Dios nos creó para que tengamos comunión con Él. Y así poder disfrutar de su amor. La raíz de la palabra original para comunión significa un compañerismo estrecho. Vemos en la narración de Génesis como la obra de Dios culmina con la creación del hombre a su imagen y semejanza. Somos la corona de la creación.

Así también Dios nos creó para poder derramar sobre nosotros su infinito amor. Yendo más allá, Somos la expresión de su amor. Dios es amor. Y siendo nosotros a su imagen y semejanza nos dio la capacidad de amar, de modo que al experimentar su amor también nosotros podamos amarlo a Él y amarnos los unos a los otros. Todo lo creo Dios por amor. (1Jn.4:19)

Pero, con la caída, al romperse esa perfecta comunión del hombre con Dios, Él comenzó a desarrollar un plan para restaurar esta relación de amor. Dios nunca dejo de amarnos, pero el hombre pecador no puede presentarse delante de un Dios santo.

Y es aquí a donde nos dirige el amor de Dios. Este amor es casi siempre expresado en relación directa con la cruz: “Esto es amor…,” “De tal manera amo Dios…,” “Dios demostró Su amor…,”  (Juan 3:16; Romanos 5:5, 6,8;  Efesios 2:4,5; 5:2, 25; 1 Juan 3:16; 4:10; y Apocalipsis 1:5, entre otros.) La cruz, el sacrificio de Jesús, es el enfoque del amor de Dios para el mundo caído, necesitado de justicia divina.

Ahora lo que somos redimidos por la fe en Cristo, somos hechos nuevas criaturas: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. “ 2 Corintios 5:17

Es como si nos hubiera creado de nuevo, porque sabiendo de nuestra naturaleza pecadora, dispuso en la cruz del calvario el medio para poder mirarnos y vernos justificados, tal como si nunca hubiéramos pecado.

Romanos 8:38-39 dice: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Así hoy podemos tener nuevamente esa comunión con Él, tanto por como con su Hijo Jesucristo. (Jn.17:3; 1Co.1:9; 1Pe.2:5), Y de ahora en más su propósito es hacerme más como Jesús. (Ef.4:13) Y así extender el evangelio de la paz, de modo que la mayor cantidad de personas lo conozcan y tengan la posibilidad, de los beneficio de una nueva creación.

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