantes campañas negativas contra el cristianismo y los cristianos.

[i] usaeducationguides.com

 

Temas que me preocupan

Frecuentemente tengo un conjunto de pensamientos que se dirigen hacia lugares particulares. Temas especificos. Haciendo autocritica me planteo: ¿que es lo que me lleva a estar tan ocupado, o hasta casi obsesionado con estos temas? ¿que puede hacer para corregir o cambiar algo de ello? ¿o acaso sere yo el que tiene que cambiar en algun punto de estos respectivos asuntos? ¿Cómo abordarlos desde mi circulo de influencia? Algo claro si observo: todos tienen implicancias eticas. De uno u otro modo concluyen alli. Son temas sociales, asimismo. ¿como afecta esto a la vida de la sociedad, a la familia, a la iglesia, indivualmente o institucionalmente? Estos son los temas en cuestion.

1. Ideologia de genero

2. Feminismo

3. Homosexualismo

4. Aborto

5. Teoria de la evolucion

6. Relativismo – Subjetivismo

Respuestas a las posiciones sostenidas por ateos

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  • No existe Dios
  • Esta no es una posición lógica para sostener, debido a que saber a ciencia cierta que no existe Dios significa que la persona tendría que conocer todas las cosas para determinar que no existe. Debido a que él o ella no pueden saber todas las cosas ―ya que si lo supiera, sería Dios― entonces, él o ella no puede lógicamente decir que Dios no existe.
  • Creo que Dios no existe
  • Decir, “Creo que Dios no existe” es una elección consciente. Pero, ¿en qué basa su elección? ¿En la evidencia, en la falta de evidencia, en la lógica, en la fe, o en una combinación de las tres?
    • Si en la evidencia, ¿qué evidencia positiva existe que refute la existencia de Dios?
      1. No puede existir tal evidencia, debido a que la evidencia, en naturaleza, es física (la evidencia es un efecto o el resultado de algo en la realidad). ¿Cómo podría la evidencia refutar la existencia de Dios el cual, por definición, es el creador de la realidad y separado de ésta? (Estoy defendiendo al Dios cristiano revelado en la Biblia).
      2. En una corte, el testimonio es admisible como evidencia, pero nadie puede testificar perfectamente que Dios no existe.
    • Si por la lógica, ¿qué prueba lógica tiene Ud. que niega la existencia de Dios?
      1. A lo mejor, solamente la lógica puede refutar las pruebas teístas. Refutar las pruebas teístas no significa que Dios no existe. Sólo significa que aún, las pruebas presentadas son insuficientes.
      2. La lógica sólo puede refutar las pruebas teístas que son presentadas, y negar tales pruebas no es una refutación de todas las pruebas posibles, debido a que nadie puede conocer o presentar todas las pruebas posibles de la existencia de Dios. Por lo tanto, la negación de las pruebas no desmiente la existencia de Dios.
      3. Si existiera un argumento lógico que probara que Dios no existiera, éste, o no se ha dado a conocer o no existe.Si se supiera éste sería utilizado por los ateos. Pero debido a que ninguna prueba de la no existencia de Dios ha sido exitosamente defendida por los ateos, podemos concluir que hasta el momento, no existen pruebas lógicas para la no existencia de Dios.
    • Si por la fe sola, entonces, la posición no es sostenida por la lógica o la evidencia y es una posición arbitraria.
    • Si es una combinación de la evidencia, de la lógica o de la fe, entonces, de acuerdo al anterior análisis, ninguna es suficiente para validar el ateísmo. Una combinación de medios insuficientes no válida el ateísmo.
  • Para alguien que cree que no existe Dios, es sostener esa creencia por fe, debido a que no existe evidencia que sostenga positivamente el ateísmo y no existen pruebas lógicas de que Dios no existe. Esto sería después de todo, imposible demostrar en forma practica una negación.
  • No existe evidencia para Dios
  • Esta no es una posición lógica para sostener, ya que saber a ciencia cierta que no existe Dios significa que la persona tendría que conocer todas las cosas para determinar que Dios no existe. Debido a que él o ella no puede saber todas las cosas―ya que si lo haría, sería Dios―entonces, él o ella no puede decir con lógica que Dios no existe.
  • No he visto suficiente evidencia para la existencia de Dios
  • Decir que Ud. no ha visto suficiente evidencia para la existencia de Dios es una posición intelectualmente honesta, pero realmente es una forma de agnosticismo la cual sostiene que Dios no es conocido o conocible, mientras que admite la posibilidad de la existencia de Dios.
  • Si una persona no ha visto suficiente evidencia para la existencia de Dios, entonces, esto significa que él o ella no ha visto aún toda la evidencia y podría haber suficiente evidencia. Esto significaría que Dios puede realmente existir, así que la persona es agnóstica con relación a Dios, lo cual hace la posición atea de él o ella inconsistente con su declaración.
  • Me falta creer en Dios
  • La falta de creencia en Dios parece ser una posición defensiva debido a que las posiciones autoritarias ateas son trabajadas con problemas lógicos (mostrado anteriormente). Si el ateo dice que a él o ella les “falta creer” en Dios, entonces, su objetivo parecería ser sostener una posición que es inatacable debido a que no asume ninguna posición que permita ser atacada. El problema es que la “falta de creencia” en Dios es una posición intelectual hecha por una escogencia de esa misma “falta de creencia”. Por lo tanto, es una posición ya que es el resultado de una escogencia. Cualquier posición que se sostenga debe tener razones o la misma, no es una posición. Sería nada. El ateo que afirma que le falta creer está afirmando una posición de falta de creencia.
    1. A mi gato le falta creer en Dios, así como también a mi computador. ¿Son ellos también ateos? Por lo tanto, la falta de creencia no es simplemente una declaración suficiente debido a que ésta puede incluir animales y objetos inanimados.
    2. Si Usted dice que la “falta de creencia” se refiere solamente a Ud. como ser humano, entonces, vea el punto A.
  • No creo en Dios
  • ¿Es esto lo que ha escogido? Si es así, ¿por qué? ¿Qué le hace a Ud. no creer en Dios?
  • ¿Existe una razón inteligente del por qué Usted no cree en Dios? Me puede decir, ¿cómo es esto?
  • El naturalismo es verdadero; por lo tanto, no hay necesidad de Dios
  • El naturalismo es la creencia de que todos los fenómenos pueden ser explicados en términos de causas naturales y leyes. Si todas las cosas fueran explicadas a través de las leyes naturales, esto no significa que Dios no existe debido a que Dios está, por definición, fuera de las leyes naturales ya que Él es el creador de éstas.
  • Algunos podrían decir que si todas las cosas pueden ser explicadas por medio de las leyes naturales, esto significaría entonces que no existe evidencia para Dios.
    1. Pero: ¿pueden todas las cosas ser explicadas por medio del naturalismo? No. El naturalismo, hasta hoy, no ha explicado todos los fenómenos conocidos, ni tampoco podemos asegurar que todas las cosas en el futuro serían explicadas por medio de éste, ya que no conocemos todos los fenómenos que pudieran ocurrir. Por lo tanto, no es un hecho que el naturalismo pueda explicar todas las cosas. Dios no es por lo tanto, negado por medio del naturalismo.

Por Matt Slick, Aquí.

¿Es el ateísmo viable?

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Esencialmente, el ateísmo es una posición negativa. Esta no es acerca de creer en un dios, o creer activamente que no existe Dios, o escoger no ejercitar alguna creencia o con relación a la no creencia en Dios, etc. Cualquier posición que se le quiera dar al ateísmo, esta siempre será negativa.

En discusiones con los ateos, nunca he escuchado evidencia alguna para la validez del ateísmo. En los círculos ateos no existen “pruebas” de que Dios no existe; por lo menos, alguna que yo haya escuchado; especialmente y debido a que Ud. no puede probar una negativa con relación a la existencia de Dios. Claro está que esto no quiere decir que el ateísmo no haya intentado ofrecer algunas pruebas de que Dios no existe. Pero sus intentos invariablemente serán insuficientes. Después de todo, ¿cómo prueba Ud. que no existe Dios en el universo? ¿Cómo prueba que no hay Dios en todos los lugares y en todos los tiempos? Simplemente, Ud. no lo puede hacer. Además, si existieran pruebas de la no existencia de Dios, entonces, los ateos las estarían usando continuamente. Pero no escuchamos de ninguna prueba generalizada para sostener el por qué del ateísmo o el negar la existencia de Dios. Es muy difícil, si no imposible, probar la posición atea debido a que el intento del ateísmo es querer probar una negación. Por lo tanto, y debido a que no existen pruebas para la verdad atea y que no existen pruebas de la no existencia de Dios, la posición del ateísmo debe ser sostenida por fe.

Sin embargo, la fe no es algo que a los ateos les gusta reclamar como la base para adherirse al ateísmo. Por lo tanto, los ateos deberán ir al ataque y negar toda evidencia presentada para la existencia de Dios y poder darle así credibilidad a su posición intelectual. Si ellos pueden crear un vacío evidencial en el cual ningún argumento teísta pudiera sobrevivir, la posición de ellos podría ser vista como más intelectualmente viable. Es en la negación de las pruebas y evidencias teístas que el ateísmo trae su propia justificación proclamando asi, su misma existencia

Sin embargo, hay una sola forma en la que el ateísmo es defendible intelectualmente y esta es en el mundo de lo abstracto de la simple posibilidad. En otras palabras, el ateo tendría que proponer que fuera posible que Dios no exista.1 Pero declarar que algo es posible no significa que sea una realidad o que es prudente adoptar tal posición. Si yo digo que es posible que exista una fábrica de helado en Júpiter, ¿se convierte esta posición en intelectualmente defendible? O, ¿es una posición que vale la pena adoptar simplemente porque es una posibilidad? En lo absoluto. Afirmar simplemente una posibilidad basado solamente en que es una opción posible—no importa cuán remota sea esta posibilidad—no tiene suficiente base como para que los ateos afirmen la viabilidad de su ateísmo. Ellos deben llegar con algo más que un simple, “Esto es posible” o “No hay evidencia alguna de la existencia de Dios”, de lo contrario, deberá haber una fábrica de helado en Júpiter y el ateo tendrá que subirse en ese carro y empezar a defender la posición de que el helado en Júpiter sí existe.

Al menos, nosotros los cristianos, tenemos evidencias para la existencia de Dios, tal como la profecía cumplida en la persona de Jesús, en Su resurrección, en el Argumento Transcendental, el problema de entropía, etc.

Existe otro problema para los ateos. Refutar simplemente las evidencias de la existencia de Dios no prueba que el ateísmo es verdadero más que refutar el testimonio de un testigo en un matrimonio el cual ese testigo niega la realidad del mismo. Debido a que el ateísmo no puede ser probado y debido también a que refutar las evidencias contra Dios no prueba que Dios no existe, los ateos tienen una posición que intelectualmente es difícil de defender. En el mejor de los casos los ateos sólo pueden decir que hasta el momento no existen evidencias convincentes para Dios las cuales hayan sido presentadas. Pero ellos no pueden decir que no hay evidencias para Dios, ya que los ateos no pueden conocer todas las evidencias que posiblemente existan en el mundo. A lo mejor, sólo pueden decir que la evidencia presentada hasta ahora no ha sido suficiente. Lógicamente, esto significa que podría haber evidencias las cuales se presentarían en el futuro y serían suficientes. El ateo debe reconocer que efectivamente, debe existir aún una prueba que no ha sido descubierta y que la existencia de Dios sí es posible. Esto convertiría al ateo más en un agnóstico ya que a lo mejor el ateo puede ser solamente escéptico con relación a la existencia de Dios.

Esta es la razón por la cual los ateos necesitan atacar el cristianismo, ya que éste, hace afirmaciones muy altas con relación a la existencia de Dios, las cuales desafían el ateísmo de ellos y permite entrever agujeros en sus vacíos, los cuales, de hecho, les gusta tener. A los ateos les gusta tener el universo con un solo dios en éste: Ellos mismos.

  • 1.No creo posible que Dios no exista y pienso que tal clase de afirmación por parte del ateo es a la larga, ilógica.

Por Matt Slick, aquí.

Un examen de lo que el ateísmo afirma como verdades

hombre_cosmosDefinición de ateísmo

El ateísmo es una fe o cosmovisión que niega la existencia de cualquier deidad sobrenatural. El Diccionario Inglés Oxford suministra la siguiente definición: “No creer en nada de un Principio o Mente diseñadora, ni tampoco en alguna Causa, Medida o Regla de cosas, sino en el Azar o Casualidad… es ser un perfecto ateo.”

La palabra “ateo”, es simplemente dividida en “a”, como  “negación” y “theos”, “dios”; la que significa simplemente: “sin dios”. Aunque la misma palabra y su significado es sencillo, existe una variedad de complicaciones filosóficas y temas problemáticos que deben ser tratados, así como aclaraciones que necesitan ser hechas en cuanto se refieren al ateísmo.

El problema del “ateísmo” como una definición

El primero y más importante problema que se levanta con la palabra “ateo” es el tipo de pretensión de verdad que afirma ser hecho. El Dr. Mortimer Adler describe esta dificultad de la siguiente manera:

  • Una proposición existencial afirmativa puede ser probada, pero una proposición existencial negativa –o sea, aquella que niega la existencia de algo– no puede ser probada.”

Cuando una afirmación de verdad existencial negativa se presenta, quien hace tal afirmación se ha disparado a sí mismo, no en el pie, sino en la cabeza. A menos que la persona pueda estar presente en todos los lugares del universo existente al mismo tiempo, no tiene forma de confirmar que lo que el afirma negando, en realidad, no existe. Y éste, es un dilema que el ateo encuentra en sí mismo.

Reconociendo su dilema, ateos como Richard Dawkins refutan tal argumento diciendo que, mientras que ellos no puedan probar que un monstruo espagueti volador no existe, es altamente improbable que tal cosa realmente exista; por lo tanto, la posición intelectual más inteligente que sostienen es la que dice que tal cosa, no existe.

Sin embargo, tal argumento comete dos errores. Primero: Al comparar a Dios con un monstruo espagueti volador cometen el error lógico de la analogía incorrecta. Segundo: Solo porque algo es improbable no descarta su existencia. Todos los científicos reconocer que es contra todas las probabilidades matemáticas que todas las constantes del universo cósmico y los mecanismo biológicos necesarios para la vida, llegarían a ser. Sin embargo, estos lo tienen y la humanidad existe.

La pregunta no es si la existencia de Dios es improbable, sino más bien, ¿si hay evidencia razonable, lógica que lo lleve a uno a la conclusión de que Dios existe?

¿“Probablemente” Dios no existe?

Los ateos responden a esta pregunta negativamente, así que el siguiente movimiento que ellos hacen es decir que Dios “probablemente” no existe. Un ejemplo reciente de esta postura ha sido el de avisos publicitarios en buses, en varios países en los últimos años, que dicen: “Dios probablemente no existe”.

Sin embargo, esta afirmación es errónea por dos razones. La primera razón, porque no es la forma como los seres humanos viven en muchas otras áreas de la vida que consideran importantes. Pocos comerían una comida si estuviera etiquetada como, “Probablemente no es veneno”, y menos abordarían un avión con un aviso que dijera, “Probablemente seguro para volar.”

La segunda razón, es que este tipo de publicidad ignora el hecho de que la seriedad de una afirmación de la verdad establece una suma necesaria de evidencia para apoyarla. Si está equivocado, la afirmación de la verdad del ateo lleva con esta, unas consecuencias enormes, eternas e irreparables. Siendo este el caso, debe ser imperativo por parte del ateo, tanto intelectual como moralmente, presentar pruebas de peso y fundamentales para apoyar la posición de él o de ella; pero ellos, no presentarán nada para apoyar su inútil afirmación de que Dios, “probablemente” no existe.

Simplemente, el ateísmo no puede cumplir con la prueba de la evidencia para la seriedad de la afirmación de la verdad que hace. Más bien, usando un supuesto argumento desde el silencio, el ateo, y aquellos a quienes ha convencido de su posición, se dirigen a la muerte con sus dedos cruzados, deseando no enfrentar la realidad rigurosa de que la eternidad es un tiempo horriblemente largo para estar equivocados.

La ciencia y la existencia de Dios

Algunos ateos reconocen la gravedad de esta situación y por lo tanto, cuando se encuentran presionados por la evidencia ellos toman una posición que se puede reducir a, “La ciencia ha refutado a Dios.” Sin embargo, existen muchas razones que muestran que esta afirmación es, tan enormemente pobre como tan poco bien pensada. Pero para entender la lógica detrás de la posición, es necesario primero, un poco de historia.

Después de los acontecimientos de septiembre 9, una rama del ateísmo –el ateísmo militante, referido algunas veces como el “odio hacia el teísmo”– se levantó agresivamente y demandó a la sociedad deshacerse de toda religión. En vez de enfocarse en los extremistas religiosos, los cuales usan la religión para justificar la violencia y las acciones criminales, los militantes ateos reaccionaron indiscriminadamente contra todas las personas de fe y las colocaron, dentro del mismo balde, etiquetándolas, peligrosamente, como un todo; como religión.

Pero la pregunta que enfrentaban los ateos militantes era: “¿Cómo deshacernos de la religión?” El acuerdo aparente, era usar la ciencia como base y herramienta para reemplazar la necesidad de religión. Esta táctica no es nada nueva y era la misma posición presentada por Tomás Huxley en 1800 cuando pensó en establecer científicos como los nuevos curas para la humanidad. Esta “fe” en la ciencia no es para nada, ciencia; sino “cientificismo”, el cual dice que solo la ciencia y nada más que la ciencia es el único camino para descubrir la verdad.

Problemas con el cientificismo

Mientras que la ciencia, de hecho, ha suministrado muchos y grandes logros a la humanidad, las esperanzas que el ateísmo tiene para que el cientificismo remplace la religión está, equivocadamente fundada.

Primero: El cientificismo se refuta a sí mismo. La declaración, “deberemos creer solo lo que puede ser científicamente probado”, no puede ser científicamente probado, porque es una declaración filosófica, y está muy basada en su propio criterio, el cual, tiene que ser rechazado.

Segundo: El cientificismo ignora muchos y respetados métodos usados para obtener conocimiento. Por ejemplo, el método legal, forense e histórico de descubrir la verdad es cada día usado y es bastante respetado. El método legal o jurídico no ignora el testimonio o hechos porque estos no son, empíricamente (que procede de la experiencia), producibles o que se puedan probar. Por un proceso de eliminación y corroboración (confirmación), el método legal le permite a la historia y al testimonio hablar por sí mismo hasta que un veredicto es alcanzado más allá de una duda razonable y se logre el balance de probabilidad.

Tercero: El cientificismo ha demostrado ser, desde una perspectiva moral, totalmente desastroso. El ateísmo militante asegura que si la religión puede ser desterrada, entonces la humanidad tendría paz y armonía. Pero incluso, una mirada superficial a la historia, desde la Ilustración, dice todo lo contrario. En vez de resultar en paz, la Ilustración marcó el comienzo de una revolución secular sangrienta de forma continúa que llegó a su clímax en el siglo XX, dejando el más grande cementerio de seres humanos en la historia. Irónicamente, uno de los heraldos, jefe del ateísmo –Nietzsche– predijo, y correctamente, que debido a que supuestamente, él y otros, habían asesinado a Dios en el siglo XIX, el siglo XX sería el más sangriento de todos los siglos.

Y finalmente, más que señalar en dirección opuesta a un Creador trascendente, los avances de la ciencia –y más que nunca– han confirmado la existencia de un Dios teísta. La muerte de la teoría del estado estacionario y el actual entendimiento de que el universo, como lo conocemos, explotó de la nada a su existencia, la increíblemente fina sintonía del universo para la vida humana, la confirmación de la complejidad especificada como el ADN –y que una sola unidad contiene información digital equivalente a 600.000 páginas de inteligencia y es, matemáticamente idéntico, a un idioma– todos actúan como señalando a una fuente inteligente que está detrás de todo esto.

En verdad, la posición atea acerca de la ciencia, comete la falacia lógica del dilema falso. El ateísmo demanda que una persona escoja entre la ciencia y Dios, cuando de hecho, tal división no necesita que ocurra. Tal requisito se puede comparar a que una persona sea obligada a escoger entre, (1) las leyes de la combustión interna, y (2) Henry Ford, como la razón de la existencia del automóvil. El hecho es que las dos alternativas no son contradictorias, sino que se complementan. El ateo falla en la diferencia clave entre la agencia (Henry Ford) y el mecanismo (la combustión interna). De la misma forma, Dios es la agencia inteligente y causa eficiente detrás de todo, con Sus leyes naturales y los mecanismos llevando a cabo Sus intenciones para producir Sus deseos y resultados finales.

Al final, el ateo no puede apoyarse en la ciencia para negar la existencia de un Creador trascendente y se ve obligado a admitir que el ateísmo en sí, no es un hecho, sino más bien, un sistema de creencias que descansa en la fe. El verdadero encuentro no es entre la ciencia y la religión, sino entre las cosmovisiones ateístas y naturalistas contra la cosmovisión teísta.

El ateísmo y fe

Siendo este el caso, la cosmovisión ateísta debe dirigir dos errores fatales que hace con relación al concepto de fe: (1) que la fe es sólo un concepto religioso, y (2) que la fe significa creer en algo que no tiene evidencia. Ninguna es verdadera.

En cuanto al primer punto, algunos ateos honestos admitirán que el ateísmo es una cosmovisión y fe. Un ejemplo es del ateo científico George Klein, que escribió:

  • Soy un ateo. Mi actitud no está basada en la ciencia, sino más bien en la fe… La ausencia de un Creador, la no existencia de Dios es mi fe infante, mi creencia adulta, inamovible y santa.”

En cuanto a la fe, que es definida, como una creencia que carece de pruebas, nada podría estar más lejos de la verdad. La ciencia tiene fe en la lógica, las matemáticas, las leyes naturales y la inteligibilidad del universo y creer en todas esas cosas es estar firme y nunca cambiar. Cada día, las personas actúan en fe; desde las comidas que comen en los restaurantes, las medicinas que se toman prescritas de sus doctores y los matrimonios en los que participan con su cónyuge.

En el Nuevo Testamento de la Biblia, la palabra usada para “fe” es, “pístis”, el cual es un sustantivo que viene del verbo, “peídso”, que significa, “ser persuadido”. Los mejores léxicos, como por ejemplo BDAG, muestran el significado de “pístis” como: “un estado de creencia sobre la base de la fiabilidad de aquel en que se cree”; “confianza, seguro”; “eso que despierta confianza”; “confiabilidad, fidelidad relacionada a ser digno de creencia o confianza.” En otras palabras, la idea de que la fe significa “creencia ciega” contraria a la evidencia, es extraña en la Escritura.

La comunidad de la fe

En conclusión, tanto el ateísmo como el teísmo hacen declaraciones de fe que involucran finalmente a la realidad. Ambos deben referirse a algo que es eterno, porque cada uno reconoce, que todo lo que existe depende de su existencia y debe la misma existencia a algo diferente de sí mismo.

Para el ateo, esa realidad final es un universo eterno donde sólo existe la materia física. La lucha del ateísmo es explicar cómo el universo es eterno, cuando todo descubrimiento científico muestra que ha tenido un principio, y cómo –debido a que un efecto siempre se parece en esencia a su causa– un universo impersonal, no consciente, sin sentido, sin propósito y sin moral, accidentalmente creó seres personales, conscientes y morales que están obsesionados con el sentido y el propósito.

El teísta no tiene tal problema, porque sostiene que un Dios personal, consciente, con propósito, inteligente, moral y eterno, creó seres a Su imagen y estableció el universo y sus leyes, que rigen la existencia de ellos.

Lejos del ateísmo, el cual uno de sus portavoces principales, Jean Paul Sartre, describe como: “Un largo negocio, duro y cruel”, la Biblia dice que Dios creó una existencia significativa y gratificante donde, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 2 Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. 3 No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.” (Sal 19:1-3).

Al final, el Dr. John Lennox claramente tomas las decisiones entre el ateísmo y el teísmo:

  • No existen muchas opciones; fundamentalmente sólo dos. O la inteligencia humana finalmente debe su origen a una materia que no tiene mente; o hay un Creador. Es extraño que algunas personas afirman que es la inteligencia de ellos la que los lleva a preferir la primera a la segunda.”

Por Robin Schumacher, aquí.

Toma de Decisiones y “Tengo Paz al Respecto”

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Toma de Decisiones y “Tengo paz al Respecto”

Por Eric Davis

Un cristiano profesante estaba en un matrimonio difícil por muchos años. Llegó al punto en que se sentían como si no podían aguantar más. El divorcio entró en los pensamientos. Ellos buscaron el consejo de otros cristianos. Algunos abrieron las Escrituras, otros no, y algunos oraron. Aunque no había base bíblica para el divorcio, llegaron al punto en que no podían ver cómo Dios quería que fuesen infelices en el matrimonio. El matrimonio no trae sentimientos de paz y consuelo. Así, se continuaron adelante con el divorcio sobre la base de que tanto ellos como sus amigos cercanos cristianos “tenían una paz al respecto.”

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La Guía del Principiante Para la Resolución de Conflictos

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La Guía del Principiante Para la Resolución de Conflictos

Por Tim Challies

Un motivo de continua preocupación para mí es un conflicto interpersonal dentro de la iglesia. No es la existencia o incluso la cantidad de conflictos, sino la incapacidad y la falta de voluntad para tratar con ello cuando surge, y esto a pesar de la clara enseñanza de la Biblia de que los cristianos deben resolver los conflictos y cómo los cristianos han de resolver los conflictos. Es muy sencillo: Como creyentes no estamos permitidos por Dios de tener peleas abiertas sin resolver con otros creyentes. Debemos trabajar para traer cualquiera y todos los conflictos interpersonales con la resolución adecuada.

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¿Evolucionaron realmente los humanos de criaturas simiescas?

Hominido

Los documentales televisivos sobre la evolución del hombre son abundantes. Algunos de los que han logrado mayor popularidad en los últimos años han sido Caminando con el hombre de las cavernas (Walking with the Cavemen), producido por la BBC y transmitido en el canal Discovery en el año 2003, El viaje del hombre: Una odisea genética (The Journey of Man: A Genetic Odisey), producido por la National Geographic en el 2003 y Sobreviviente: El misterio nuestro (Survivor: The mystery of us) (2005), también de la National Geographic. Todos estos programas presentan como un hecho la historia de la evolución del hombre a partir de criaturas simiescas durante varios miles de años. Estos documentales dicen que los antropólogos encontraron el eslabón perdido de la cadena de la evolución del hombre y que los científicos han “comprobado”, según un estudio del ADN y de otros estudios, que la evolución sí se lleva a cabo. Pero, ¿cuál es la prueba real de la evolución del hombre? ¿Cuál de las evidencias no escuchamos? En este capítulo, examinaremos cómo elaboran los antropólogos un hombre a partir de un simio o simios de un hombre. Y de nuevo, concluiremos que las evidencias revelan el hecho de que el hombre es una creación única, hecha a la imagen de Dios.

Tal vez el trago amargo de un cristiano es intentar “hacer las paces” con Darwin por la supuesta ascendencia simiesca del hombre. Incluso hay cristianos que carecen de sentido crítico y aceptan la evolución como “la manera en que Dios crea” y tratan de alguna manera de elevar el origen del hombre, o por lo menos de su alma, por encima de la de todas las bestias. Los evolucionistas tratan de suavizar el asunto asegurando que el hombre no evolucionó exactamente del simio (sin cola), pero sí de criaturas simiescas. Sin embargo, esto es algo simplemente semántico puesto que muchos de los presuntos ancestros simiescos del hombre son simios con nombres científicos, entre los cuales está la palabra pithecus (derivada del griego pithēkos y significa “simio”). El ampliamente aclamado “ancestro humano” comúnmente conocido como “Lucy”, por ejemplo, tiene el nombre científico de Australopithecus afarensis (que quiere decir “simio meridional del triángulo de Afar de Etiopía). Pero, ¿qué dice la Biblia sobre el origen del hombre, y cuál es la evidencia científica que reclaman los evolucionistas con relación a nuestra ascendencia simiesca?

Suposiciones de partidas bíblicas

Dios nos dice que El creó el mismo día todos los animales que caminan en la tierra (el sexto). El creó al hombre por separado, a Su imagen, con la intención de que el hombre ejerciera dominio sobre toda cosa viviente en la tierra (Gn. 1:26–28). A partir de esta declaración que Dios enunció, es claro que no hay ningún animal que pueda estar al mismo nivel del hombre, y ciertamente ninguno de sus ancestros.

Cuando Dios presentó los animales a Adán para que les pusiera nombre, El observó que “no había ayuda idónea para Adán (Gn. 2:20). Jesús confirmó esta singularidad del hombre y de la mujer cuando declaró que el matrimonio es entre un hombre y una mujer porque “desde el comienzo de la creación Dios los hizo hombre y mujer” (Marcos 10:6). Esta aseveración no deja ninguna posibilidad a prehumanos ni a miles de millones de años de evolución cósmica anterior a la aparición del hombre en la tierra. Adán escogió el nombre de “Eva” para su esposa porque reconoció que ella sería “la madre de todos los vivientes” (Gn. 3:20). El Apóstol Pablo enunció claramente que el hombre no es un animal cuando dijo: “No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces y otra la de las aves” (1 Co. 15:39).

Suposiciones evolucionistas de los comienzos

Mientras los cristianos que creen en la Biblia comienzan con la suposición que la Palabra de Dios es la verdad y que el ancestro del hombre se remonta únicamente a un Adán y a una Eva completamente humanos, los evolucionistas comienzan asumiendo que el hombre proviene, de hecho, del simio. Ningún paleoantropólogo (persona que estudia la evolución humana y su registro fósil) se atrevería a plantear la pregunta: “¿Evolucionó el hombre del simio?” La única pregunta válida sería: “¿de cuál simio evolucionó el hombre?”

Como los evolucionistas en general creen que el hombre no proviene de ninguno de los simios actuales, esperan que los fósiles de humanos y de simios les proporcionen la evidencia que buscan. Específicamente, los evolucionistas fijan su mirada en cualquier característica anatómica que parezca “intermedia” entre el simio y el hombre. Aquellos fósiles de simios que poseen dichas características son declarados como ancestros del hombre (o al menos parientes colaterales) y son llamados homínidos. Por otro lado, los simios que viven actualmente no son considerados como homínidos, sino más bien como hominioideos porque son simplemente similares al hombre, pero no evolucionaron hasta el punto de convertirse en seres humanos. Sin embargo, los evolucionistas están dispuestos a aceptar más similitudes entre los huesos fosilizados de simios ya extintos y los huesos del hombre moderno como “prueba” de nuestro antepasado simiesco.

¿Cuál es la evidencia de la evolución humana?

Aunque se pueden citar muchas similitudes entre los simios actuales y los humanos, la única evidencia histórica que podría apoyar este linaje simiesco debe provenir de los fósiles. Desafortunadamente, el registro fósil del hombre y de los simios es muy escaso. Aproximadamente el 95% de los fósiles que se conocen pertenecen a marinos invertebrados, cerca del 4,7% son de algas y plantas, alrededor del 0,2% son de insectos y otros invertebrados y tan solo cerca del 0,1% proceden de vertebrados (animales con huesos). Finalmente, solo una mínima pequeña fracción inimaginable de fósiles de los vertebrados corresponden a primates (humanos, simios, monos y lémures).

El registro fósil

Como los fósiles homínidos son una rareza, hasta aquellos que se especializan en la evolución del hombre nunca han visto un fósil homínido original, y mucho menos han tenido la oportunidad de manipularlos o de estudiarlos. La mayoría de los documentos científicos sobre la evolución del hombre están basados en modelos o prototipos originales (o inclusive en fotos publicadas con sus medidas y descripciones). El acceso a fósiles homínidos originales está estrictamente limitado por aquellos que los descubrieron y frecuentemente es confinado a aquellos evolucionistas favorecidos que están de acuerdo con la interpretación de los que hallaron el fósil.

Como se adquiere mucho más prestigio al encontrar un antepasado del hombre que un antepasado de cualquiera de los simios actuales (o peor aún, simplemente de un simio extinto), se ejerce una gran presión sobre los paleoantropólogos para que declaren casi cualquier tipo de fósil de simio como “homínido”. Consecuentemente, no hay mucho interés en investigar los ancestros de los simios actuales.

Los maestros que enseñan la teoría de la evolución (¡con frecuencia en la clase de ciencias sociales!) en nuestras escuelas y colegios tienen muy poco conocimiento sobre la anatomía humana, y nada de la de los simios. Pero no vale la pena considerar la prueba del fósil para la evolución del hombre como proveniente del simio sin primero entender las diferencias anatómicas básicas y funcionales existentes entre los esqueletos del hombre y del simio.

Mandíbulas y dientes

Debido a su relativa dureza, lo que más frecuentemente se encuentra en los fósiles de los primates son fragmentos de los dientes y de las mandíbulas. Por consecuencia, gran parte de las pruebas del antepasado simiesco del hombre se basa en las semejanzas de los dientes y mandíbulas.

En contraste con el hombre, los simios tienden a tener dientes incisivos y caninos relativamente más grandes que sus molares. Mientras la capa de esmalte de la dentadura de los simios es delgada (capa externa más fuerte del diente), la de los humanos es generalmente más gruesa. Por último, mientras la forma de la mandíbula de los simios tiende a ser una U, la de la de los hombres es más una parábola.

El problema de declarar un fósil de simio como un ancestro de los humanos (por ejemplo, un homínido) teniendo en cuenta ciertas características humanas de la dentadura es que algunos simios de la actualidad tienen estas mismas características y sin embargo no son considerados como ancestros del hombre. Algunas especies de simios babuinos o papiones modernos, por ejemplo, tienen dientes caninos e incisivos relativamente pequeños mientras que en cierta medida sus molares son grandes. Mientras que la mayoría de los simios cuentan con una capa delgada de esmalte, la capa del esmalte de otros como la de los orangutanes es relativamente gruesa. Es claro que la dentadura habla más de la dieta y hábitos alimenticios de un animal que de su supuesta evolución. No obstante, el criterio que más comúnmente se tiene en cuenta para declarar que un fósil simio es un homínido es la capa gruesa del esmalte.

Se empleó ingenio artístico

Se empleó ingenio artístico para que de un simple diente se ilustraran varios “hombres simio”. Al comienzo de los años 1920 la revista London Illustrated News publicó una caricatura en la que de un solo diente dibujaban al “hombre simio” Hesperopithecus ¡con su esposa, hijos, animales domésticos y cueva! Los expertos utilizaron este diente, conocido como “el hombre de Nebraska”, como prueba de evolución del hombre en el juicio de Scopes en 1925. Partes del esqueleto junto con la dentadura fueron descubiertos en 1927 y se concluyó que el hombre de Nebraska era realmente un ¡pecarí extinto (puerco salvaje o jabalí)!

Cráneos

El cráneo es tal vez la parte más interesante de los fósiles de los primates porque allí se aloja el cerebro y con la ayuda de algunos artistas creativos nos da la oportunidad de mirar a nuestros presuntos ancestros cara a cara. El cráneo humano puede fácilmente distinguirse del de los simios actuales, aunque pueden existir ciertas similitudes.

Cráneo de Orangután

Cráneo de Orangután

Cráneo Humano

Cráneo Humano

La bóveda del cráneo humano es grande porque su cerebro es relativamente grande comparado con el de los simios. Aun así, el tamaño del cerebro de un humano adulto normal puede variar hasta aproximadamente tres veces el tamaño del cerebro más pequeño de un ser humano adulto. Estas diferencias no tienen ninguna relación con la inteligencia. El cerebro de los simios adultos es por lo general aún más pequeño que el cerebro más chico de un hombre adulto y, por supuesto, no es posible comparar estas inteligencias.

Quizás la mejor manera de diferenciar el cráneo simiesco de uno humano es examinándolos de costado (vista lateral). Desde esta perspectiva, la cara del humano es prácticamente vertical, mientras que la del simio se inclina hacia adelante desde la parte superior del rostro hasta el mentón.

Al observar un simio de perfil, se percibe que la cavidad ósea del ojo (órbita) se encuentra encubierta (oculta) por la parte superior, plana y ancha de la cara. Los seres humanos, por el contrario, tienen la frente y la parte superior del rostro y la frente más curvas, lo que hace que se pueda observar más claramente la órbita del ojo en un plano lateral.

Los huesos de las piernas

La evidencia que se busca con más ahínco en los fósiles homínidos es cualquier característica que pueda sugerir bipedación (habilidad de caminar sobre los dos miembros inferiores). Como los humanos caminamos con las piernas, cualquier rasgo de bipedación en un fósil simiesco es considerado como una evidencia contundente del linaje simiesco del hombre según los evolucionistas. Pero debemos tener en cuenta que un simio camina con sus patas de una manera totalmente diferente de lo que lo hace el hombre con sus piernas. El estilo particular de la marcha del ser humano exige una integración compleja del esqueleto y de los músculos de nuestras caderas, piernas y pies. Los evolucionistas examinan de forma detallada los huesos de la cadera (pelvis), del muslo (fémur), de la pierna (la tibia y la fíbula o peroné) y del pie de los fósiles de los simios con la finalidad de detectar cualquier característica anatómica que pueda sugerir la bipedación.

Los evolucionistas están particularmente interesados en el ángulo de flexión formado por el fémur y la tibia cuando se encuentran con la rodilla. Los humanos pueden manejar su peso cuando caminan porque el fémur converge en la rodilla formando un ángulo de flexión de aproximadamente 9o con la tibia (en otras palabras, somos un poco rodilli-juntos pati-apartados). Por el contrario, los chimpancés y gorilas tienen piernas rectas muy separadas sin ángulo de flexión, fundamentalmente 0o. Estos animales logran mantener el peso sobre sus pies al marchar balanceando sus cuerpos de lado a lado, conocido familiarmente como “caminado de simio”.

Los evolucionistas asumen que el fósil de un simio que presenta un ángulo de flexión elevado (como el de un humano) demuestra que los simios eran bípedos y que, de hecho, evolucionaron hasta llegar a ser humanos. Se considera que ciertos australopitecinos (criaturas con forma simiesca) caminaron como nosotros y, por consiguiente, son nuestros ancestros; especialmente porque tuvieron un ángulo de flexión alto. Sin embargo, los ángulos elevados no son exclusivos de los humanos; hoy día existen simios con ángulos de flexión elevados que caminan graciosamente en las ramas de los árboles, mientras que en el suelo lo hacen torpemente.

Entre los simios actuales que presentan ángulos de flexión con valores altos (comparables a los del hombre) están el orangután y el simio araña, ambos excelentes escaladores de árboles y capaces únicamente de desplazarse de forma simiesca por el suelo con sus dos patas. El punto es que existen simios y monos que viven en los árboles y presentan las mismas características anatómicas que los evolucionistas consideran como evidencias definitivas de bipedación, aunque hasta la fecha ninguno de estos animales camina como el hombre ni nadie ha sugerido que sean nuestros ancestros o nuestros descendientes.

Los huesos del pie

El pie humano es único y su función y apariencia no tienen nada que ver con el pie de un simio. El dedo gordo del pie del hombre está alineado con el pie y no sobresale lateralmente como el de los simios. Los huesos de los dedos humanos son relativamente derechos y no son curvos como los de los simios que permanecen en posición de agarre.

Cuando el hombre camina, lo que hace contacto con el suelo es el pie. Después, el peso del cuerpo se distribuye desde el talón a lo largo del margen externo del pie hasta la base del dedo pequeño. Desde este último dedo, el peso se dirige hacia el interior por la base de los dedos hasta finalizar provocando desde el dedo gordo un impulso. Ningún simio tiene un pie o algo que le impulse hacia adelante como lo tiene el pie humano; por consiguiente, un simio no puede caminar con el paso característico del hombre ni dejar huellas humanas.

Los huesos de la cadera

La pelvis (huesos de la cadera) juega un papel importantísimo; la manera característica en que se desplaza el hombre exige que la pelvis sea totalmente diferente a la de los simios. De hecho, solamente con examinar la pelvis, se puede determinar si un simio tiene la habilidad de caminar como lo hace un humano.

La parte de los huesos de la cadera que está exactamente debajo de nuestra cintura se denomina la pala ilíaca. Desde una vista superior, estas palas son curvas e inclinadas hacia adelante, como el timón de un avión. Las palas ilíacas de los simios, por el contrario, se proyectan directamente hacia afuera y al lado como el manubrio de una patineta. Con una pelvis simiesca es sencillamente imposible caminar como un humano. Con esta sola característica, se puede fácilmente diferenciar los simios de los humanos.

Solo hay tres maneras de hacer un “hombre simio”

Sabemos por las Escrituras que Dios no creó ningún “hombre simio”. Solamente hay tres maneras para que los evolucionistas puedan crear un “hombre simio”:

Solo hay tres maneras de hacer un “hombre simio”
  1. Combinar huesos fosilizados de simios y de humanos y luego afirmar que los dos son un “hombre simio” individual y verdadero.
  2. Hacer hincapié en ciertos atributos humanos de los huesos fosilizados de simios y, con cierta imaginación, elevar la categoría de los simios para que sean más parecidos al hombre.
  3. Resaltar algunas características simiescas de los fósiles humanos y, con imaginación, degradar la condición del hombre a la de un simio.

Estos tres enfoques son utilizados por los evolucionistas cada vez que intentan llenar el vacío irreconciliable existente entre el hombre y el simio con los fósiles del hombre simio.

Combinación de hombres y simios

Se ha comprobado que el hombre de Piltdown, el ejemplo más famoso de un hombre simio, resultó de la combinación de huesos humanos y simiescos. En 1912, Charles Dawson, médico y paleontólogo aficionado, descubrió una mandíbula (inferior) y la parte de un cráneo en una cantera de Piltdown, Inglaterra. La mandíbula tenía rasgos simiescos que mostraban un aparente desgaste similar a los rastros dejados por los hábitos alimenticios de un ser humano. Por otro lado, el cráneo claramente pertenecía a un hombre. Estos dos especímenes fueron combinados para formar lo que se llamó el “hombre de Dawn”, de una edad estimada de 500.000 años.

Todo este caso resultó ser un engaño elaborado. De hecho, efectivamente el cráneo era humano (fósil de unos 500 años de edad), la mandíbula era de un orangután hembra moderno cuyos dientes habían sido limados obviamente para que lograran una apariencia más próxima a la dentadura desgastada de un humano. Lo cierto es que el canino largo fue limado tan profundamente que la cámara de la pulpa quedó expuesta y después tuvo que ser rellenada para poder ocultar el daño hecho. Parecería verdaderamente que al examinar el diente cualquier científico competente habría concluido que era o bien un engaño o el ¡primer tratamiento de conductos que se hubiera llevado a cabo en el mundo! A pesar del examen cuidadoso realizado por parte de las mejores autoridades en la materia a nivel mundial, el éxito logrado por este fraude durante un poco más de 50 años permitió que el evolucionista sir Solly Suckerman declarara: “Es muy dudoso que haya algo de ciencia en la búsqueda de antepasados
humanos”1.

Elaboración del hombre a partir del simio

Muchos hombres mono son simplemente simios que los evolucionistas han intentado elevar de categoría para cubrir la brecha existente entre los simios y el hombre. Esto incluye tanto a todos los Australopitecinos así como a toda una multitud de simios extintos, como los Ardipithecus, Orrorin, Sahelanthropus y Kenyanthropus. Obviamente, todos tienen cráneo, pelvis, manos y pies de simios; sin embargo, los australophitecinos (especialmente el Australopithecus afarensis) normalmente son ilustrados con manos y pies idénticos a los del hombre, con alineación y postura corporal recta y con movimientos humanos al caminar.

El ejemplar más conocido del A. afarensis es el fósil comúnmente llamado “Lucy”. El maniquí de “Lucy”, que aparenta estar vivo y se exhibe en la sección Mundo Vivo del zoológico de St. Louis, expone una hembra con pies, manos y cuerpo de un ser humano velludo, pero con cabeza de simio. Lucy mide 91,44 cm, presenta una postura erecta y una pose meditabunda, pues su dedo índice derecho doblado está debajo de su mentón y su mirada se pierde a lo lejos, como si sus ojos estuvieran contemplando la mente de Newton.

Pocos visitantes son conscientes de que ésta es una flagrante representación falsa del conocido fósil simio Australopithecus afarensis. Estos simios son conocidos por caminar con sus muñecas en una posición doblada y apoyados sobre los nudillos de sus brazos. Las manos y los pies de esta criatura tienen claramente rasgos simiescos. Los paleoantropólogos Jack Sterna y Randall Sussman2 afirmaron que las manos de esta especie son “sorprendentemente similares a las manos que se encontraron en la gama más pequeña de chimpancés pigmeos comunes”. Ellos manifiestan que tanto las manos como los pies son “largos, curvos y de músculos pesados” muy similares a los de los primates que viven en los árboles. Los autores concluyen que ningún primate actual tiene semejantes pies ni manos “con un propósito diferente al de responder a su necesidad de vida arborícola (vivir en árboles), ya sea de una manera parcial o total”.

A pesar de la evidencia contraria, los evolucionistas y los responsables de esta sección en los museos continúan exponiendo a Lucy (A. afarensis) con pies virtualmente humanos (aunque algunos exhiben definitivamente sus manos con dedos largos y curvos).

Elaboración de simios a partir del hombre

En un esfuerzo por cerrar la brecha entre los simios y el hombre, algunos fósiles de hombres han sido declarados como de “simios” y por consiguiente, ancestros del hombre “moderno”. Se podría decir que este último esfuerzo busca elaborar un “simio” a partir del hombre. Los fósiles humanos que son considerados “hombres simio” son generalmente clasificados bajo el género Homo (que significa uno mismo) el cual incluye el Homo erectus, el Homo heidelbergensis, y el Homo neanderthalensis.

Los fósiles humanos más conocidos son el hombre de Cro–Magnon (cuyas pinturas maravillosas fueron encontradas en las paredes de unas cuevas en Francia) y el hombre de Neandertal. Ambos son claramente humanos y por largo tiempo han sido clasificados como Homo sapiens. En años recientes, sin embargo, el hombre de Neandertal ha sido degradado a una especie diferente: Homo neanderthalensis.

El hombre de Neandertal fue descubierto en 1856 por trabajadores que estaban excavando en una cantera de piedra caliza en el valle de Neander cerca de Dusseldorf, Alemania. Los fósiles fueron examinados por un anatomista (profesor Schaafhausen) que concluyó que eran huesos humanos.

Al principio, no se prestó mucha atención a estos hallazgos, pero con la publicación del libro El origen de las especies de Darwin en 1859, comenzó la investigación de los figurados “ancestros simiescos” del hombre. Los darwinianos alegaron que el hombre de Neandertal era una criatura simiesca, mientras varios críticos de Darwin, entre ellos el gran anatomista Rudolph Vinchow, afirmaron que eran huesos humanos en todos los sentidos, a pesar de que algunos parecían haber sufrido de raquitismo o artritis.

En diferentes sitios del mundo se han encontrado más de 300 hombres de Neandertal, incluidos Bélgica, China, África Central y África del Norte, Iraq, la República Checa, Hungría, Grecia, Europa Noroccidental y el Oriente Medio. Este grupo de hombres se caracterizaba por tener cejas prominentes (como la de los actuales aborígenes australianos), frente baja, cráneo largo y delgado, mandíbula superior prominente y mandíbula inferior fuerte con un mentón corto. Fueron individuos de pecho ancho, huesos largos y de constitución fornida. Debe, sin embargo, enfatizarse que ninguna de estas características está por fuera del rango normal de la anatomía humana. De manera interesante, se destaca que el tamaño del cerebro (basado en la capacidad craneana) del hombre de Neandertal era más grande que el del hombre promedio moderno, aunque esto es raramente subrayado.

La mayoría de los conceptos erróneos resultaron de las afirmaciones hechas por el paleontólogo francés Marcelin Boule , 1908, que estudió dos esqueletos de hombres de Neandertal encontrados en Le Moustier y La Chapelle–aux–Saints, Francia. Boule declaró que los hombres de Neandertal eran bestias inferiores intelectual y anatómicamente y que estaban más estrechamente relacionados con los simios que con los humanos. El aseveró que la postura que tenían era encorvada, que la distribución de ciertas vértebras espinales era simiesca e incluso afirmó que sus pies contaban con una “posición de agarre” similar a la de los gorilas y chimpancés. El señor Boule concluyó que el hombre de Neandertal no podía haber caminado de manera erecta, sino más bien haberlo hecho de una manera torpe. Estos puntos de vista bastantes imprecisos y sesgados prevalecieron y fueron propagados por otros evolucionistas hasta mediados de los años 1950.

Los anatomistas William Straus y A. J. Cave examinaron en 1957 uno de los hombres de Neandertal de Francia (el de La Chapelle–aux–Saints) y determinaron que el individuo había sufrido de artritis crónica (tal como lo había sugerido Virchow casi 100 años antes), enfermedad que había afectado sus vértebras y encorvado su postura. La mandíbula también se había afectado. Estas observaciones son consistentes con el clima de la glaciación en la que vivieron los neandertales. Es muy posible que ellos hayan buscado resguardo en cuevas que, junto con una pobre dieta y falta de luz solar, los hayan podido llevar fácilmente a desarrollar enfermedades que afectaron los huesos, como el raquitismo.

Adicional a la prueba anatómica, hay una evidencia cultural creciente que le da status humano al hombre de Neandertal. Ellos enterraban a sus muertos y elaboraban costumbres fúnebres que incluían el arreglo del cuerpo y cubrirlo con flores. Fabricaban una gran variedad de herramientas de piedra y trabajaban con pieles y cueros. Una flauta de madera fue descubierta recientemente entre los restos de un hombre de Neandertal; además, hay pruebas que sugieren que contaban con cuidados médicos. Algunos especímenes muestran evidencia de haber sobrevivido una edad mayor, a pesar de haber sufrido numerosas heridas, huesos rotos, ceguera y otras enfermedades. Esto sugiere que estos individuos fueron atendidos y alimentados por otros que mostraron compasión humana.

Aun así, continúan los esfuerzos por deshumanizar de alguna manera al hombre de Neandertal. Varios evolucionistas insisten que este último no está ni siquiera relacionado directamente con el hombre moderno por algunas diferencias en ¡un pequeño fragmento de ADN! Por cierto, en el hombre de Neandertal no hay nada inferior al hombre moderno. Una de las primeras autoridades del mundo en el tema del Neandertal, Erik Trinkaus, concluye: “Comparaciones minuciosas de restos de esqueletos de hombres de Neandertal con los del hombre moderno han demostrado que no hay nada concluyente en la anatomía del Neandertal que indique habilidades locomotoras, manipulativas, intelectuales o lingüísticas inferiores a aquellas del hombre moderno”3.

Conclusión

Entonces, ¿por qué hay esfuerzos continuos en elaborar simios a partir del hombre y hombres a partir del simio? En una de las más francas y honestas evaluaciones con relación a este tema y a la metodología que se utiliza en paleoantropología, El Dr. David Pilbeam (distinguido profesor de antropología) declaró lo siguiente:

“Quizás generaciones de estudiantes de la evolución del hombre, incluido yo, hemos estado debatiendo en la oscuridad los siguientes puntos: nuestra base de datos es muy escasa y evasiva para que nuestras teorías puedan moldearse allí. Las teorías son más declaraciones sobre nosotros y nuestra ideología que sobre el pasado. La paleoantropología evidencia más el cómo se ve el hombre a sí mismo que sobre su origen. Pero eso es una herejía”4.

¡Oh, que estas herejías fueran impresas como una advertencia en cada libro de texto, revista, artículo de periódico y estatua que presumiblemente tiene que ver con el origen bestial del hombre!

No, nosotros no descendemos del simio. Al contrario, Dios creó al hombre el día seis como corona de su creación. Somos la creación especial de Dios, hechos a Su imagen, para rendirle gloria. ¡Qué revolución generaría esta verdad si nuestra cultura evolucionada realmente la entendiera!

Referencias y Notas

  1. S. Zuckerman, Beyond the Ivory Tower (London: Weidenfeld & Nicolson, 1970), p. 64.
  2. American Journal of Physical Anthropology 60:279–317, 1983.
  3. Natural History 87:10, 1978.
  4. American Scientist 66:379, 1978.

Por David Menton, aquí.