El medio ambiente no está perdido: Steven Pinker

[Cultura]
A pesar de este medio siglo de pánico, la humanidad no está siguiendo una senda irrevocable hacia el suicidio ecológico. El temor a la escasez de recursos está equivocado, al igual que el ecologismo misántropo que ve a los humanos actuales como viles expoliadores de un planeta prístino. El ecologismo ilustrado reconoce que los humanos necesitan usar energía para salir de la pobreza a la que los abocan la entropía y la evolución. Busca los medios para hacerlo con el menor daño al planeta y a los seres vivos.

La historia sugiere que este ecologismo moderno, pragmático y humanista puede funcionar. A medida que aumentan la riqueza y el desarrollo tecnológico, el mundo se desmaterializa, se descarboniza y se densifica, dejando tierras disponibles y salvando especies. Conforme crecen la riqueza y la educación de las personas, estas se preocupan más por el medio ambiente, descubren formas de protegerlo y están más dispuestas a pagar los costes. Muchas partes del medio ambiente se están recuperando, lo cual nos anima a afrontar los problemas ciertamente graves que aún persisten.

El principal problema que tenemos es la emisión de gases de efecto invernadero y la amenaza que representan para un peligroso cambio climático. A veces me preguntan si creo que la humanidad sabrá responder al reto o si nos quedaremos de brazos cruzados contemplando el desastre. Por si sirve de algo, yo pienso que sabremos responder al desafío, pero resulta crucial entender la naturaleza de este optimismo”.
Fuente: “En defensa de la ilustración” – Steven Pinker

Anuncios

La defensa de la vida por el cristianismo primitivo en la cultura grecorromana – César Vidal

175390543_tcimg_1D4FA00F“La cultura pagana no tenía ninguna objeción moral contra el aborto e incluso había aducido razones en su favor. Platón (República 5, 9) había escrito que el Estado debía convertir en obligatorio el aborto para las mujeres que superaban los cuarenta años y también como una manera de controlar el crecimiento de la población. Aristóteles, asimismo, había suscrito el punto de vista de que solo debía procrearse hasta una edad determinada y que, superada esta, había que recurrir al aborto (Aristóteles, Política, 7, 14, 10). La sociedad romana, desde luego, consideraba normal que los varones dispusieran de los fetos de sus esposas o amantes, y conocemos, por ejemplo, el caso de Julia, la sobrina de Domiciano, a la que este ordenó abortar cuando quedó embarazada por mantener relaciones sexuales con él.

La posición del cristianismo primitivo hacia el aborto y el infanticidio no tardó en convertirse en una abierta denuncia dirigida a las más altas instancias del imperio. Atenágoras (Apología 35) ya señaló en el siglo II al emperador Marco Aurelio que «decimos a las mujeres que utilizan drogas para provocar un aborto que están cometiendo un asesinato, y que tendrán que dar cuentas a Dios por el aborto… contemplamos al feto que está en el vientre como un ser creado, y por lo tanto como un objeto del cuidado de Dios… y no abandonamos a los niños, porque los que los exponen son culpables de asesinar niños».

La Didajé, la primera catequesis cristiana de la que tenemos noticia, cuya fecha de redacción puede incluso ser anterior al año 70 d. C, ya consignaba la siguiente prohibición: «No matarás a un niño recurriendo al aborto ni lo matarás una vez que haya nacido». De la misma manera, la I Apología de Justino dejaba de manifiesto que «se nos ha enseñado que es una perversidad abandonar a los niños recién nacidos».

Sabido es que la apología no disuadió al emperador de convertirse en un perseguidor de los cristianos. Pero tampoco la persecución apartó a los cristianos de sus puntos de vista. A finales del siglo II, Minucio Félix (Octavio 33) volvía a condenar el aborto y lo relacionaba —con razón—con la propia mentalidad pagana.

A inicios de la Era cristiana la tasa de fertilidad del imperio ya era negativa; por el contrario, el cristianismo iba implantándose en los sectores de la población capaces de revertir esa terrible tendencia y les infundía una ética —siquiera en lo tendente a evitar el infanticidio y el aborto— que tenía consecuencias demográficas muy positivas. Pese a la persecución, la tortura y las ejecuciones, lo cierto es que el cristianismo crecía demográficamente en un imperio que retrocedía en ese terreno.

El cristianismo venció finalmente al paganismo, pero no porque contara con la fuerza, sino porque, a pesar de la violencia dirigida en su contra, supo infundir misericordia, caridad y esperanza en una sociedad desprovista de estas conductas; porque abrió sus brazos de la misma manera a sectores sociales humillados y ofendidos (por utilizar la expresión de Dostoievski), y porque implicaba una ética elevada de respeto por la vida que tuvo muy positivas repercusiones demográficas”.

~Fuente: “César Vidal – El legado del cristianismo en la cultura occidental”.

Jordan Peterson “Di la verdad, o al menos no mientas”.

Screenshot_20190919-100657Extracto del capítulo 8 del libro “12 reglas para la vida” por el Dr. Jordan Peterson.

“El objetivo global podría ser «vive en la verdad». Vivir en la verdad significa lo siguiente: «Actúa de forma disciplinada hacia una meta oportuna, buena, bien articulada y definida. Define claramente tus criterios para el triunfo, al menos para ti mismo, aunque es todavía mejor si los demás los entienden y pueden ayudarte a evaluar lo que estás haciendo. Di cómo te sientes. Se honesto contigo y con los demás. Pero a medida que lo haces, deja que el mundo y tu espíritu se desplieguen como les parezca, a la vez que representas y articulas la verdad». Se trata al mismo tiempo de una ambición pragmática y de la fe más valiente de todas”.

“Decir la verdad o decir la mentira no son solamente dos opciones distintas. Son dos caminos diferentes que atraviesan la vida. Son dos formas totalmente distintas de existir”.

“Cuando un individuo miente, lo sabe. Si te traicionas a ti mismo, si dices cosas falsas, si escenificas una mentira, lo que haces es debilitar tu carácter. Aquellos que han mentido lo suficiente, tanto de palabra como de acto, viven ahí, en el infierno, ahora”.

“La mentira pervierte la estructura del Ser. Delimita la relación entre el individuo y la realidad. Desmorona todo lo construido hasta el momento y degenera la vida misma. Causa enfermedades y problemas morales. La falsedad corrompe tanto el alma como el Estado, puesto que una forma de corrupción alimenta la otra. Lucifer es el espíritu de la mentira. Así como Dios lo es de la verdad”.

“Es la mentira lo que hace que las personas sientan una miseria mayor de lo que pueden soportar. Es el engaño lo que llena el alma humana de resentimiento y ansias de venganza. Es la mentira lo que produce el terrible sufrimiento de la humanidad: los campos de la muerte nazis, las cámaras de tortura y los genocidios de Stalin, y ese monstruo aún mayor que fue Mao. Fue el engaño lo que mató a centenares de millones de personas en el siglo XX. Fue el engaño lo que casi condena por completo a la civilización. Es la mentira la que aún hoy en día nos amenaza de forma total y absoluta”.

“Para enfrentar la mentira es necesario decir y hacer la verdad. Mientras sigues viviendo de acuerdo con la verdad, a medida que se te revela, tendrás que aceptar los conflictos que esa forma de Ser irá generando y deberás lidiar con ellos”.

“Una vez que me di cuenta de ello, empecé a intentar decir solo aquellas cosas a las que la voz interna no se opondría. Empecé a intentar decir la verdad o, al menos, a no mentir. Y enseguida descubrí que una habilidad así resultaba muy práctica cuando no sabía qué hacer. ¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer? Di la verdad”.

“Si dices «no» a tu jefe, a tu mujer o a tu madre cuando hay que decírselo, entonces te transformas en alguien que puede decir «no» cuando hay que decirlo. Por el contrario, si dices «sí» cuando tienes que decir «no», te transformas en alguien que solo puede decir «sí», incluso cuando manifiestamente toca decir lo contrario”.

“Determina tus ambiciones, incluso si no tienes claro cuál va a ser su contenido. Las mejores ambiciones tienen que ver con el desarrollo del carácter y las propias capacidades, más que con el estatus y el poder. Puedes perder el estatus, pero el carácter lo llevas encima allí donde vayas y te permite plantar cara a la adversidad. Si tienes un carácter débil, basado en una mentira, o en no saber tu rumbo, o simplemente no saber decir “si” o “no” cuando es necesario te avasallará la primera adversidad que surja, e inevitablemente surgirán”.

“Teniendo esto en mente, ata una cuerda a una gran roca. Elígela con cuidado, plántala delante de ti y ve avanzando hacia ella tirando de la cuerda. Presta atención a medida que te aproximas. Explica lo que sientes con la mayor claridad y atención posibles, tanto a ti como a los demás. De este modo aprenderás a acercarte de forma más eficiente y eficaz a tu objetivo. Y mientras lo haces, no mientas”.

“Si dices la verdad desde el principio, tus valores distorsionados se transformarán mientras progresas. Si permites que la realidad que se va manifestando te transmita información a medida que persistes en tu combate, las nociones que posees de lo que es importante cambiarán. Te reorientarás, a veces de forma gradual, y en ocasiones repentina y radicalmente. Si lo haces, seguirás madurando y haciéndote más responsable de maneras sutiles (que no hay que subestimar) y de otras más significativas. Cada vez te acercarás más y más a tus nuevos objetivos, formulados con mayor sabiduría, y cada vez sabrás mejor cómo formularlos cuando vayas descubriendo y rectificando tus inevitables errores. Tu concepción de lo que es importante se irá refinando cada vez más a medida que incorpores la sabiduría de tu experiencia. Dejarás de tambalearte y caminarás de forma cada vez más directa hacia el bien, el supremo bien (o summum bonum) que representa Dios mismo. Un bien que nunca podrías haber comprendido si hubieras seguido insistiendo a pesar de todas las pruebas de lo contrario en que llevabas razón, toda la razón, desde el principio”.

“La verdad siempre emana permanentemente renovada del manantial más profundo del Ser. Impedirá que tu alma se marchite y agonice cuando tengas que hacer frente a la inevitable tragedia que es la vida. Así no sentirás la necesidad de cobrarte venganza por esa tragedia, que es parte necesaria del terrible pecado del Ser, que toda cosa creada ha de soportar con entereza para poder simplemente existir. Si tu vida no es lo que podría ser, prueba a decir la verdad. Si te aferras de forma desesperada a una ideología o si te regodeas en el nihilismo, prueba a decir la verdad. Si te sientes débil, rechazado, desesperado y confundido, prueba a decir la verdad. En el paraíso todo el mundo dice la verdad. Eso es lo que lo convierte en el paraíso. Di la verdad, o por lo menos no mientas”.

Murray Rothbard sobre los libertarios de izquierda

FB_IMG_1568480028088¿Que pensaba Murray Rothbard de los libertarios de izquierda?

(Extracto de The Big Government Libertarians: The Anti- Left-Libertarian Manifesto by Murray N. Rothbard). 1

«Examinemos el perfil del modelo izquierdo-libertario (libertario modal): El libertario modal es un hedonista y un narcisista. Lo que odia y reprocha no es tanto el Estado, sino más bien todas las presiones sociales externas que lo impiden o lo desaniman de “hacer lo suyo”, de su búsqueda de productos hedónicos: las drogas, todas las formas de sexo y, en general, llevar una vida esporádica y disoluta.

El libertario modal identifica estas presiones externas con varias instituciones sociales: con el Estado, ciertamente, pero más profundamente, con sus vecinos burgueses, su familia y la Iglesia Cristiana. Si rascas a cualquier libertario modal, encontrarás la exclamación de que el “Estado” y la “Iglesia” son co-opresores gemelos de la persona, junto con la familia y los vecinos no muy lejanos. El libertario modal, en resumen, es un adolescente atrofiado y ya envejecido, en permanente rebelión contra las instituciones y los principios morales que él ve como un control sobre sus apetitos depravados.

Rasca a cualquier libertario modal, por lo tanto, y encontrarás que mientras el Estado es para él el coaccionador más obvio, su odio más profundo está reservado para la Iglesia Cristiana, el repositorio de los principios y normas sociales morales. No es casual, entonces, que Ayn Rand, el gurú de casi todos los libertarios actuales, odiara a la Iglesia mucho más de lo que rechazó al Estado y, si tuviera la opción, optaría por el Estado en cualquier momento.

No hubo ningún aspecto del randismo que atrajera al libertario modal más que su homenaje al “egoísmo”; con exactitud o no, el libertario promedio interpretó el llamado al egoísmo como un homenaje a su propio apetito por un comportamiento irresponsable que no tiene en cuenta a los demás. No es casualidad que la “familia” y los niños no desempeñen prácticamente ningún papel en la ficción randiana, y que el matrimonio sea, en el mejor de los casos, en serie y atenuado [es decir, sin lealtad o compromiso].

Además de ser narcisistas, los libertarios modales siempre fueron igualitarios, creyendo profundamente que cada persona (por supuesto que se incluye a sí misma), es un héroe real o al menos incipiente. El compromiso libertario con los derechos de propiedad privada siempre fue superficial, nunca se enraizó en ellos. La creencia igualitaria de que la “discriminación” es siempre inmoral e irracional, llevó a los libertarios modales bastante rápidamente a ensalzar los derechos civiles sobre los derechos de propiedad, y después de eso, fue fácil que cayeran otros principios. Y dado que los “derechos” de los homosexuales siguieron rápidamente una vez que se adoptaron los “derechos civiles”, fue particularmente fácil para la gran cantidad de libertarios homosexuales tomar la iniciativa en esta transformación del libertarismo antiguo [anti-Estado] al nuevo libertarismo pro-Gobierno grande [para garantizar los nuevos “derechos”].

¿Cuál ha sido y seguirá siendo la respuesta de estos presuntuosos a nuestra crítica paleolibertaria [libertarios conservadores]? La respuesta es simple: no tienen argumentos, son criaturas emocionales y, por lo tanto, su única respuesta es utilizar las tácticas de desprestigio de sus compañeros de la izquierda: llamarnos nombres que cortan el pensamiento crítico y generan un sentimiento de odio emotivo: “racista”, “sexista”, “homófobo”, “antisemita”, “mezquino” y el resto de la panoplia. No importa: en la boca de esta generación de víboras, las etiquetas de desprestigio se convierten en una insignia de honor.Todo me recuerda a dos personajes en una novela de Dostoievski. Uno insulta al otro en profundidad y el otro le responde en efecto: “¡Eres tan bajo que nada de lo que dices podría insultarme!”

¿Queda algo más que el nombre “libertario” para distinguir a estos “Libertarios Oficiales” de los izquierdistas regulares y confesados? La respuesta es: no mucho, y cada vez menos, a medida que pasa el tiempo.»

 1. Artículo riginal en ingles: https://www.unz.com/print/RothbardRockwellReport-1993dec-00001/

Post facebook: https://m.facebook.com/groups/387495154945408?view=permalink&id=903293056698946

Lo que pienso de la mujer, el feminismo, y el patriarcado.

En vista a algunas acusaciones que he recibido en estos últimos meses, y de las cuales no me he visto en necesidad en defender, si considero un buen momento para dejar algunas cosas en claro y plasmado de forma escrita en cuanto a lo que pienso sobre: la mujer, el feminismo y el “patriarcado”.

En primer lugar el hombre y la mujer son iguales en un plano ontológico. Esto es, en un plano de la esencia del ser. La convención internacional de los derechos humanos lo deja asentado. Los derechos humanos (al menos estos) son una derivación de la ley moral y la ley natural plasmada en leyes positivas. O sea, plasmadas y escritas en puño y letra con rango jurídico. Provenientes de una concepción ética y metafísica, informada por el judeo-cristianismo, sobre la dignidad del ser humano.

Ahora bien, aún siendo iguales en un rango ontológico y legal. La naturaleza humana se manifiesta de manera diferente en ambos sexos: biológica y psicologicamente.

Desde la genética que nos informa sobre la manifestación cromosómica en xx para la mujer e xy para el hombre. Hasta la inclinación de los hombres hacia las objetos y la inclinación de las mujeres hacia los sujetos. Lo primero nos diferencia de entrada en un plano biológico. Lo segundo nos diferencia en un plano psicológico. Podría mencionar todas las diferencias desde la fuerza física, hasta el espesor de la piel, o los usos de los lóbulos cerebrales derecho/izquierdo en ambos sexos, pero sería redundante. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe y no puede (o no debería) negar los datos que la ciencia nos ofrece.

En cuanto al plano social. Es donde entra el feminismo. Hubo militantes desde el siglo XVII que abogaron justamente por la inserción de la mujer en la vida civil de las sociedades. El voto, la salud, la herencia y la ciudadanía. En suma: la igualdad de la mujer con el hombre ante la ley. Esto fue el feminismo de 1er ola. Al cual personalmente afirmo y reivindico.

El problema viene con el feminismo de 2da y 3er ola. Más propios del siglo XX y XXI e informados desde el marxismo como desde corrientes filosóficas de índole irracional como el existencialismo o el deconstructivismo.

La idea principal, en labios de Simone de beauvoir, feminista marxista del siglo XX, se reduce a: “La mujer no existe. Se construye”. Esto es, lo biológico no necesariamente tiene relación con lo que uno es. Cada quien descontruye o construye su género independientemente de las características físicas, biológicas o psicológicas. Esta es la base de lo que se conoce como “ideología” o “perspectiva” de género.

Si soy un acérrimo crítico de este feminismo de 2da y 3er ola. Junto con la ideología de género, la cual estas corrientes divulgan. La cuál ignora las diferencias innatas de hombres y mujeres, y propone borrar todo límite natural atribuyendo características de un sexo al otro, confundiendo los roles, las identidades sexuales, erosionando la familia tradicional, que es la célula de la sociedad, y exasperando el conflicto entre los sexos. Y en el peor de los casos: atentando contra los niños y la vida misma con la promoción de la pedofilia y el aborto.

Ahora bien: Yo no pienso que las mujeres se encuentren destinadas a fregar platos o lavar ropa. Eso es un reduccionismo absurdo que ignora las capacidades y las habilidades que Dios le dió para ejercer en determinados ámbitos de la sociedad.

Por otro lado, a la hora de hablar de la familia (y mayormente de una que recién se constituye con niños pequeños): Creo y sostengo firmemente que el rol de la mujer es primordial y naturalmente la administración de su familia en el ámbito del hogar. Primordial pero no excluyente. Una mujer puede seguir desarrollándose tanto intelectual como laboralmente llevando a cabo si, trabajos que no la hagan estar excesivamente fuera de su casa (eso pienso que le corresponde al hombre). La educación a distancia y el trabajo part time o free lance son alternativas válidas en estos casos. En cuanto a educación de los hijos el homescholling es otra alternativa a considerar.

En fin, yo si adhiero a un sistema patriarcal (creo que la biblia misma lo presupone). Pero de ninguna manera le atribuyo carga negativa a este concepto. Todo lo contrario: el patriarcado es el accionar del hombre liderando, guiando, proveyendo y protegiendo. Y sobre todo: amando. Sacrificándose a si mismo por el bien de los suyos. Creo y sostengo que es mi deber como hombre marcar día a día estos rasgos de masculinidad (junto con otros tantos) y acoplarlos a mi personalidad.

Aclaro que para nada me considero machista o misógino. Aunque puedo “pavear” y hacer chistes, a mí me gustan las mujeres, en el sentido de admiración, y también sexualmente (tengo mis preferencias, claro). También me llevo mejor con unas que con otras. Pero para nada pienso que ellas son de segunda. Ni pienso que están destinadas a fregar el piso, lavar los platos o hacer la comida. Velo por sus derechos como seres creados esencialmente a la imagen de Dios, quién las dotó de dignidad y belleza, así como le dió dones, talentos y  habilidades únicas. Aunque tambien dió un orden para que se ejerza.

Gracias por leer.

Reflexiones finales sobre la despenalización del aborto

IMG_20180613_150317No es posible borrar de mi mente el debate producido a medidados del 2010 en torno a la legalización del matrimonio gay. Debo confesar que en aquellos tiempos, a mis 16 años, no me encontraba preparado para debatir y declarar consistentemente mi posición en cuanto al tema. Que si bien, aun no siendo cristiano. Era en contra.

Hoy con 24 años. Me encuentro en vísperas de otro nuevo debate en el congreso. En este caso, sobre la despenalización del aborto. Si bien hoy estoy en contra, no era así años atrás. Mis razonamientos eran semejantes a los de muchos con quienes he debatido en estos últimos días, “Es desicion de la mujer” “Los hombres no debemos meternos” “No hay seguridad de que haya vida humana”, etc y etc.

Cabe aclarar que hoy sí. Siendo cristiano y estando preparado e informado sobre el tema. Puedo decir que me avergüenzo de todas esas Falacias que yo mismo pensaba.

Pero yendo más allá de mis pensamientos. Que es lo que motiva a aquellos que están a favor del aborto? La respuesta es sencilla: la inmoralidad sexual. El aborto es un peaje más que ciertos sectores de la sociedad están dispuestos a legitimar con tal de que “ellos decidan sobre su cuerpo”, aún a costas de saber, porque lo saben, que hay una vida humana en el momento  de la concepción. Pero el pecado es irracional y siempre busca excusas para justificarse.

Hoy se está debatíendo una ley que puede promover la cultura de la muerte de los mas inocentes en Argentina. O puede contenerse para buscar alternativas superadoras que guarden ambas vidas. Dios quiera que esta ley no se aprube.

Sobre la belleza

hombre_cosmosA menudo hay confusión sobre este tema porque la belleza incluye elementos tanto subjetivos como objetivos es decir, el gusto y la realidad.

El primero de los casos por lo general no hay conflicto, en cuanto hablamos de gustos frases clichés como “no hay nada escrito sobre gustos” son comunes oírlas de vez en cuando. El problema se presenta en el segundo plano, en las cuestiones relacionadas con la concepción de la realidad. Como son, o cuales son realmente la esencia de las cosas.

Tomas de Aquino argumentará que la belleza en sí es objetiva, ya que es un concepto que se basa en la realidad. En la “Summa teológica”, Tomás define lo bello como aquello que agrada a los sentidos y/o a la inteligencia, es decir, como aquello cuya contemplación agrada. Sin embargo, aunque la contemplación de lo hermoso conlleve un deleite, la belleza no es el agrado o el deleite, sino aquellas propiedades que hacen que dicha contemplación resulte agradable. La belleza (como la bondad o la verdad) no tiene su origen en el sujeto, sino en parte en el objeto. Y este remite a la idea o ente de Belleza que se encuentra y origina en la naturaleza de Dios la cual se trasmite a través de la creación.  Tal como dice San Pablo en Romanos 1. Las cosas bellas (o buenas y verdaderas) seguirán siéndolo, aunque no hubiera nadie contemplándolas o apreciándolas.

Más aun, Según Tomas de Aquino existen tres tipos de belleza

  1. Belleza inteligible o espiritual (vinculada con la verdad y bondad moral). En este sentido, la fealdad (que se definirá como privación de belleza) se identifica con el error, la ignorancia, el vicio o el pecado.
  1. Belleza natural, que procede de la naturaleza de los objetos y/o sujetos. Un hombre o mujer pueden ser naturalmente más o menos bellos. Física o moralmente. En este caso existe la opción de agraciarse (ponerse bello/a), o en su defecto desgraciarse (ponerse cada vez menos bello/a en uno u otro sentido). Junto con esto reconocer el plano intersubjetivo donde podemos en definitiva agradar (como también desagradar) a otra persona la cual considere nuestras características específicas.
  1. Belleza artificial, que podemos encontrar en las obras humanas. Así, existe un modo de práctica que es el arte o las bellas artes, cuyo propósito es la producción de obras bellas.

Asimismo existen rasgos fundamentales que producen el agrado estético: 

  1. La armonía o proporción del objeto en sí mismo y en relación con lo que le rodea. Ya desde los tiempos antiguos, la teoría de la belleza afirmaba que ésta consistía en la proporción de las partes. Por ejemplo: La arquitectura. La belleza de un pórtico surge del volumen, número y orden de las columnas. La música clásica. Las relaciones en este caso son temporales y no espaciales.
  2. Integridad o acabamiento del objeto, en relación con las perfecciones formales requeridas por su naturaleza.
  3. Claridad (material o espiritual). De tres tipos:
  • Entendimiento: Inteligibilidad, integridad, verdad, ser.
  • Vista: Luz, color, nitidez, limpieza.
  • Oído: disposición agradable de los sonidos.

Dentro de una cosmovisión relativista como la que se encuentra en la sociedad actual, no hay parámetros de verdad, sumo bien, orden natural o belleza objetiva. Por lo tanto la belleza pasa a ser simplemente una preferencia subjetiva, personal, atravesada solamente por cuestiones socioculturales. Este paradigma está en relación con la cuestión moral de nuestro tiempo, el cual según este pensamiento, lo bueno o malo sería cuestión de preferencia personal.

Primeramente, así como C. S. Lewis argumenta en su libro “La Abolición del hombre”, el concepto de belleza (y así como también otros valores morales) se encuentra presente en todas las culturas. Independientemente de las manifestaciones que esta asuma. La idea de belleza se encuentra impregnada en todas las sociedades más allá de sus aplicaciones agradables o desagradables de la misma.

Es cierto que lo cultural (creación humana) impone un parámetro estético distinto en cada sociedad. Pero esto es en un plano netamente superficial.  Lo cultural tiene directa referencia tanto con los valores morales, como con los estéticos. Independientemente de sus aplicaciones y modificaciones pertinentes. Lo cultural no determina lo moral o lo bello. Sino a la inversa, lo moral o lo bello determina lo cultural. Todo esto lo compartimos independientemente de nuestra cultura de procedencia. La belleza es objetiva-compartida por todos más allá de sus representaciones y modificaciones culturales. Es algo que sabemos que está ahí, y a lo cual siempre nos remitimos más allá de nuestras preferencias subjetivas.

Cabe aclarar, que, cuando uno habla de belleza objetiva no está hablando en términos positivistas. Esto es, como que ésta sea medible a través del método científico. Al igual que la bondad y la verdad, la belleza no es una propiedad netamente física que la ciencia pueda medir, y su presencia indica que el mundo material no es lo único que existe.

Ahora bien, no todas las manifestaciones o modificaciones que se hacen de la belleza son igualmente válidas. Y aquí es donde se entra en conflicto con posiciones pluralistas-relativistas. Uno podría considerar que hacer ruido desproporcionalmente con un tambor es bello, pero claramente un tambor haciendo ruido no es lo mismo que un instrumento de percusión en consonancia con otros instrumentos en un conjunto filarmónico. Así también en el arte, la imagen de una virgen pornográfica, no es lo mismo que las pinturas de Miguel Ángel en la capilla Sixtina. Hay un algo que nos dice que lo primero no es bello y bueno (conceptos intrínsecamente ligados), hay algo fuera de punto, en estricta asimetría con lo que debería ser.

La capacidad de percibir la belleza incluye una especie de gusto que puede ser cultivado y entrenado o por el contrario distorsionado y entorpecido. Algunas formas de belleza sólo son perceptibles para aquellos que cultivaron un gusto particular hacia ellas mediante una práctica disciplinada. Por ejemplo, los músicos entrenados distinguen variaciones sutiles de tono que otros no perciben, y los pintores ven matices adicionales en un atardecer. En ocasiones a causa de la desatención, el egocentrismo o el sufrimiento, se puede perder la apreciación de lo bello e incluso desarrollar una preferencia por cosas realmente feas.

Los tonos y los matices son propiedades concretas de la música y los atardeceres están presentes ya sea que tengamos o no la suficiente sensibilidad como para percibirlos. Esto se demuestra en nuestra manera de apreciar la belleza, quedamos pasmados ante algo hermoso, incluso puede sorprendernos y dejarnos sin aliento. Reaccionamos ante algo bello con expresiones de asombro, gratitud, agradecimiento o reverencia. Estas acciones demuestran que en realidad no pensamos que es hermoso sólo porque así nos parece o porque se nos dice culturalmente, sino por la belleza que poseen en esencia, independientemente de nuestra manera de pensar sobre sus manifestaciones. Aquello en verdad hermoso merece una reacción de este tipo.

Volviendo a Tomas, como filósofo cristiano no renegara su cosmovisión judeocristiana. Por lo tanto sostendrá que la belleza, en definitiva, tiene su raíz en la naturaleza de Dios. La persona de suprema hermosura. Y luego en la creación. La cual refleja la maestría y los admirables propósitos divinos. Afectada sí por el pecado del hombre quien en consecuencia tiende a asumir una disposición a la fealdad, la cual es la distorsión de la belleza.

De Todas maneras, la belleza trasciende al cosmos físico para señalarnos al Creador. La naturaleza del mundo exhibe la naturaleza del artista divino que lo creo. Y el alma humana percibe que hay tal cosa como belleza objetiva. El profundo anhelo humano por la belleza, es un ansia que no puede hallar satisfacción plena en este mundo caído en pecado y es un indicio de que fuimos hechos para algo más que esta vida.

 

 

¿Es “discurso del odio” la desaprobación de la homosexualidad y el matrimonio homosexual?

bandera

El término “discurso del odio” es frecuentemente usado por el movimiento LGTB en sus ataques contra los cristianos. Todo aquello que no esté de acuerdo con el punto de vista del movimiento homosexual es en ocasiones rotulado como “discurso del odio” y por ende, ridiculizado.

Muchos en la agenda a favor de la homosexualidad, considerarán cualquier discurso negativo como difundir el odio. Esto es solo una técnica psicológica usada por ellos para acallar la oposición y controlar la forma como ellos quieren dialogar. Vamos a echarle un vistazo a la definición. ¿Qué es el “discurso del odio”? :

“Discurso del odio es una forma de comunicación que no tiene un significado diferente a aquel que la expresión de odio hacia algún grupo, especialmente en circunstancias en las cuales la comunicación probablemente provoque violencia. Es primeramente, una incitación al odio contra un grupo de personas definidas por raza, grupo étnico, origen nacional, género, religión, orientación sexual, y similares. El discurso del odio puede ser cualquier forma de expresión considerada como ofensiva a grupos minoritarios en cuestión de raza, etnia y religión y otras minorías discretas o hacia las mujeres.”[i]

Podemos ver entonces que el discurso del odio es el que ataca a una persona o a un grupo sobre la base de su raza, religión, género, orientación sexual, partidos políticos y que tiene el resultado potencial de producir daño.

Tal vez el movimiento LGTB (desde ahora así) deberían estudiar el discurso del odio un poco más. Aparentemente, ellos no lo entienden. ¿No tenemos nosotros los cristianos el derecho a nuestras opiniones? ¿No tenemos el derecho de ejercitar la libertad de nuestras creencias religiosas? Por ahora, lo tenemos. Pero esto podría cambiar como resultado del discurso del odio de parte del LGTB, el cual es con frecuencia dirigido a los cristianos.

Al LGTB les gusta llamarnos “homófobos” (los que rechazan a la homosexualidad y a los homosexuales), promotores del odio, etc., y nos etiquetan como intolerantes y dicen que servimos a un Dios anticuado. Al hacerlo, ellos cometen el mismo error del que nos acusan. Aquí está el cómo…

Ellos nos degradan y atacan como cristianos (un grupo religioso), y estoy seguro que intentan intimidarnos para no participar en el campo de la política y estructuración social de nuestra cultura, basada, en nuestras creencias religiosas. Ellos ultrajan nuestro estilo de vida cristiana el cual incluye el derecho a desaprobar la homosexualidad, la bestialidad, la pedofilia, la poligamia, la poliandria (una clase de poligamia donde la mujer tiene más de un marido), la pornografía, etc. Ellos también incitan a las acciones perjudiciales contra los cristianos con sus informaciones tergiversadas del cristianismo. Por ejemplo, ellos algunas veces llaman al Dios del Antiguo Testamento un asesino de bebés, maniático genocida, verdugo, homófobo, etc. Tales acusaciones pueden fácilmente incitar a la ira, al odio y a la violencia hacia los cristianos. Después de todo, si Usted acusa un grupo religioso lo suficiente, las personas empezarán a creer las acusaciones, y como todos sabemos, tenemos que estar conscientes de que las creencias llevan a la acción. Piense en un momento la propaganda de Hitler contra los judíos y su efecto contra ellos. ¿Qué les sucedería a los cristianos si todos alrededor de ellos piensan que están siguiendo a un Dios asesino de bebés, verdugo que ha sido etiquetado como homófono y alguien que apoya el genocidio? Piense acerca de esto. Al etiquetar a grupos de personas, ya sean cristianos, en forma negativa, se facilita que un grupo  ― ¿el LGTB?― odie a otro, a ser emocionalmente diferente, más irracional y potencialmente violento. ¿Estarían esas personas de la forma como están adoctrinada por el discurso del odio de la hipocresía secular, liberal tratar a los cristianos con amor y bondad o con temor e intimidación? De las anteriores, ¿cuál trae paz y cuál trae persecución?

Pero tal clase de razonamiento no detiene al LGTB de su doble discurso e hipocresía; probablemente porque no han pensado en más adelante. Los insultos, las acusaciones y la intolerancia del LGTB hace que sean rápidos para juzgar y lentos para el amor. Ellos están dispuestos a acusar mientras ignorar su propia culpa. Fácilmente condenan y permanecen ciegos en la forma como hacen las mismas cosas de lo que acusan a otros. ¿Quién sabe? Tal vez las actitudes de ellos han sido moldeadas por su mismo discurso del odio de lo que ellos quisieran entender.

No es intolerante, ni es tener una mente estrecha cuando decimos que seguimos a Cristo y creemos que la homosexualidad, la pornografía, la pedofilia, la violación, el adulterio, etc. están todas equivocadas. Estamos expresando la libertad que tenemos al escoger nuestra religión a pesar del temor y la agenda que fomenta e impone el LGTB.

 Como cristianos estamos supuestos a no odiar a los homosexuales, adúlteros, asesinos, mentirosos, etc. Nuestro discurso no debe estar motivado por ninguna expresión de odio hacia ningún grupo. De todo corazón desaprobamos sus acciones pecaminosas pero también oramos por ellos y por aquellos que nos maldice, persiguen y nos hacen mal calumniándonos: “bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.” (Lc 6:28). Somos perseguidos por lo que consideramos justo y verdadero, vilipendiados, señalados equivocadamente y falsamente acusados por aquellos que buscan sentarnos en juicio por nuestra fe.

Esto no es propagar el odio ni tampoco es la intención difundir el odio. Más bien, es defender la posición bíblica, demostrando los riesgos en la salud biológica y psicológicamente debido a la homosexualidad. Argumentar que no aporta “progreso” a la sociedad. Y sostener el estándar y la definición tradicional del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Pero acusar a los cristianos de propagar el odio es algo que tanto seculares como homosexuales regularmente hacen. Son ellos quienes expresan desdeño y ridiculizan a la comunidad cristiana y son ellos, quienes difunden odio en sus abiertas y constantes campañas negativas contra el cristianismo y los cristianos.

[i] usaeducationguides.com